Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cristiano" aquí tienes una selección de 68 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cristiano para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Un cristiano.
- Y lo más cristiano.
- ¿Tú eres cristiano?
- Y dijo el socialista cristiano.
- Ha sido un rasgo feliz y cristiano.
- ¡Buen cristiano te dé Dios! ¡Jesús.
- Con Mesía, por ejemplo, es un buen cristiano.
- Que aquella resolución era digna de un cristiano.
- Señor Quintanar, usted es buen cristiano, yo sacerdote.
- ¡Y qué pie! Más valía que ningún cristiano lo viera.
- Porque el nombre de cristiano obliga a eso y a mucho más.
- Sale de caza un cristiano por esas calles, noche tras noche.
- Bueno, pues si eres cristiano ya veremos si debes perdonar o no.
- Es decir, de espíritu cristiano, me parecería un tipo completo.
- ¿No se dijo que en mí tenía firme columna el templo cristiano?
- ¿Qué importa que un hombre sea bueno o malo, si no es cristiano?
- Lo que se ha hecho allí conmigo no se hace con ningún cristiano.
- ¡Cristo! ¿No había ya bastante para que un cristiano se perdiese?
- ¡Dalde, buen cristiano, siervo del Señor, al pobre lisiado y llagado.
- El que ataca a traición no es cristiano, sino un salteador de caminos.
- ¡Aquí no hay nada cristiano, pensó, más que ese montón de piedras!
- Hablo de La Leyenda de Oro y del Año Cristiano de Croiset, por ejemplo.
- Iban a enterrar a Cristo, como a cualquier cristiano, sin pensar en Él.
- Al capellán le pesaba en el alma la fundación de aquel hogar cristiano.
- En mi mocedad siempre andaba por las iglesias, y no de puro buen cristiano.
- Haz feliz a un cristiano, que bien puedes, y déjate de vocaciones improvisadas.
- Era poco cristiano, al decir de Barbarita, desesperarse por la falta de sucesión.
- Y vuelvo trayendo el matrimonio cristiano, las virtudes del hogar consagrado por ti.
- La sopa no había cristiano que la pasara de tanta sal como le echó aquella condenada.
- ¡Miren la pobreza y el regalo que hace el Señor al cristiano! Si pasaba mujer decía.
- Un trastorno mental es el mayor de los males, y no es cristiano tomar estas cosas a broma.
- ¡Cristiano yo! exclamó el caballero enmascarando su benevolencia con una fiereza histriónica.
- Si consigo este triunfo, será el más grande y cristiano de que puede vanagloriarse un sacerdote.
- , no puedo permanecer en una casa donde, según la voz pública, vive un cristiano en concubinato.
- ¡Orán! ¡Ay qué mala sombra tiene Orán y aquel judío vu de los franceses que no hay cristiano que lo pase!
- El semitismo judío, cristiano o musulmán, seguirá siendo el amo del mundo, tomará avatares extraordinarios.
- Aquello más que el entierro de un cristiano fue la apoteosis pagana del pío, felice, triunfador Vicario general.
- ¡Cristiano yo! ¡Mal pecado! Para que no te vuelvas a acercar más a mí, me voy a hacer protestante, judío, mormón.
- El capellán leía el Año cristiano en alta voz, y poblábase el ambiente de historias con sabor novelesco y poético.
- No puedo ver que un cristiano se queme las cejas por averiguar cosas de las cuales ha de sacar lo que el negro del sermón.
- ¡Por Dios, Marquesa, no blasfeme usted! Diabluras un voto como este, un ejemplo tan cristiano, de humildad tan edificante.
- Si aquello no era el matrimonio cristiano soñado por el excelente capellán, viven los cielos que debía asemejársele mucho.
- Acordábase de que había soñado con instituir en aquella casa el matrimonio cristiano cortado por el patrón de la Sacra Familia.
- ¡La tardanza! A ningún cristiano le gusta pasarse el día en el monte comiendo frío y llegar a casa y no encontrar bocado caliente.
- Santa Teresa había trabajado por la piedad de su padre, que ya era cristiano de los buenos, pero habíale ella querido más piadoso todavía.
- Pero no le era difícil discernir si su espanto era como el del exaltado cristiano que ve al demonio, o como el de este cuando le presentan una cruz.
- Nosotros navegábamos confiados, porque ni de perros herejes moros se teme la traición, cuantimás de un inglés que es civil y al modo de cristiano.
- Un relator, señor, con arcar las cejas, levantar la voz, dar una patada para hacer atender al alcalde divertido, hacer una acción, destruye a un cristiano.
- ¿Era que con una delicadeza y un buen gusto cristiano y no común en las damas de Vetusta, quería confundirse con la plebe, confesar de incógnito, ser una de tantas?
