Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "costa" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra costa para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Ana fue a La Costa.
- Anduvimos por la costa.
- Llegábamos a la costa de Angola.
- Indudablemente había moros por la costa.
- Ni lanchas, ni tierra, ni luces, ni costa.
- El capitán quería desquitarse a toda costa.
- Era necesario redimirle, ayudarle a toda costa.
- En el Casino leía los periódicos de La Costa.
- Fuimos navegando sin alejarnos mucho de la costa.
- íbamos avanzando despacio por la costa guipuzcoana.
- En el cielo ni una estrella, en la costa ni una luz.
- Aunque á costa de grandes esfuerzos, nada le debía.
- Con esta ayuda de costa, medio derrengado, subí arriba.
- A unas quince millas de la costa encontramos unas ruinas.
- No parece sino que nos vamos a estrellar contra la costa.
- Hemos naufragado en la costa hace ocho días y venimos andando.
- A quince millas de la costa, en el río Nun, Norte 7 grados Oeste.
- Iremos a La Costa dijo en la carta en que contestó a don Fermín.
- Está en la costa de África, y en este libro viene la indicación.
- Nos faltaba el agua, y se decidió que nos acercáramos a la costa.
- (Ya sea sargento, ya sea jefe, a costa de la reina, toma su café).
- Al día siguiente, a media tarde, comenzamos a ver la costa africana.
- Las hay también que, como muchos hombres, viven a costa del prójimo.
- Desde su portalada se divisaba el mar y los cantiles y rocas de la costa.
- Por el lado de Elguea se ve toda la costa española y parte de la francesa.
- Pero esto no engañaba a los que le conocían bien los más muy a su costa.
- Se veía una costa pantanosa verde, y la desembocadura de un río a lo lejos.
- Soltamos las tablas de la cuerda y comenzamos a nadar los tres hacia la costa.
- La salvación se conseguía a costa de mucho padecer, y la alcanzaban muy pocos.
- Decidimos, de común acuerdo, acercarnos a la costa africana y enterrar los cofres.
- Se quedó en que aquella noche cenarían todos los del corro a costa de don Frutos.
- Una costa baja, de arena que brillaba al sol, con alguna colina de trecho en trecho.
- El hombre de la costa no ha querido que sea un delfín, ni un tiburón, ni una ruina.
- Tomamos la carretera y fuimos marchando por la costa, azotados por una lluvia menuda.
- Una casa de tres pisos que está construyendo a costa del tresillo junto al Espolón.
- La costa, despejada de brumas, formada por cantiles obscuros, se veía clara y distinta.
- Aunque me avisaron que iban camino de Sevilla a costa de la caridad, no los quise seguir.
- Sí, Petra lo hacía por el otro, por el Magistral, a quien quería agradar a toda costa.
- Pues, por vida del licenciado Pascasio Gómez, que a su costa se saquen más de diez cautivos.
- Había que hacer a toda costa que aquello no pudiese degenerar en amor carnal que se satisface.
- También supe que en la travesía del barco naufragado a la costa habían perecido algunos infelices.
- A lo lejos veíamos vagamente los pueblos y el mar, muy azul, con un azul de Prusia, cerca de la costa.
- Escurrióse bonitamente de la capilla, resuelto a salvar a toda costa la vida de la heredera de Moscoso.
- Para mi abuela, las tres millas y media de costa que hay entre Lúzaro y Elguea separan dos mundos aparte.
- Me encontraba a bastante distancia de Cádiz, en la costa que corresponde a la orilla derecha del Guadalquivir.
- Pero los heridos se ahogaron todos, como es fácil comprender, no pudiendo los infelices ganar a nado la costa.
- Y aun lo peor, que aunque hace poca, todavía hará falta faltando, y me pondrá en costa de tres o cuatro reales.
- En la mañana del 27 recuerdo que atravesamos el río, y luego seguimos nuestro viaje a pie sin abandonar la costa.
