Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cuerda

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cuerda en el contexto de una oración.

Término cuerda: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cuerda" aquí tienes una selección de 98 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cuerda para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Toma la cuerda.
  • Echa esa cuerda.
  • Fuera esa cuerda.
  • Yo sujetaré la cuerda.
  • No, que estoy bien cuerda.
  • Luego necesitaría una cuerda.
  • ¿Habrá por aquí una cuerda?
  • Pero la cuerda era muy fuerte.
  • Ahora baja la cuerda con un dulce.
  • La cuerda en dos dobles no bastaba.
  • ¿De dónde sacaría yo una cuerda?
  • La cuerda seguía en el mismo sitio.
  • Echadme trozos de cuerda dijo Recalde.
  • El cual prosiguió, aflojando la cuerda.
  • No se puede estirar demasiado la cuerda.
  • Sí, señor, le ha dado usted cuerda ayer.
  • Subí por una cuerda y llegué al cadáver.
  • Cuando estaba ahí le daba cuerda a las diez.
  • Tuvo la suerte de que la cuerda no se deslizase.
  • No había para qué estirar demasiado la cuerda.
  • Yo vi que de la popa colgaba una braza de cuerda.
  • Ese hombre ha querido estirar demasiado la cuerda.
  • Subí yo por la cuerda a la plataforma, y después él.
  • Lo abrí y corté la cuerda con que me habían atado los pies.
  • Feijoo aparentaba creer, por darles cuerda y oírles desatinar.
  • Todas las noches le doy cuerda a mi relojito antes de acostarme.
  • Por eso no puedo tirar mucho de la cuerda, y esta noche no vendré.
  • Del balcón descendía una cuerda, a la que el joven ataba un papel.
  • El mismo Aparisi y Federico Ruiz profetizaron luego en una sola cuerda.
  • Si atábamos la cuerda en la galería alta, podríamos bajar a la otra.
  • Hay que darle cuerda por ahí, y dejarla que mangonee todo lo que quiera.
  • Desenganchamos el ancla, por si la cuerda nos podía servir, y descansamos.
  • Una maniobra mal hecha, una cuerda rota, y la goletilla iba al fondo del mar.
  • Cuando la cuerda dejó de estar tensa, se descolgó Ugarte, y después fui yo.
  • Soltamos las tablas de la cuerda y comenzamos a nadar los tres hacia la costa.
  • Retorciendo en su corazón la cuerda con que a sí propia se ahogaba, se decía.
  • ¡Ay, qué mujer!, si sigue en esta cuerda, creo que me pongo más en ridículo.
  • Al pasar por cerca de la fuente de la plaza tiró el resto de la cuerda al agua.
  • Hecho esto, fué atando las tiras una a otra hasta formar una cuerda de quince brazas.
  • Vuelven los días de jarana, y ya estamos suspirando otra vez porque se acorte la cuerda.
  • Era esto como si se diera cuerda, acumulando en sí la fuerza inteligente que necesitaba.
  • ¡Me valga Dios y los santos de la corte celestial! También a mí se me acaba la cuerda.
  • Yo procuraba no darle mucha cuerda a Bárbara, ni dejarme arrastrar por ella, y me decía.
  • Batiste agarró la cuerda y tendió una mano al vendedor, que se la apretó enérgicamente.
  • La cuerda grande la tendríamos que dejar abandonada en la barandilla del coronamiento de popa.
  • Uno de los nudos debía de haberse soltado porque le quedaba un trozo de cuerda entre los dedos.
  • Eso es, quieres que me duerma para echar a correr a darle cuerda a esa maniática de Guillermina.
  • Durante más de un mes he hecho de albañil, de carpintero, de mozo de cuerda y hasta de niñera.
  • Tuvo la culpa Paco decía Visitación, ceñidas con una cuerda las piernas, por encima del vestido.
  • Recalde, más ágil que yo, trepó hasta arriba, y yo subí después de él, ayudándome de la cuerda.
  • El coche, un landó viejo y destartalado, tenía un cristal y uno de los faroles atado con una cuerda.
  • Verdad que dos palabras de quien yo me sé me harían la persona más cuerda y más feliz de la tierra.
  • Sobre la cubierta estaba Machín, tendido, acurrucado, y, al pasar cerca de nosotros, nos echó una cuerda.
  • No tardó, pues, en aflojar la cuerda a la manía de las lecturas, hasta llegar a no leer absolutamente nada.
  • ¿Y la consola panzuda, antiquísima, de un dorado que fue, con su reloj de música sin música y sin cuerda?
