Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "criatura" aquí tienes una selección de 84 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra criatura para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Eres una criatura.
- Porque no, criatura.
- ¡Criatura más destrozona!
- ¿Qué come usted, criatura?
- Quite usted allá, criatura.
- Pero tú eres idiota, criatura.
- ¿Cómo he de dudar eso, criatura?
- Usted nos ha birlado a la criatura.
- ¿Y de quién te vengas así, criatura?
- Ya se ve, la pobre criatura tiene ganita.
- ¿Qué es lo que más purifica a la criatura?
- Por ahora veré si se pone bien esa criatura.
- Pero, criatura, si mañana tengo que comulgar.
- Compadecido el capellán, levantó a la criatura.
- Criatura más perfecta no ha echado Dios al mundo.
- A la puerta una mujer daba de mamar a una criatura.
- , ¡infeliz criatura! El niño me da tanta compasión.
- ¡Hacer daño a una criatura! Eso no cabe en lo humano.
- Bueno, pues tome usted una criatura para que no llore más.
- ¿No quería usted que la criatura saliese toda viva y sin daño?
- El padre de la criatura es hombre rico y habrá pagado bien el alijo.
- Si Dios no quiere darnos una criatura, él se sabrá por qué lo hace.
- A veces la besaba con tal frenesí, que la criatura rompía en llanto.
- Lo que tú dirás, una mujer es siempre una criatura de Dios, ¿verdad?
- ¡Qué guapo!, ¡qué pelo!, ¡qué ojos! ¿De quién es esta criatura?
- ¡Van a matar a esa criatura! Hombre, no se empeñe en emborrachar al niño.
- A fuer de criatura candorosa, una fuga tan absurda le pareció hasta fácil.
- Y saliendo rápidamente del cuarto, volvió al poco con una criatura de la mano.
- No tanto, hombre, no tanto, que así no haces sino molestar a la pobre criatura.
- ¡Qué monísima es la criatura! exclamó la fundadora con amable ironía y gracejo.
- Pero, criatura, ¿que siempre ha de estar usted metiéndose en lo que no le importa?
- Adoraba a Tónica, criatura endeble y graciosa, tal vez por la fuerza del contraste.
- Volvió Julián con el ama, pero la criatura tardó bastante en consolarse al pecho.
- Necesitaba tener una criatura a quien reprender y enseñar por los procedimientos suyos.
- ¡Injusto estuve con la pobre chiquilla! ¡Inocente y angelical criatura! Soy un animal.
- Aquí me dejó esta criatura, y no nos pesa, porque me tira el alma como si la hubiera parido.
- La criatura seguía alborotando, y su madre se quejaba de un desasosiego que no podía explicar.
- Y, obedeciendo a la impulsión, la criatura echó a correr en la misma dirección que su abuelo.
- Le falta una criatura que chille y alborote, que haga diabluras, que nos traiga a todos mareados.
- La pobre criatura posaba alguna vez su manecita en la mano de Gertrudis, que sostenía el frasco.
- Aquella delicada criatura, tan sencilla, tan ingenua, murió en mis brazos después de lenta agonía.
- Hágase usted cargo de lo que sufrirá una criatura con la conciencia alborotada y en esta situación.
- No, si lo que menos falta hace a mi hijo es adquirir soltura, porque la tiene desde que era una criatura.
- Rafaela y Jacinta respiraron, pasmadas del valor de su amiga, a quien veían como una criatura sobrenatural.
- Por fin, echó una voz que parecía infantil, voz quejumbrosa y dolorida, como de una tierna criatura lastimada.
- Tenía un aire de insensibilidad y de estupor, que sólo un aluvión de miserias puede dar a una criatura humana.
- Y el capellán experimentó otra vez compasivos remordimientos, causados por la vista de la ya repudiada criatura.
- A manera de pajarito posado en grueso tronco, venía la inocente criatura recostada en el magno seno que la nutría.
