Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra corren

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra corren en el contexto de una oración.

Término corren: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "corren" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra corren para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Corren, brincan, se mueven prestamente.
  • Corren, nadan, saltan, vuelan, minan, trepan, tejen, patinan.
  • Corren sobre la superficie de los lagos, como el dolomelo orlado.
  • Los pámpanos, secos, rojos, corren en remolinos por los bancales.
  • Aplacado su apetito, mira indiferente a las moscas que corren por la caja.
  • Pero entre ellas corren, a veces sin que se las vea, joyas de inestimable precio.
  • Además, junto a ella hay un gran salón donde gritan y corren jugando a la pelota.
  • Diez años rara vez corren en balde, y el que mira hacia atrás suele sorprenderse del camino que se anda en una década.
  • Desde la parra caen rápidos sobre las losas del piso y corren a saltitos comiendo las migajas que Azorín ha esparcido por la noche.
  • Sí, pero es tan débil que corren peligro ella y el niño, y éste se criará enclenque, replicaba implacable la soberana del hogar.
  • Las palomas, que en el palomar de arriba saltan y corren, hacen sobre el techo con sus menudas patas un presto y entrecortado ruido seco.
  • París es una ciudad donde se vive febrilmente, donde las mujeres son pérfidas, donde las multitudes corren por las calles con formidable estruendo.
  • Por la mañana, entrando en el Retiro, se le puso delante uno de esos pobres asquerosos que suelen pedir en los extremos de la población, y que a veces se corren hasta el centro.
  • Brillan sobre el arroyo débiles franjas de luces que arrojan los portales, y por las callejuelas tortuosas, en todo el pueblo, con clamorosa greguería de gruñidos graves, agudos, suplicadores, iracundos, corren los cerdos.
  • Sabe que el fantasma que acaba de cruzar al alcance de sus perdigones es la hembra, la Dulcinea perseguida y recuestada por innumerables galanes en la época del celo, a quien el pudor obliga a ocultarse de día en su gazapera, que sale de noche, hambrienta y cansada, a descabezar cogollos de pino, y tras de la cual, desalados y hechos almíbar, corren por lo menos tres o cuatro machos, deseosos de románticas aventuras.