  • El gitano avanzó algunos pasos hacia Batiste, ofreciéndole el extremo de la cuerda como una toma de posesión.
  • La tía Negra, cuando estaba cuerda y sin alcohol, quería que la dijeran la señora Nieves, pues así se llamaba.
  • Les eché una cuerda, que ataron al Cachalote, y luego, saltando como yo, de una piedra en otra, subieron al barco.
  • También tenía mi abuela una caja de música, ya vieja, con un cilindro lleno de púas, a la que se le daba cuerda.
  • Y volvió cerca de anochecido trayendo un ramo de flores, y poco después fue un mozo de cuerda con dos o tres tiestos.
  • Este por debajo de cuerda y conteniéndose en lo que se refería a la simonía y despotismo que se achacaba al Provisor.
  • No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real.
  • Ya las amistades y parentescos estaban tan explotados, que si se tiraba un poco más de la cuerda, era fácil que se rompiera.
  • El gitano había vuelto á colocarse junto á su caballo y le miraba desde lejos, agitando la cuerda del ronzal como si le llamase.
  • Llevábamos un ancla pequeña de cuatro uñas, atada a una cuerda, y un achicador consistente en una pala de madera para sacar agua.
  • Sujetó Bautista la cuerda con un lazo corredizo en un ángulo de un torreón, v subió Martín a pulso, con el palo en los dientes.
  • Semejante rivalidad, explotada por Ohando y los señoritos de su cuerda, terminó en un partido que propusieron los amigos del Cacho.
  • Linda se abrazó al oso y hacía que luchaba con él, pero el domador tiraba a cada paso de una cuerda atada a la nariz del plantigrado.
  • De haber podido romper la cuerda que sujetaba la lancha se hubieran ido a la tierra del moro, porque Germán sabía el camino por el mar.
  • Por mediación de nuestra masonería nos trajeron unas limas, una sierra, una brújula de bolsillo y manojos de cáñamo para hacer cuerda.
  • Uno de los oficiales jóvenes trajo una cuerda, y Martín y Bautista, sin hacer caso de las palabras de Briones, avanzaron por la carretera.
  • Allen ató la cuerda en uno de los barrotes de la barandilla, y al otro extremo las tablas que nos tenían que servir para atravesar los pantanos.
  • Contempló el bulto con una sonrisa, luego subió a la reja, ató un cabo de la cuerda a los dos barrotes y el otro extremo lo echó fuera poco a poco.
  • Al mismo Ripamilán, con toda su respetabilidad, le habían hecho descender a aquel agujero, y por cierto que para sacarlo se había necesitado una cuerda.
  • Despertóme a mí, y no contento con esto, bajó el huésped para que le diese luz, diciendo que había hallado objeto fijo a la estocada sagital por la cuerda.
  • Sin embargo, él estaba seguro de que el despertador no adelantaba y de que por su propia mano le había dado cuerda y puéstole en la hora la mañana anterior.
  • Ya llegaba, y a medida que veía más cerca el objeto de su viaje, parecía como que se le iba acabando la cuerda epiléptica que la impulsaba a la febril marcha.
  • Andrés había colgado del techo del cenador una regadera enorme, y en el asa ató una cuerda que pasaba por una polea y terminaba en una piedra sostenida en un banco.
  • Recalde se desnudó, se descolgó por un trozo de escala hasta sostenerse en unas rocas, y él empujando, y Zelayeta y yo tirando de la cuerda, logramos poner la lanchita a flote.
  • De aquí había que subir a la toldilla, que ocupaba casi la mitad posterior del barco, descolgarnos por las galerías de la cámara del comandante con una cuerda, y echarnos al mar.
  • Pero a pesar de esto, una vez trasbordados los heridos, el embarco fue fácil, porque los marineros se precipitaban en ellas deslizándose por una cuerda, o arrojándose de un salto.
  • Cuando toda la cuerda quedó a lo largo de la pared, pasó el cuerpo con mil trabajos por la abertura, que dejaba el barrote arrancado, y comenzó a descolgarse resbalándose por el muro.
  • Iba marchando volviéndose para mirar atrás, cuando vió a la luz de un farol que oscilaba colgando de una cuerda dos hombres armados con fusiles, cuyas bayonetas brillaban de un modo siniestro.
  • De todas maneras, ya tengo poca cuerda, chulita de mi alma, y tengo que pensar mucho en ti, que la tienes todavía para rato, pues ahora estás en la flor de tus años y en lo mejor de tu hermosura.