- Era una criatura tímida, dulce, encogida, que hablaba con los ojos bajos y sonreía a cada palabra, como pidiendo perdón.
- Cantaba mal, y siempre andaba apuntando con él el catalán, el cual era la criatura más triste y miserable que Dios crió.
- Cuando ponía el pisgo de caucho en la boquita de la pobre criatura, sentía que le palpitaba y se le encendía la propia mama.
- El paso de aquélla, de Caridad, llegábale como el de una criatura cargada de fruto y hasta le parecía oler a sazón de madurez.
- La criatura, sorprendida y asustada por el brusco movimiento, interrumpida en su diversión, rompió en llanto desconsolado y repentino.
- Que vaya a vivir a otro pueblo o a un caserío lejano, y nadie tendrá en cuenta si la criatura ha nacido antes o después del plazo legal.
- ¡Ah, qué tontita es la criatura y qué refistolera! Porque esto de meter las narices en la eternidad, es una cosa que a Dios le debe cargar mucho.
- Y así es como se vió desde un principio en conflicto con las amas de cría de la pobre criatura, y teniendo que cambiar de ellas cada cuatro días.
- ¡De modo que quien había embriagado a la criatura era su propio abuelo! No supo replicar nada oportuno, ni siquiera lanzar una exclamación de censura.
- ¡Pobre criatura! exclamó Ramiro sintiendo que se le derretían de lástima las entrañas a la vista de aquel mezquino rollo de carne viviente y sufriente.
- Y Cristo nos enseña que no debemos tomarnos la justicia por nuestra mano, pues Dios castiga sin palo ni piedra, y Él da a cada criatura lo que le conviene.
- En el mismo instante en que ella, de una en otra, había llegado a pensar en Dios, en el amor ideal, puro, universal que abarcaba al Creador y a la criatura.
- La tierna criatura sin más amparo que su madre pobre, la aflicción de esta al verse abandonada, eran en verdad un cuadro tristísimo que partía el corazón.
- A pesar de la asiduidad en la labor, no se desmejoraba, al contrario, parecía que cada pasito de la criatura hacia la luz del día era en beneficio de su madre.
- Pero tampoco consentía que su hijo, su pobre Fermín, que para ella siempre sería un niño a quien había que cuidar mucho, durmiese lejos de toda criatura cristiana.
- ¿Pero no podría ser que Mauricia, arrepentida y bien confesada y absuelta, se hubiera trocado, al morir, en criatura sana y pura, tan pura como la misma santa fundadora.
- El marido ha mirado siempre a su mujer como una criatura sagrada, y Barbarita ha visto siempre en su esposo el hombre más completo y digno de ser amado que en el mundo existe.
- Al otro día cupo a Julián la honra de encender la efímera lucecilla de la inteligencia naciente en la criatura, paseándole no sé qué baratijas relucientes delante de los ojos.
- ¡Oh, qué criatura! Había que creerla y él se lo tragaba todo a ojos cerrados, incluso la afirmación de que sus relaciones con el teniente sólo fueron para aumentar sus rabietas.
- Pero al saber que venía de parte de doña Ana, sintió el clérigo dulce piedad, y perdonó de repente a aquella extraviada criatura sus insinuaciones vanas y perversas de otro tiempo.
- Los afectos que se desbordaban del corazón de la Delfina eran combinación armoniosa de alegría y de pena, por las circunstancias en que aquella tierna criatura había ido a sus manos.
- Fue como una pasión poderosa, de las que avasallan, y Ana la acogió con placer, porque así alimentaba el hambre de amor que sentía, de amor, que tuviese objeto sensible, algo finito, una criatura.
- Inclinada sobre la criatura, Nucha le echaba el aliento para mejor adormecerla, y arreglaba con febriles movimientos el pañolón calcetado que envolvía, como el capullo a la oruga, aquella vida naciente.
