Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "darle" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra darle para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Darle consejos?
- ¿darle vida usted?
- ¿Voy a darle alas?
- No hay que darle vueltas.
- Darle a usted este disgusto.
- Pero hay que darle una razón.
- Pues vamos a darle de almorzar.
- Y darle el título de Majestad.
- ¿Querrían darle alguna broma?
- No quería darle motivo de queja.
- De veras que debí darle la peseta.
- Tenemos que darle una limpia buena.
- ¿Se negaba á darle una esperanza?
- ¿qué falta hacía darle un nombre?
- Y vuelta a abrazarle y a darle besos.
- Si sigue los consejos que voy a darle.
- Fortunata al darle la mano se la besó.
- Era una broma que quería darle a Mesía.
- Era muy dueño de no darle aquella miseria.
- No había más que darle una voz y acudía.
- ¿No se decide usted a darle eso que decía?
- ¡Déjame en paz! al querer darle una broma.
- Sí, era preciso darle bien de comer, engordarla.
- Venía únicamente a darle a usted la buena noticia.
- Tuve que darle mil noticias del asilo, explicarle todo.
- Yo, por darle gusto a mi amigo, llaméle Poncio Pilato.
- Al darle el agua, Jacinta le tocó la frente y las manos.
- Vamos en seguida a darle el aviso a Capistun dijo Bautista.
- Esta idea parecía darle cierto aplomo, y salió del cuarto.
- Y hasta se propasó a darle con el abanico cerrado en la mano.
- Don Frutos iba a protestar, pero Ronzal añadió sin darle tiempo.
- Pero uno de los días el médico le vió y comenzó a darle patadas.
- ¿De modo que usted cree que no adelantamos nada con darle esquinazo?
- La gente tropezaba con él en las sendas sin darle las buenas noches.
- El estribillo de tal o cual piadosa leyenda llegaba a darle náuseas.
- Tenía que decir algo y ni una idea remota le acudía para darle luz.
- Si su madre le faltara, yo me encargo de darle otra, y también abuela.
- Deseé, puedes creerlo, que la Pitusa fuera mala para darle una puntera.
- Antes que dejarle caer en las melancolías, vale más darle un disgusto.
- Hay que darle cuerda por ahí, y dejarla que mangonee todo lo que quiera.
- Iban muy gozosos, deseando ver a la familia, y darle a cada uno su regalo.
- Echar mano al bolsillo, darle cuatro o cinco duros, y marcharme a mi casa.
- Loco de júbilo se acercó a darle su recado, del cual esperaba albricias.
- ¡pobre muchacha! no tenía amigas, y á la juventud hay que darle lo suyo.
- Primitivo es hombre de malos hígados, capaz de darle a usted cien vueltas.
- El vozarrón ó el señor de la leche podían darle algo malo por su tardanza.
- Debí darle la peseta pensó, y esta idea le produjo un remordimiento indecible.
- Lo demás es darle vueltas a una noria de la cual no sale nunca una gota de agua.
- Cuando un náufrago quiere salvarse, ¿es humano darle una patada desde la orilla?
- Siempre y cuando puedas darle un disgusto, dáselo, por vida del santísimo peine.
- El Padre Nones va a venir, y él le dará a usted consuelos que yo no puedo darle.
- Como don Santos había sospechado, Celestina no quiso darle té, ni tila, ni nada.
- No es cosa de aguardar a que esos incircuncisos vengan aquí a darle a uno tósigo.
- Pero bien podría darle por el misticismo y no querer salir, y quedarme yo in albis.
- Abrió Visanteta, y al verle comenzó a darle explicaciones antes que él preguntase.
- Parece que estás triste, moñuca le dijo Rubín, que solía darle este cariñoso mote.
- No era difícil alcanzar la cesión de Las Tres Rosas por lo que el joven quisiera darle.
- Sin embargo, era preciso que me presentase a Don Alonso para darle cuenta de mi conducta.
- Yo procuraba no darle mucha cuerda a Bárbara, ni dejarme arrastrar por ella, y me decía.
- Amalia Trujillo la tomó por su cuenta, y la estuvo adulando antes de darle el gran susto.
- Ana al darle la mano tuvo miedo de que él se atreviera a apretarla un poco, pero no hubo tal.
- La buena señora llegó por fin a darle a entender con palabras sueltas lo que él se recelaba.
- Lo único que podemos darle a usted, es una plaza de médico de higiene que va a haber vacante.
- Encontrándose en presidio, se comprendía que mi orgullosa abuela prefiriese darle por muerto.
