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Ejemplos de oraciones con la palabra costurera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra costurera en el contexto de una oración.

Término costurera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "costurera" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra costurera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La costurera consentía estas caricias.
  • Por fin, la costurera pareció ablandarse.
  • La costurera reflexionaba, y al fin habló.
  • Era una pobre costurera y llevaba siempre guantes.
  • La costurera no fue más explícita al día siguiente.
  • Era costurera, y querían que trabajase como una modista famosa.
  • Debía de ser una doncella de servicio, una costurera, o cosa así, pensó el Magistral.
  • Solía ella enviarle con algún mensaje a casa de su costurera, o se valía de él para recados y compras.
  • Una pobre costurera que, acostumbrada a sufrir las impertinencias de las señoras, no podía permitirse el lujo de mostrar susceptibilidad ni amor propio.
  • Veía a la siñá Antonia, la madre de la costurera, tal como era quince años antes, cuando Micaela iba de visita a su portería para charlar como antiguas amigas.
  • Y la linda costurera, con su aire grave de mujer formal, con la misma expresión vaga y soñolienta que si hablase de amor, marcaba punto por punto el programa de su vida futura.
  • A Paco, a su adorado Paco, le había puesto cien veces por modelo la habilidad y el sigilo de Mesía al sorprender al hijo de sus entrañas en brazos de alguna costurera, planchadora o doncella de la casa.
  • Trabajaba de costurera a domicilio, y tenía tan buenas manos, que se la disputaban las parroquianas, señoritas de escasa fortuna, que acogían como una felicidad el confeccionar en sus casas vestidos iguales a los de las modistas.
  • Los hábitos de economía adquiridos en su niñez estaban tan arraigados que, aunque nunca le faltó dinero, traía a casa una costurera para hacer trabajillos de ropa y arreglos de trajes que otras señoras menos ricas suelen encargar fuera.
  • Y después de todo, cuando la costurera terminaba, despedíanla sin cariño alguno, como un mueble inútil, y no se acordaban de ella al darse tono en paseos y teatros, asegurando que era de una modista francesa el vestido cuya confección les costaba unas cuantas pesetas.