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Ejemplos de oraciones con la palabra crimen

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra crimen en el contexto de una oración.

Término crimen: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "crimen" aquí tienes una selección de 69 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra crimen para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿A qué crimen alude usted?
  • Crimen que perjudica a usted.
  • Adúlteros, expiad vuestro crimen.
  • Que es un crimen de lesa humanidad.
  • Lo contrario le parecía un crimen.
  • Ana dejaba de ver tan claro su crimen.
  • Al crimen, a la infamia de una traición.
  • Que al cabo, crimen sería una violencia.
  • ¡Qué fácil era el crimen! Aquella puerta.
  • Pero un crimen de lesa nación agregó Rubín.
  • La cosa tiene el aspecto de un crimen dijo el juez.
  • El perpetuar el dolor en el mundo me parece un crimen.
  • Sin embargo, por él no quedará, y el crimen es el mismo.
  • ¿Cómo antes del crimen las vio tan iguales que parecían una misma?
  • Con el alimento y la nueva fuerza reapareció el fantasma del crimen.
  • También podía ser error la diferencia que después del crimen notaba.
  • ¡Señor! ¡Señor! ¿Podía ocurrir tal crimen en tierra de cristianos?
  • Si no es para siempre, esto es un bochorno, es un crimen infame, villano.
  • Cada cual veía su venganza, no el crimen del otro ni la vergüenza del pacto.
  • Al terminar aquella conferencia hablaban como dos cómplices de un crimen difícil.
  • Ana se turbaba, como si se tratase de algún crimen suyo que se hubiera descubierto.
  • Que es un crimen, un crimen de lesa humanidad no poner los medios que la ciencia aconseja.
  • Aburrido de tanta superficialidad subía al cuarto del crimen, a ver a los partidarios del azar.
  • Hasta llegó á sospechar si todo lo que llevaba hecho contra Batiste y su familia era un crimen.
  • Obedeciendo a esta subió al dormitorio en busca de pruebas del nefando crimen imputado a su amiga.
  • Era un crimen, pero un crimen verdadero, no como el de la barca de Trébol, pensar en otros hombres.
  • éste fue el crimen del Tuerto protegido por Barbacana, cuya historia había contado también Juncal.
  • Pues usted es un infelizote que no ha tenido parte en ningún crimen ni en la invención de la pólvora.
  • Después que echamos tierra al horrible crimen, me parece que estabas obligada a portarte de otra manera.
  • ¡Como si fuera un crimen idear cualquier clase de píldoras, cápsulas o grajeas, y allá te va un nombre!
  • No pagar una visita de clase, les parecía el mayor crimen que se podía cometer en una sociedad civilizada.
  • La horrorizaba pensar que en tales días eran indiferentes para ella virtud y crimen, pena y gloria, bien y mal.
  • El hombre, aunque no sabía gran cosa, quería darse aire de catedrático, lo cual a nadie podía parecer un crimen.
  • El periódico de la capital que defendía a los Mochuelos, escribió un artículo con el título ¿Crimen o suicidio?
  • Además el mayor crimen que podía haber en la Regenta, y no creía ella que a tanto llegase, era seguir la corriente.
  • Hallábase doña Lupe engolfada en su investigación policíaca, sin descubrir rastro del crimen, cuando entró Maximiliano.
  • El cuarto del crimen, la sala de los juegos de azar, y más concretamente de la ruleta y el monte estaba en el segundo piso.
  • El alfonsismo es un crimen afirmó con la mayor suficiencia Leopoldo Montes, que no se paraba en barras para expresar una opinión.
  • Si él se propasaba, estaba segura de resistir y hasta valor sentía para echarle en cara su crimen, su bajeza y arrojarle de casa.
  • Julián experimentaba en el establo sombrío y lleno de telarañas impresión análoga a la que sentiría en el teatro de un crimen.
  • Julián recordó un detalle melancólico, la cruz a la cual iban a llegar en breve, que señalaba el teatro de un crimen, y preguntó.
  • Furioso ante la idea de que no había habido allí nada, ningún crimen cuyo autor debía ser él, según exigían las leyes del honor.
  • Las escaleras había que subirlas con el credo en la boca, y las habitaciones parecían destinadas a la premeditación de algún crimen.
  • Aquel tiro de Mesía, del que tenía la culpa la Regenta, rompía la tradición pacífica del crimen silencioso, morigerado y precavido.
  • Pero a Catalina no le parecía ningún crimen que Martín cogiera frutas de los árboles y se las comiese, ni que corriese por la muralla.
  • Y en cuanto a su crimen execrable, yo me entenderé, sin necesidad de ver a usted, con el señor Peláez, y él le comunicará lo que resolvamos.
  • Pues no me acuse usted si oye que he cometido un crimen (hablándole al oído), porque los que tenemos la desgracia de ser esposos de una adúltera.
