Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "costura" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra costura para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Te pones aquí, tú a tu costura, yo a mis libros.
- Sobre la mesa estaba su estuche de costura, que era una caja de tabacos.
- Fortunata se rió un poco, y ausentándose un instante, trajo la costura.
- No quiso que a la niña se le ocupase demasiado en aprender costura y cosas así.
- Se las puso, y sacando obra de su cesta de costura, empezó a repasar unas sábanas.
- Doña Lupe dejó la costura y se preparó a hablar, como los oradores de profesión.
- Fortunata tomó su costura y se le sentó al lado, esperando a ver en qué paraba aquello.
- En cuanto Guillermina pescó lo que le faltaba para completar su cantidad, dejó la costura y se puso el manto.
- Pronunciada esta elocuente filípica, continuó la señora un buen espacio de tiempo dando resoplidos, y Fortunata no levantaba los ojos de su costura.
- ¡adúuultera! Hombre de Dios dijo la infeliz mujer, dejando a un lado el trabajo, que aquel día no era pintura, sino costura, tú has comido, ¿verdad?
- Porque de otra manera no era señor de una blanca que el maldito ciego no cayese con ella, no dejando costura ni remiendo que no me buscaba muy a menudo.
- Dentro de ella había carretes, cintajos, un canuto de agujas muy roñoso, un pedazo de cera blanca, botones y otras cosas pertinentes al arte de la costura.
- En el piso bajo, salón, billar, gabinete biblioteca, galería de costura sobre el jardín, rodeada de cristales, el comedor con paso a la estufa por la escalinata de mármol blanco.
- Estas bajaban a la cocina, aquellas subían a la escuela y salón de costura, y otras, quitándose las tocas y poniéndose la falda de mecánica, se dedicaban a la limpieza de la casa.
- Las labores delicadas, como costura y bordados, de que había taller en la casa, eran las que menos agradaban a Fortunata, que tenía poca afición a los primores de aguja y los dedos muy torpes.
- Después que cerraba el candado y se descuidaba pensando que yo estaba entendiendo en otras cosas, por un poco de costura, que muchas veces del un lado del fardel descosía y tornaba a coser, sangraba el avariento fardel, sacando no por tasa pan, mas buenos pedazos, torreznos y longaniza.