- Lo que dices (con glacial estoicismo) es propio de una criatura llena de debilidades y de impurezas, en quien la razón se halla en estado embrionario, y que habla y obra siempre al impulso de las pasiones y del vicio.
- Al punto lo advirtió Perucho, y echándoles repetidas veces el aliento, como había visto hacer a la vaca con sus recentales, los envolvió en mantillas y pañolón, y nuevamente llegó a sí a la criatura, meciéndola.
- El dependiente había entablado amistad con Micaela, una criatura insignificante que pasaba por el mundo como un fantasma, anulada la voluntad, lamentándose de no vivir, como en su juventud, en la servidumbre doméstica.
- ¡Qué estupidez, pensaba en estos momentos tristes, el considerar a la mujer como una criatura ideal! ¡Qué error mirar la riqueza y el fausto como felicidad! Se acercaba el momento de que la Bella Vizcaína tenía que partir.
- Y cuando llegó el peligroso parto repitió Gertrudis las abnegaciones que en los partos de su hermana tuviera, y recojió al niño, una criatura menguada y debilísima, y fué quien lo enmantilló y quien se lo presentó a su padre.
- El bueno de Julián, testigo de estas faenas, iba enterándose poco a poco de los para él arcanos misteriosos del aseo y tocado de una criatura, llegando a familiarizarse con los múltiples objetos que componen el complicado ajuar de los recienes.
- Iba la criatura saliendo de esa edad en que los niños parecen un lío de trapos, y sin perder la gracia y atractivo del ser indefenso y débil, tenía el encanto de la personalidad, de la soltura cada vez mayor de sus movimientos y conciencia de sus actos.
- En la barraca de Tòni, conocido en todo el contorno por Pimentó, acababa de entrar su mujer, Pepeta, una animosa criatura, de carne blancuzca y flácida en plena juventud, minada por la anemia, y que era sin embargo la hembra más trabajadora de toda la huerta.
- Diole consejos sanos y prácticos, hízole ver con palmarios ejemplos, algunos del orden humorístico, la perdición que trae a la criatura el dejarse mover de los sentidos, y le pintó las ventajas de una vida de continencia y modestia, dando de mano a la soberbia, al desorden y a los apetitos.
- Descendiendo de las alturas espirituales al terreno de la filosofía utilitaria, don León demostró a su penitente que el portarse bien es siempre ventajoso, que a la larga el mal, aunque venga acompañado de triunfos brillantes, acaba por infligir a la criatura cierto grado de penalidad sin esperar a las de la otra vida, que son siempre infalibles.
- De pronto la criatura, incitada por el tasajo que sobrenadaba en la cubeta de la perra Chula, tendió la mano para cogerlo, y la perra, torciendo la cabeza, lanzó una feroz dentellada, que por fortuna sólo alcanzó la manga del chico, obligándole a refugiarse más que de prisa, asustado y lloriqueando, entre las sayas de la moza, ya ocupada en servir caldo a los racionales.
- Su primo Rafael había terminado la carrera, abandonando las locuras de estudiante para revestirse de la gravedad del doctor, y cuando ella esperaba de un momento a otro que formulase ante el padre sus pretensiones, una buena alma la hizo saber que aquel calavera ya no limitaba sus infidelidades a serenatas amorosas o pasiones del momento, sino que tenía cierto arreglo en el barrio del Carmen con carácter permanente, y hasta se susurraba si había una criatura de por medio.
- Y Máximo Juncal, que aunque gran apologista de los artificios higiénicos lo era también de las milagrosas virtudes de la naturaleza, hallaba alguna dificultad en conciliar ambos extremos, y salía del paso apelando a su lectura más reciente, El origen de las especies, por Darwin, y aplicando ciertas leyes de adaptación al medio, herencia, etcétera, que le permitían afirmar que el método del ama, si no hacía reventar como un triquitraque a la criatura, la fortalecería admirablemente.