- El tal Manolo, hombre de muchos oficios y de ninguno, no trabajaba más que rara vez, y vivía a costa de la suegra.
- El país que se nos presentaba ante la vista era una tierra desolada, con colinas bajas y pantanos cerca de la costa.
- Pensábamos ir al sur, por la costa, a ganar Wexford, en donde podríamos tomar un barco que nos dejara en el continente.
- Don Pedro, de humor algo fosco y con las facciones hinchadas por el insomnio, quiso a toda costa saber si había peligro.
- Bajamos por la costa de África a buscar los vientos alisios, atravesamos las calmas ecuatoriales y paramos en Cabo Verde.
- Lejos, a media milla de la costa, como el centinela de estos arrecifes, se levantaba la roca de aspecto trágico, Frayburu.
- Pero cuando la costa y, sobre todo, Frayburu llegan a lo álgido de su fuerza, al paroxismo de su misterio, es al anochecer.
- Pues aunque hubiéramos vencido al último, estando armados como estábamos y ellos no, hubiese sido a costa de mucha gente.
- Pasamos por entre las islas Canarias y la costa de Africa, hasta que, al llegar a la desembocadura de un río, nos detuvimos.
- No quedaba duda de que el Rayo iba derecho a estrellarse inevitablemente en la costa cercana a la embocadura del Guadalquivir.
- Aquí, en el fondo del golfo de Gascuña, el Cantábrico tiene mucha profundidad, la costa es de roca y las corrientes fuertes.
- Quizá eran restos de una de las torres que Diego García de Herrera levantó, por orden del rey de España, cerca de la costa.
- En el viaje que yo fuí de grumete naufragaron una porción de barcos, y más de cincuenta hombres de aquella costa se ahogaron.
- En el combate del mar con la tierra, en unas partes el mar roe la costa, transformándola en acantilado, haciéndola desmoronarse.
- íbamos dejando atrás la costa francesa, sus suaves y bajas colinas, sus dorados arenales y sus lajas pizarrosas carcomidas por el mar.
- Después de la escena de la Catedral donde creía haber adelantado tanto bien a costa de su conciencia no había vuelto a ver a Obdulia.
- Ha salvado a medio purgatorio (el joven tonsurado tosió con violencia por contener la risa), a medio purgatorio a costa de sus ingleses.
- No contento con esto, quería divertirse a costa de él, y recordando un pasaje de la vida de Estupiñá que le habían contado, decíale.
- Todo había concluido, y ya no era posible ocuparse más que de salvar la vida, atravesando el espacio de mar que de la costa nos separaba.
- Era tan difícil salir del pontón, ganar la costa y salvarse, que había que pensar que teníamos cien probabilidades contra una de volver.
- Pero viendo la protesta de todos, decidió acercarse a la costa africana, enterrar allí los cofres en un sitio seguro y volver a las Canarias.
- Un peligro mucho mayor que el del mar, en caso de evasión, lo constituían los pantanos fangosos de la costa, de más de cien metros de ancho.
- Echar al agua a los ingleses y poner la proa a Cádiz o a la costa, aun con la probabilidad casi ineludible de perecer ahogados en la travesía.
- Desde aquel verano, desde que habían vivido juntos en la fonda de La Costa, don Víctor se había acostumbrado a la comensalía de don Álvaro.
- ¿Y por tal hombre iba a perder su prestigio de mujer honrada, sostenido durante tantos años a costa de sacrificios que guardaba en el misterio?
- Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador.
- Iba yo fiando en mis escudillos aunque me remordía la conciencia el ser contra la orden comer a su costa quien vive de tripas horras en el mundo.
- Por todos lados descubríamos navíos dispersos, la mayor parte ingleses, no sin grandes averías y procurando todos alcanzar la costa para refugiarse.
- Lo ajeno era sagrado para ella, y aunque aumentase lo suyo cuanto pudiera a costa del prójimo, jamás llegaba a la absorción de lo que se le confiaba.
- Si acaso, comiendo, alguna vez nos acordábamos de las mesas del mal pupilero, se nos aumentaba la hambre tanto que acrecentábamos la costa aquel día.