  • Pero el cuarto del crimen era el lugar donde se reunían todos los oficios, todas las edades, todas las ideas, todos los gustos, todos los temperamentos.
  • Pero el placer era nuevo, nuevo en absoluto y tan fuerte, que le ataba como con cadenas de hierro a lo que ella ya estaba juzgando crimen, caída, perdición.
  • Este medio era divulgar el crimen, propalar el ominoso adulterio, y excitar al don Quijote de don Víctor para que saliera lanza en ristre a matar a don Álvaro.
  • Más de dos años hacía que ella lo había conocido, pero él no había hablado más que con los ojos, donde Ana fingía no adivinar una pasión que era un crimen.
  • En cambio, otro periódico de la capital, defensor de los Ratones, aseguró que se trataba de un crimen y que las influencias políticas habían salvado al prendero.
  • Hasta los de arriba, los del cuarto del crimen, que solían dejar que pasaran revoluciones sin darse por entendidos, mandaron sus emisarios abajo para saber lo que ocurría.
  • Contaba un crimen ocurrido hacía cinco años en el pueblo, y le daba tales variaciones y lo explicaba de tan distintas maneras, que el crimen se desdoblaba y se multiplicaba.
  • Y arriba, en el espacio azul, puro, ideal, deshonrado por un crimen, veíase caer al palomo inerte, apelotonado, atravesado por veinte tiros, como un miserable puñado de plumas.
  • No puedo recordar a sin espanto, y por algunos incidentes sueltos que conservo en la memoria, colijo que aquel hombre debió de haber cometido un crimen en la época a que me refiero.
  • Si la proximidad del crimen había despertado el instinto de la inveterada honradez, la proximidad del amor había dejado un perfume en el alma de la Regenta que empezaba a infestarse.
  • Aunque fuera para volver a encontrar el recuerdo de un adulterio infame y de un marido burlado, herido por la bala de un miserable cobarde que huía de un muerto y no había huido del crimen.
  • De la nariz de la coja pasó el cuerpo del delito a la de Sor Natividad y de esta a otras narices próximas, resultando, de la apreciación del tufo, mayor severidad en el comentario del crimen.
  • En efecto, aunque el jefe de Fomento aseguraba que todos los vetustenses eran unos chambones, no era esto más que un pretexto para subir al cuarto del crimen en busca de más pingües y rápidas ganancias.
  • ¡Idiota! ¡infame! ¡grosero! ¡idiota! Don Álvaro en aquel papel que olía a mujerzuela, hablaba con frases románticas e incorrectas de su crimen, de la muerte de Quintanar, de la ceguera de la pasión.
  • ¡Ay, señor don Evaristo! Parece mentira que yo esté tan fresco después de haberme creído con derecho a matar a un hombre, después de haberme ilusionado con la idea de cometer el crimen, concluyendo por renunciar a ello.
  • No sé si usted sabrá que la Constitución Universi Domini de 1622, dada por la santidad de Gregorio XV le llama a usted y a otro como usted execrables traidores, y la pena que señala al crimen de solicitar ad turpia a las penitentes, es severísima.
  • Después era Aurora sola la que cometía el nefando crimen, penetrando de puntillas en la alcoba, dándole a oler un maldecido pañuelo empapado en menjurje de la botica, y dejándola como dormida, sin movimiento, pero con aptitud de apreciar lo que pasaba.
  • Y un poco también a olfatear el vicio, el crimen pensaba él, crimen en que tenía seguridad de no caer, no tanto por esfuerzos de la virtud como por invencible pujanza del miedo que no le dejaba nunca dar el último y decisivo paso en la carrera del abismo.
  • Sí, todo esto había querido hacer don Víctor que se sintió morir de vergüenza y de cólera contra los infames adúlteros y contra sí mismo, en cuanto notó que el tren se movía y le alejaba del lugar del crimen, de su deshonra y de su venganza necesaria.
  • Hubo en el Cabildo épocas de negra intransigencia en que se persiguió la manía de Ripamilán como si fuera un crimen, y se habló de escándalo, y de quemar un libro de versos que publicó el Arcipreste a costa del marqués de Corujedo, gran protector de las letras.
  • Era lo peor porque el Magistral, que conocía las exaltadas ideas de don Víctor respecto al honor, temía que obedeciendo a impulsos disculpables, pero no justos, y sordo a la voz de la religión, se arrojase a tomar venganza terrible, sobre todo de don Álvaro, cuyo crimen no podía ser más repugnante y digno de castigo.
  • Obdulia Fandiño, pocas horas después de saberse en el pueblo la catástrofe, había salido a la calle con su sombrero más grande y su vestido más apretado a las piernas y sus faldas más crujientes, a tomar el aire de la maledicencia, a olfatear el escándalo, a saborear el dejo del crimen que pasaba de boca en boca como una golosina que lamían todos, disimulando el placer de aquella dulzura pegajosa.