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Ejemplos de oraciones con la palabra cuestiones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cuestiones en el contexto de una oración.

Término cuestiones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cuestiones" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cuestiones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • No involucre usted las cuestiones.
  • Es muy presumida en cuestiones de calzado.
  • Se le revuelve el estómago, y empiezan las cuestiones.
  • Usted no piensa como yo, de seguro, en cuestiones sociales.
  • Pero, como hombre prudente, evitaba las cuestiones con ellos.
  • Mi norma era no discutir cuestiones de política ni de religión.
  • Era completamente ignorante en cuestiones de geografía artística.
  • Para evitar cuestiones tan a deshora, la esposa fingió que dormía.
  • Era demasiado escéptico en cuestiones de medicina para hacer imprudencias.
  • ¡No! El rehuía las cuestiones, pero que no le tocasen el pan de los suyos.
  • Era conveniente que fuese a Lúzaro, para arreglar las cuestiones de la herencia.
  • Es una consulta que el periódico ha hecho a sus suscriptoras sobre ciertas cuestiones.
  • Sólo en cuestiones de higiene y alimentación, ella no le hacía mucho caso a su marido.
  • Si yo te hubiera contado esto, ¿no habrían sobrevenido mil disgustos, celos y cuestiones?
  • Gradualmente llevó la conversación a tratar de cuestiones matrimoniales, y después dijo.
  • Le dije que, efectivamente, habíamos estado en un pontón presos por cuestiones políticas.
  • El otro desafío había sido entre un jefe económico y un cajero por cuestiones de la caja.
  • No involucremos las cuestiones, señores dijo Casa Muñoz poniendo una cara muy parlamentaria.
  • En la prensa, siempre estuvo encargado de la parte extranjera y de las cuestiones de Hacienda.
  • La muchacha me miró extrañada, preguntándose, sin duda, por qué le dirigía estas cuestiones.
  • Sabía poco de Medicina, y no tenía afición más que por la historia y las cuestiones de monedas.
  • Nada más que para tratar de las cuestiones financieras, con exclusión absoluta de toda idea política.
  • Era el desfile una continua exposición de cuestiones intrincadas, que los jueces legos resolvían con pasmosa facilidad.
  • Con ellos debatía las mismas cuestiones que con Aracil y Montaner, y podía así apreciar y comparar sus puntos de vista.
  • Estaba amasado con pasta de comerciante, y en cuestiones de dinero reaparecía en él lo que tenía del padre y del abuelo.
  • La madre de Lulú comenzó a frecuentar la casa, y como tenía mala voluntad para Andrés, envenenaba todas las cuestiones.
  • En estas cuestiones, los jóvenes suelen tener mejor sentido que los viejos, porque no atienden más que a sus sentimientos.
  • Allí se ha discutido de todo lo divino y humano, y, entre lo no divino, una de las cuestiones más debatidas ha sido la formación de Lúzaro.
  • El Maestrín, muy celoso en cuestiones de honor, estaba dispuesto, al menos así lo decía él, a pegarle una puñalada al que intentara deshonrarle.
  • Pero la verdad, en el hospital no se las veía más que cuidarse de cuestiones administrativas y de llamar al confesor cuando un enfermo se ponía grave.
  • La acción de la cultura europea en España era realmente restringida, y localizada a cuestiones técnicas, los periódicos daban una idea incompleta de todo.
  • II LA VIDA NUEVA A Hurtado no le preocupaban gran cosa las cuestiones de forma, y no tuvo ningún inconveniente en casarse en la iglesia, como quería doña Leonarda.
  • Yo creía también que las cuestiones que España tenía con Francia o con Inglaterra eran siempre porque alguna de estas naciones quería quitarnos algo, en lo cual no iba del todo descaminado.
  • Doña Águeda, mujer débil, fanática y entermiza, de muy poco carácter, estaba dominada constantemente en las cuestiones de la casa por alguna criada antigua y en las cuestiones espirituales por el confesor.
  • Sin pensarlo, contra su propósito, se encenagó como todos los días en las complicadas cuestiones de su gobierno eclesiástico, mezcladas hasta lo más íntimo con sus propios intereses y los de su señora madre.
  • Como todos los días, se presentaron aquella mañana cuestiones turbias que el Provisor acostumbraba resolver como por máquina, con el criterio de su ganancia, con habilidad pasmosa, y con la más correcta forma, con pulcritud aparente exquisita.
  • La fisonomía de Mauricia, su expresión de tristeza y gravedad, aquella palidez hermosa, aquel mirar profundo y acechador la fascinaban, y de esto procedía que la tuviese por autoridad en cuestiones de amores y en la definición de la moral rarísima que ambas profesaban.
  • Señores, decía a gritos después de tomar café, cerca del gabinete del tresillo, si aquí se habla de las graves cuestiones de la inmortalidad del alma, que yo niego por supuesto, de la Providencia, que yo niego también, o toman ustedes la cosa a broma, a guasa, como dicen ustedes, o sólo se preocupan con el aspecto utilitario, egoísta, de la cuestión.
  • Preciso es declarar que el clero vetustense, aunque famoso por su intransigencia en cuestiones dogmáticas, morales y hasta disciplinarias, y si se quiere políticas, no había puesto nunca malos ojos a la proximidad del progreso urbano, y antes se felicitaba de que Vetusta se transformase de día en día, de modo que a la vuelta de veinte años no hubiera quien la conociese.
  • Y cada quince días o cada mes, se agitaban, se debatían, se querían resolver definitivamente cuestiones hondas, problemas que el legislador, el estadista y el sociólogo necesitan madurar lentamente, meditar quizás años enteros antes de descifrarlos, y que una multitud en revolución decide en pocas horas, mediante una acalorada discusión parlamentaria, o una manifestación clamorosa y callejera.