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Ejemplos de oraciones con la palabra creyera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra creyera en el contexto de una oración.

Término creyera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "creyera" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra creyera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y si alguien lo creyera, él lo desmentiría.
  • ¿Quién no creyera que se habían criado con nosotros?
  • No hubo nadie de los nuestros que no creyera que aquel era nuestro final.
  • ¡Ay, ahora veía que su cariño era más hondo de lo que él mismo creyera.
  • Doña Paula exigía que se creyera que ella creía en la pureza perfecta de su hijo.
  • Quería decirse que aquella mujer le interesaba más de veras de lo que él creyera.
  • Y a solas en el cuarto con el cuerpo del buen anciano, le lloró como no se creyera capaz de hacerlo.
  • Fortunata, de cuya casa venía, le había dado mil duros para que se los colocara del modo que lo creyera más conveniente.
  • Importaba mucho al jefe del partido liberal dinástico de Vetusta que Paquito le creyera enamorado de aquella manera sutil y alambicada.
  • Juanito, que leía por encima del hombro de su principal, estaba pálido también y parpadeaba como si creyera en un engaño de sus ojos.
  • El doctor Sánchez llevó la conversación a la cuestión de la ganancia, y le dijo a Andrés que no creyera que allí, en Alcolea, se sacaba mucho.
  • Pero, por el contrario, desencadenáronse con furia los elementos, como si el Cielo creyera que aún no era bastante grande el número de nuestras desdichas.
  • Pero lo que más le molestaba entonces, recordábalo bien ahora, era lo que pensarían los demás, pues acaso hubiese quien le creyera a él, por eso de no haber podido hacer hijos, menos hombre que otros.
  • Quería que le consolase el reflexionar que por ella era todo aquello, que por ella había él vuelto a sentir con vigor las pasiones de la juventud que creyera muertas, y que por ella, por respetar su pureza, se encenagaba él en antiguos charcos.
  • Se le ocurrían cosas tan extravagantes como aprovechar los pocos momentos de distracción de las madres para secretearse con su amada y decirle que no creyera en aquello de la Pentecostés, figuración alegórica nada más, porque no hubo ni podía haber tales lenguas de fuego ni Cristo que lo fundó.
  • Mas como creyera que era muy desairado no ofrecer nada absolutamente ante el tribunal de la penitencia, revolvía su magín buscando algo que pudiera tener siquiera un tufillo de maldad, y se rebañaba la conciencia para sacar unas cosas tan sutiles y sin sustancia, que el capellán se reía para su sotana.