Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra cuidar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra cuidar en el contexto de una oración.

Término cuidar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "cuidar" aquí tienes una selección de 40 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra cuidar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿A cuidar?
  • Tú debes cuidar de lo tuyo.
  • A cuidar a don Víctor con esmero.
  • Y ahora, Ramiro, a cuidar de éstos.
  • Dígole que es preciso cuidar esa cabeza.
  • Prefiero ser pecadora y cuidar de mi pobre amiga.
  • Y tú tienes que vivir para cuidar de tu hermano.
  • Juana era muy buena moza y sabía cuidar a un hombre.
  • Se le despejó la cabeza, y se dispuso a cuidar a la enferma.
  • Y puesto que tengo estos hijos a que cuidar, no debo ya casarme.
  • Nació para la vida oscura, para hacer calceta y cuidar muchachos.
  • Me propuse ser buena, quererle mucho, obedecerle, cuidar de mis hijos.
  • La madre es un mueble que sirve para cuidar de la hacienda, como un perro.
  • ¡Ahora me dices eso! ¿Pues no es cuenta tuya cuidar de que esté herrada?
  • Sí añadió ella, tengo que venir a vivir con vosotros y a cuidar de los chicos.
  • Don José, con gran sorpresa nuestra, se metió en la enfermería a cuidar a los enfermos.
  • Que si me duermo, te tienes que estar aquí, de centinela, para cuidar de que no me destape.
  • No le molestaba andar con un chico sucio en brazos o cuidar de una vieja enferma de la guardilla.
  • ¿Pues qué cree usted, que a mí me costaría trabajo cuidar enfermos y dármelas de muy católica?
  • Pero ni él quería, ni Refugio se lo hubiera permitido, atenta siempre a cuidar de su preciosa salud.
  • Lo mejor sería que le pusiera un ama, entregándoselo a personas que le habrían de cuidar mejor que ella.
  • Era un macaco cruel este tipo, a quien habían dado una misión tan humana como la de cuidar de pobres enfermas.
  • La buena señora se lamentó, pero no hizo nada, y Tellagorri se encargó de cuidar y alimentar a los huérfanos.
  • Además, nunca faltaban casadas todavía ganosas de cuidar la honra de sus retoños o de divertirse por cuenta propia.
  • ¡Oh, no, eso no! Pues si no hemos de suicidarnos, tenemos que cuidar el cuerpo, y la salud del cuerpo exige otra vez.
  • ¡Bonita manera de cuidar a un enfermo! Y vamos a ver, ¿qué demonios tienes tú que hacer por esas calles toda la mañana?
  • Bajo este techo, entre los escombros, había un hombre sentado escribiendo y un chiquillo ocupado en cuidar varios pucheros.
  • Bastaba verle para comprender que el empleo más difícil que podía darse a aquel resto glorioso de un héroe era el de cuidar chiquillos.
  • Y entonces fué ésta la que sintió que brotaba en sus entrañas un manadero de salud, pues tenía que cuidar a la que le había dado vida.
  • De pronto, el español don José se indignó con aquella inhumanidad, y dijo que Cristo nos mandaba cuidar de los enfermos y consolar a los tristes.
  • Si me gustan los chiquillos y tengo vocación de ayo o niñero, ¿quién me priva de cuidar a los que andan descalzos por las carreteras, pidiendo limosna?
  • Pero tampoco consentía que su hijo, su pobre Fermín, que para ella siempre sería un niño a quien había que cuidar mucho, durmiese lejos de toda criatura cristiana.
  • Es la verdad, yo tengo que cuidar de todo, lo mismo de pegarte el botón que se te ha caído, que de elegirte la que ha de ser compañera de toda tu vida, la que te ha de mimar cuando yo me muera.
  • En el mío mi esposo merecía más de lo que yo le daba, pero advertida por el sabio poeta y por usted, ya voy poniendo más esmero en cuidar a mi Quintanar y en quererle como usted sabe que puedo.
  • Pues si a mano viene me pondré el mejor día a cuidar y limpiar y revolver los enfermos más podridos, y me vestiré una saya, y recogeré niños que no tengan padres, que de eso y de mucho más soy yo capaz.
  • Un metro cúbico de gas se precipitó a la boca con tanta violencia, que Nicolás tuvo que ponerse tieso para darle salida franca, y a pesar de lo furioso que estaba, supo cuidar de que la mano desempeñara su obligación.
  • Le habían arrancado a la monótona ocupación de cuidar las reses en el monte, y lo conducían a Valencia para hacer suerte, o más bien, por librar a la familia de una boca insaciable, nunca ahíta de patatas y pan duro.
  • Por si acaso, Nucha no se atrevió a intentar la prueba, y dedicóse a cuidar en persona su tesoro, llevando la existencia atareada y minuciosa de las madres, en la cual es un acontecimiento que estén ahumadas las sopas, y un fracaso que se apague el brasero.
  • La carnalidad se perpetúa por zánganos y por reinas, y ni los zánganos ni las reinas trabajaron nunca, no supieron ni fabricar panales, ni hacer miel, ni cuidar larvas, y no sabiéndolo, no pudieron trasmitir ese saber, con su carne y sus jugos, a sus crías.
  • Guillermina, dejando su mantilla y su libro de misa sobre el sofá, desempeñaba junto a Mauricia las obligaciones más penosas del arte de cuidar enfermos, acometiendo con actividad maquinal las faenas más repugnantes, como persona que tiene la obligación y la costumbre de hacerlo.