Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra creencias

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra creencias en el contexto de una oración.

Término creencias: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "creencias" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra creencias para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ante todo, las creencias y el ser poeta.
  • Pero añadiéndole que aquellas creencias no me impedían defenderme.
  • Era una de tantas creencias irreflexivas en ella como en los más de los fieles.
  • La iglesia, sarcófago de sus mayores, habitáculo de sus santos y arca de sus creencias.
  • El Magistral y la fe iban demasiado unidos en su espíritu para que el desengaño no lastimara las creencias.
  • Así estaba por dentro Mesía en punto a creencias, pero a estos subterráneos no había llegado el mismo Paco, que era buen católico, según Mesía.
  • Sus normas de conducta moral, sus convicciones y creencias religiosas se las había formado ella con lo que oía a su alrededor y con lo que leía, pero las interpretaba a su modo.
  • Don Frutos expuso sus creencias con una palabra aquí, otra allí, haciendo islas y continentes de vino tinto sobre el mantel y suplicando con los ojos que le terminasen las cláusulas.
  • Mas con gran sorpresa de todos, oyó la indicación del modo más sereno y amable, diciendo que él tenía sus creencias, pero que al mismo tiempo gustaba de cumplir toda obligación consagrada por el asentimiento del mayor número.
  • Todos eran escépticos en materia de moral doméstica, no creían en virtud de mujer nacida salvo Don Frutos, que conservaba frescas sus creencias, y despreciaban el amor consagrándose con toda el alma, o mejor, con todo el cuerpo, a los amoríos.
  • Maissonnave lo tomó como una ofensa personal, y me desafió, ¡a mí, que, como el don Diego de Flor de un día, mataba las golondrinas con bala y era digno rival en esgrima de mi maestro valenciano don Juan Rives! Pero mis creencias religiosas no me permitían batirme.
  • Esta salió al pasillo, recibió de manos de Rossini la sagrada imagen, y quitándole el pañuelo de seda que la envolvía, entró con ella en la sala, pareciéndose mucho, en tal momento, a una verdadera santa escapada del Año Cristiano para recibir culto en el pintoresco altar, que simbolizaba la ingenua sencillez y firmeza de las creencias del pueblo.