- El vendaval, no sólo le impedía la entrada en Cádiz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallaría de seguro, estrellándose contra las rocas.
- El recuerdo de la patria, y sobre todo de Lúzaro, de este rincón de la costa vasca donde he nacido y donde vivo, ha estado siempre presente en mi espíritu.
- Zurbelcha, envuelto en el sudeste, encorvado hacia adelante, llevaba el remo que hacía de timón, era el práctico que conocía mejor la costa y los arrecifes.
- Los días de viento sur, los promontorios lejanos se ven con una claridad diáfana, y la costa de Francia y la de España se dibujan como en un plano en el mar.
- Firme en mi decisión, escribí a la Compañía, pregunté en el puerto si algún barco zarpaba hacia la costa de España y me metí en un vapor que iba a Bayona.
- Era por consiguiente una gran molestia, tal vez un peligro, aventurarse a recorrer en veinte horas de diligencia la carretera de la costa que llegaba hasta Loreto.
- Petra sabe que yo quiero evitar a toda costa un disgusto a mi mujer, porque temo que cualquier crisis nerviosa lo echase todo a rodar y volviéramos a las andadas.
- Entretenida Jacinta con los comentarios que el otro iba poniendo a la rápida visión de la costa mediterránea, condensaba su ciencia en estas o parecidas expresiones.
- A costa de grandes sudores conseguían un ligero balanceo del gran navío que tripulaban y entonces era cuando se creían bogando a toda vela por mares nunca navegados.
- Era un gran cubo que parecía una torre atalaya de las que hay a lo largo de la costa en la provincia de Vetusta, recuerdo, según dicen, de la defensa contra los Normandos.
- La corriente costera se mete en las grandes curvas que hace la costa, y después en las ensenadas y bahías, y lleva, además, restos orgánicos que se depositan en las playas.
- Con la respiración rítmica de un buen monstruo dormido, el agua, soñolienta, reflejaba la costa con todos sus detalles en la claridad de aquella tarde perezosa y espléndida.
- Según decía, él había salvado a todos los de la lancha, y aseguraba que si hubiera querido salvar sólo a su hijo, lo habría logrado a costa de la vida de todos los demás.
- La Regenta prefirió La Costa a Palomares porque el Magistral había suplicado que no se fuera a baños, y que si el médico lo exigía que por lo menos no se fuera a Palomares.
- Muchacho, muchacho, que te resbalas advirtió el padre del deslenguado, que estaba presente y admiraba la desfachatez de su hijo, adquirida positivamente en Madrid, y muy a su costa.
- Pero, a pesar de no conocer nada o casi nada la historia de mi país, cuando después de un largo viaje he visto desde lejos la costa de España, he sentido siempre una gran impresión.
- Le habían dicho que allí, en Burdeos, se hacían los mejores y más baratos, y que la gente de Bayona y de la costa vasco francesa se entendía para esto con un comerciante vascongado.
- Cruzamos por delante de la costa alta y escarpada de Orio, pasamos el arenal de Zarauz y dejamos atrás el monte de San Antón, que se dibujaba sobre el mar como una ballena de color gris.
- Aquí había perdido aquella entereza que le animaba cuando sentía bajo sus plantas las tierras cultivadas á costa de tantos sacrificios y en cuya defensa estaba pronto á perder su vida.
- Picados los palos mayor y de mesana, se le abandonó, y la única esperanza consistía en poderlo fondear cerca de la costa, para lo cual se prepararon las áncoras, reforzando las amarras.
- Los cadáveres que aparecieron en la costa de Santa María sacaban de dudas a muchas familias, y otras esperaban aún encontrar entre los prisioneros conducidos a Gibraltar a la persona amada.
- Disparó dos cañonazos para pedir auxilio a la playa ya cercana, y como se distinguieran claramente algunas hogueras en la costa, nos alegramos, creyendo que no faltaría quien nos diera auxilio.