Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cuanto" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cuanto para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Cuánto?
- ¿Cuánto?
- ¿Cuánto?
- ¿Cuánto?
- ¿A cuánto?
- En cuanto pueda.
- ¡Cuánto tiempo.
- ¡Cuánto tiempo.
- ¡Cuánto siento!
- En cuanto al padre.
- ¿Cuánto necesitas?
- ¿en cuanto llegase?
- ¿Cuánto me quieres?
- Y en cuanto a formas.
- Ganaba cuanto quería.
- Oh, sí, cuanto antes.
- Usted, ¿cuánto tiene?
- Y en cuanto al parecido.
- ¿Cuánto hay que pagar?
- ¿Cuánto necesitarías?
- ¿como cuánto faltará?
- En cuanto estaba obscuro.
- Cuanto más va, más gana.
- En cuanto te canses avisas.
- ¡Cuánto quieres a tu hija!
- En cuanto pueda, bajaré yo.
- ¡Cuánto me has hecho sufrir!
- No sabe usted cuánto le odio.
- ¿Cuánto tiempo hará de eso?
- ¡Cuánto ha llorado mi ángel!
- ¿Cuánto quiere usted por eso?
- ¡oh! en cuanto a su cómplice.
- ¡Cuánto sabes! Más sabes tú.
- ¡Cuánto se habrá desmejorado!
- En cuanto a Paquito, no se diga.
- En cuanto hable del honor, ¡zas!
- Y cuanto más temida más fuerte.
- Cuanto más fuerte, menos le dura.
- ¿Cuánto tiempo llevo en la cama?
- ¿De cuánto tiempo puedes disponer?
- ¡Cuánto ha tardado usted! me dijo.
- Y acaso debía hacerlo cuanto antes.
- En cuanto se vieron se comprendieron.
- ¡Cuánto más guapa estoy ahora que.
- ¡Hombre, cuánto me alegro de verte.
- No digamos nada en cuanto al personal.
- Cuanto más subía más ansiaba subir.
- Prolongaba cuanto podía aquel estado.
- Cuanto más imposible, más codiciado.
- Antes bien, se ayudaban cuanto podían.
- En cuanto puedan ustedes dar la vuelta.
- Cuanto menos se riegue, menos se gasta.
- No se separaba de ella en cuanto podía.
- En cuanto despache de prisa y corriendo.
- No me interesa nada de cuanto pasa fuera.
- En cuanto entró, se dirigió al cenador.
- Recuerdo cuánto le disgustan las frases.
- Y luego se propuso casarlos cuanto antes.
- En cuanto al éxito, no era posible dudar.
- ¡Cuánto hemos hablado de esta cuestión!
- Y en cuanto a ti, basta que yo te lo diga.
- ¿cuánto apuestan a que le saco algo más?
- En cuanto al oído, ya te habrás enterado.
- En cuanto ladre don Tomás iré a llamarle.
- ¡Oh, mi señor don Fermín! cuánto bueno.
- En cuanto se lleven el cuerpo te vas a casa.
- Todo cuanto uno decía le parecía mal otro.
- Sabel también ayuda para cuanto se precise.
- Cañamoncito de mi alma, ¡cuánto te quiero!
- ¿Cuánto tiempo hace que estás en España?
- Verá usted, en cuanto llegue le echo el toro.
- Podía mirar cuanto quisiera, que no vendría.
- Ya seré tanto más suyo cuanto soy más mío.
- ¿Y a cuánto asciende el valor de las letras?
- ¡Oh! no puede figurarse usted cuánto le debo.
- Y en cuanto al alma, cada vez la entiendo menos.
- Ni don Álvaro de Ana en cuanto llegó a Madrid.
- Pero habrán hecho de lado cuanto se les antoje.
- En cuanto a Juan Pablo, no había nada que temer.
- Pero en cuanto Mauricia hablaba, adiós ilusión.
- Ya decía yo que en cuanto estuviera usted libre.
- En cuanto hay secretos, adiós paz del matrimonio.
- Cuanto más la amenazaban más pesadita se ponía.
- ¿Por cuánto haría esto él, Maximiliano Rubín?
- En cuanto estaban solos, hablaban de aquel asunto.
- Pero en cuanto a lo de irme a la fonda, no señor.
- Mesía me desprecia, me escupirá en cuanto me vea.
- ¡Cuánto había padecido durante aquella cuaresma!
- Quiso hablar, pero no lo consiguió en cuanto quiso.
- En cuanto vaya allá me voy a convertir al judaísmo.
- Y cuanto más borracho, más de raíz quería cortar.
- En cuanto sepa el motivo, se planta aquí de un salto.
- Escribimos mejor cuanto más sencillamente escribimos.
- Fuera de eso, es razonable y muy veraz en cuanto habla.
- Y en cuanto a lo de su mala vida, hay mucho que hablar.
- Nada, en cuanto yo me descuido, ya no das pie con bola.
- ¡Claro, en cuanto se lo digas! Como tú eres la sabia.
- Ahora verás cuánto ha adelantado Conchita en el piano.
- En cuanto el lotero me lo entregó, sentí la corazonada.
- ¡Ay, qué miedo tan atroz! ¡Cuánto tenemos que contar!