- Pues digo que siempre he sido cristiano católico, postólico, romano, y que siempre he sido y soy devoto de la Virgen del Carmen, a quien llamo en mi ayuda en este momento.
- Pero una persona honrada, un cristiano no mata así, de repente, sin morirse él de dolor, a las personas a quien vive unido con todos los lazos del cariño, de la costumbre.
- Salvo el debido respeto, se había llevado la trampa el matrimonio cristiano, en cierto modo obra suya, y ya no quedaba rastro de hogar, sino una sentina de corrupción y pecado.
- Todo el día gastábamos en dar gracias a Dios por habernos rescatado de la captividad del fierísimo Cabra, y rogábamos al Señor que ningún cristiano cayese en sus manos crueles.
- Cuando caía enfermo y se encontraba en la fonda solo, abandonado de todo cariño verdadero, entonces sentía sinceramente, a pesar de haber corrido tanto, no ser un cristiano sincero.
- Aquí tiene usted el porqué de muchas ocupaciones del cristiano, el por qué del culto externo, más visible y hasta aparatoso en la religión verdadera que en las frías confesiones protestantes.
- Que Don Evaristo es un cristiano rancio, y que cuando le administraron, recibió al Señor con una edificación y una santidad tan grandes, que todos los concurrentes al acto lloraban a moco y baba.
- El matrimonio cristiano, lazo bendito, por medio del cual la Iglesia atiende juntamente, con admirable sabiduría, a fines espirituales y materiales, santificando los segundos por medio de los primeros.
- Sí, pensaba el ex regente, mientras el Magistral volvía a enumerar los sacrificios de amor propio, pundonor y otras muchas cosas que exigía la religión a un buen cristiano a quien su mujer engañaba.
- Como el pobre Don León Pintado tenía que vivir de aquello, lo oía seriamente, y hacía que tomaba muy en consideración aquellos pecados tan superfirolíticos que no había cristiano que los comprendiera.
- ¡A escotar! Me meto por el monte arriba, y llegando a donde hay unos tojos más altos que un cristiano, me tumbo así (con perdón) y saco el sombrero, y lo dejo de esta manera (reparen bien) sobre la yerba.
- ¡Antes muerta! Pues Ronzal, aunque se llama conservador y quiere la unidad católica y otros principios que contiene nuestra política, no es buen cristiano, no lo es como se necesita que lo sea el marido de una Carraspique.
- Las criadas que con la cesta al brazo iban a comprar la cena, se arremolinaban al pasar el entierro y por gran mayoría de votos condenaban el atrevimiento de enterrar a un cristiano (sinónimo de hombre) sin necesidad de curas.
- Y me consta que Don Nicolás Rubín, último poseedor de la mencionada tienda, era cristiano viejo, y ni siquiera se le pasaba por la cabeza que sus antecesores hubieran sido fariseos con rabo o sayones narigudos de los que salen en los pasos de Semana Santa.
- Yo soy tan católico como el primero dijo un maestro de la Fábrica Vieja, de larga perilla rizada y gris, socialista cristiano a su manera soy tan católico como el primero, pero creo que al Magistral se le debería arrastrar hoy y colgarlo de ese farol, para que viese salir el entierro.
- Doña Asunción Trujillo, que falleció en 1841 en un día triste de Madrid, el día en que fusilaron al general León, salió de este mundo con el atrevido pensamiento de que para alcanzar la bienaventuranza no necesitaba alegar más título que el de autora de aquel cristiano casamiento.
- Pues, estando en tal aflición, cual plega al Señor librar della a todo fiel cristiano, y sin saber darme consejo, viéndome ir de mal en peor, un día que el cuitado ruin y lacerado de mi amo había ido fuera del lugar, llegóse acaso a mi puerta un calderero, el cual yo creo que fue ángel enviado a mí por la mano de Dios en aquel hábito.
- Esta salió al pasillo, recibió de manos de Rossini la sagrada imagen, y quitándole el pañuelo de seda que la envolvía, entró con ella en la sala, pareciéndose mucho, en tal momento, a una verdadera santa escapada del Año Cristiano para recibir culto en el pintoresco altar, que simbolizaba la ingenua sencillez y firmeza de las creencias del pueblo.
- Las hachas de los acólitos dejaron a Anita ver a una claridad temblona y amarillenta la figura arrogante del Magistral al mismo tiempo que la esbelta y graciosa de don Álvaro, que con los ojos medio cerrados, semi dormido, con la cabeza inclinada, y cogido a la verja que separaba las capillas, parecía atender a los oficios divinos con el recogimiento propio de un sincero cristiano.