- Al prójimo no se le atraviesa el cuerpo sin darle tiempo más que para recitar una rendondilla.
- Eso es, quieres que me duerma para echar a correr a darle cuerda a esa maniática de Guillermina.
- Pero por no disgustarle, no había querido darle pruebas inequívocas de una triste verdad, a saber.
- En el momento de darle el Viático había unas mujeres en el pasillo del caserío con velas encendidas.
- Pero al fin, debió darle en la nariz el olorcillo, porque abriendo la bocaza, se lo atizó de un trago.
- Maxi no comprendía, y Ballester, decidido a darle la noticia sin rodeos ni atenuaciones, concluyó así.
- Sin duda, con su vista de águila había distinguido al señorito, y le seguía intentando darle alcance.
- Aunque sea un grandullón, no quiero privarme del gusto de darle el aguinaldo como cuando era un chicuelo.
- Pero al darle la luz en los ojos, no pudo menos de sonreír ligeramente y secar el llanto con su pañuelo.
- Tú quieres, partiendo de la relatividad de todo, darle un valor absoluto a las relaciones entre las cosas.
- Así le nombraba el ama delante de los criados y era el tratamiento que ellos le daban y tenían que darle.
- Al entrar en la barraca y darle de lleno la luz del candil, las mujeres y los chicos lanzaron un grito de asombro.
- Si yo tuviera a mi lado una virgen como esa, la adoraría de rodillas y primero me apaleaban que darle un disgusto.
- La taimada viuda de Jáuregui comprendió que una sujeción absoluta sería perjudicial, y empezó a darle libertad.
- ¡Qué risa con usted! ¡Pobre Ponce! Ya le decía yo que era un buen chico, y usted empeñado en darle la morcilla.
- Pues bien, a ese precio ¿consienten ustedes en asistirle, cuidarle, darle el alimento y las medicinas que necesita?
- Al darle un cariñoso abrazo, el anciano pareció volver en sí, recobrando su acuerdo, y se le refrescó la memoria.
- Después de darle una bofetada que debió de oírse en Tetuán, le pegué un achuchón con la llave, y la descalabré.
- Sin embargo, varias veces se había pensado en darle un disgusto serio para que se convirtiera o abandonase el pueblo.
- Usted es el que la crucifica a ella, porque pudiendo darle todo lo que le pide, que bien de sobra lo tiene, no se lo da.
- Yo lo que voy a hacer dijo Andrés irritado es darle un silletazo en la cabeza y echarle a puntapiés por las escaleras.
- Cuando va a examinar las obras, parece que hasta las mulas de los carros la conocen y tiran más fuerte para darle gusto.
- Pero ya lo arreglaremos, hijo, y a mí me tienes dispuesta a darle la morrada a la bestia cuando menos ella se lo piense.
- Y por la mañana, para que pase una tostadita, hay que darle un dedito de la horchata de cepa, y por la noche otro dedito.
- ¡Demonio de neurosis o lo que sea! Yo, que después de darle la vuelta a la Serpentine me iba del tirón a Cromwell road.
- Padillita le metió un día en la botica, y yo empecé a darle guasa con sus críticas, diciéndole que me gustaban mucho.
- No podía consultar el reloj de bolsillo, porque el día anterior al darle cuerda le había encontrado roto el muelle real.
- Cuando ya no se oía más el tilín, Guillermina, cesando de rezar, acercó su cara a la de Mauricia y empezó a darle besos.
- Ahora se me ocurre que debo empezar por darle una embestida a mi amiga Guillermina, que se hará cargo de la justicia del caso.
- Será que quiere darle uno de esos artículos que escribe y en los cuales cuenta el argumento de los dramas para que nos enteremos.
- ¡Señor! ¡si había llegado a darle cita en una carbonera! Verdad era que él no podía vanagloriarse de haber tomado aquella plaza.
- Mirábales como si fueran amigos que habían de darle la razón reconociendo en él a la justicia pateada y a la humanidad escarnecida.
- Llamó Martín, entró en el portal, preguntó a la hermana tornera por la señorita de Ohando y le dijo que necesitaba darle una carta.
- Cuando viniese por el estiércol ya subiría a ver a Amparito, y de paso, si no les servía de molestia, podían darle cualquier cosilla.
- Se retiró sin acercarse a su marido, que no la buscó tampoco para darle el beso en la frente con que solían despedirse todas las noches.
- Al Rey Luis XVI dijo, y a la Reina Doña María Antonieta les cortaron la cabeza, naturalmente, porque no querían darle libertad al pueblo.