  • No fue posible tratar cosa de provecho, y el tenorio vetustense procuró ponerse en la cuerda de su amiga y hacerse el sentimental disimulado, como los hay en las comedias y en las novelas de Feuillet.
  • Su propósito había sido hacerse dueños de la barca una noche, aunque los riñeran en casa, pasar de orilla a orilla ellos solos, tirando por la cuerda, y después volverse él a Colondres y ella a Loreto.
  • Al terminar el acto, armaban una algarabía de mil diablos, discutiendo e insultándose en un caló ininteligible, y sacando a colación la madera, el metal y la cuerda, como si tratasen de construir un navio.
  • El hombre, ayudado por el viejo y por el chico, trazó con una cuerda un círculo en la tierra y en el centro plantó un palo grande, de cuya punta partían varias cuerdas que se ataban en estacas clavadas fuertemente en el suelo.
  • ¡Pero créanme, como que esa luz nos está alumbrando! Venía yo de tirar a las tórtolas en un sembrado, y me encontré a la chiquilla del tío Pepe de Naya, que traía la vaca mismo cogida así y hacía ademán de arrollarse una cuerda a la muñeca.
  • Se casó Zapico, y al día siguiente de la boda, doña Paula, que le miraba de soslayo, con un gesto de desconfianza, tal vez algo arrepentida de haber estirado mucho la cuerda observó que el novio estaba muy contento, muy amable con ella, y hecho un almíbar con su mujer.
  • Este sistema de la cuerda floja retrasaba el triunfo, pero le permitía a él presentarse a los ojos de Ana más simpático, hablando el lenguaje de aquella vaguedad romántica que ella creía religiosidad sincera, y no pasaba de ser una idolatría disimulada, según don Fermín.
  • En estas excursiones podía muy bien emplear dos horas sin cansarse, y desde que se daba cuerda y cogía impulso, el cerebro se le iba calentando, calentando hasta llegar a una presión altísima en que el joven errante se figuraba estar persiguiendo aventuras y ser muy otro de lo que era.
  • Hecho a apretarse la cintura con una cuerda, a la manera de los salvajes, en las muchas ocasiones en que le faltaba un mendrugo de pan que roer, el mísero ratoncillo era dichoso cuando le tocaba cazar con gente de pro, de la que se lleva al cazadero botas henchidas de lo añejo, lacones cocidos y cigarros.
  • Dio cuerda a su velón, y apoyando los codos sobre la mesa intentó leer en las obras de Balmes, que le había prestado el cura de Naya, y en cuya lectura encontraba grato solaz su espíritu, prefiriendo el trato con tan simpática y persuasiva inteligencia a las honduras escolásticas de Prisco y San Severino.
  • Doña Josefa, con un vestido algo raído de lana y gran mantilla de un negro ya amarillento, entró solemnemente en la barraca, y después de algunas frases vistosas pilladas al vuelo á su marido, aposentó su robusta humanidad en un sillón de cuerda y allí se quedó, muda y como soñolienta, contemplando el ataúd.
  • Pero Villalonga y Santa Cruz lo pasaron peor, porque el primero recibió un sablazo en el hombro que le tuvo derrengado por espacio de dos meses largos, y el segundo fue cogido junto a la esquina del Teatro Real y llevado a la prevención en una cuerda de presos, compuesta de varios estudiantes decentes y algunos pilluelos de muy mal pelaje.
  • Empezaron el viernes al anochecer, y aún estaban los tres en sus silletas de cuerda el domingo por la tarde, jugando la centésima partida de truque, con el jarro de aguardiente sobre la mesilla de cinc, dejando sólo las cartas para tragarse las sabrosas morcillas que daban gran fama al tabernero Copa por lo bien que sabía conservarlas en aceite.
  • Como en la orquesta salta el pasaje fundamental de atril en atril para ser repetido por todos los instrumentos en los más diversos tonos, aquel verde eterno jugueteaba en la sinfonía del paisaje, subía o bajaba con diversa intensidad, se hundía en las aguas tembloroso y vago como los gemidos de los instrumentos de cuerda, tendíase sobre los campos voluptuoso y dulzón como los arrullos de los instrumentos de madera, se extendía azulándose sobre el mar con la prolongación indefinida de un acorde arrastrado del metal, y así como el vibrante ronquido de los timbales matiza los pasajes más interesantes de una obra, el sol, arrojando a puñados su luz, matizaba el panorama, haciendo resaltar unas partes con la brillantez del oro y envolviendo otras en dulce penumbra.