Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra debes

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra debes en el contexto de una oración.

Término debes: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "debes" aquí tienes una selección de 38 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra debes para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Que debes descansar.
  • Pero debes descansar.
  • Debes de tener calor.
  • Todo eso debes hacer.
  • Debes acostarte le dijo.
  • debes cuidar de lo tuyo.
  • No, no debes querer morirte.
  • Mira, José, debes acostarte.
  • Tú no debes ocuparte de eso.
  • Puede ser, pero debes libertarla.
  • Tú te debes a los tuyos, ya lo sabes.
  • Ya debes suponer si la cosa me parece grave.
  • Eso es por ponerte a pensar lo que no debes.
  • ¿Sabes lo que debes hacer siempre que subes?
  • Debes marcharte ya, no sea que te pille aquí.
  • No, tú no debes contentarte con eso que ibas a decir.
  • Tú a estudiar, tú vas a ser cura y no debes ver sangre.
  • Tú no puedes cuidarla como es debido, no debes cuidarla.
  • Lo contrario es dar a entender una malicia que no debes tener.
  • Bueno, pues si eres cristiano ya veremos si debes perdonar o no.
  • Tú no eres ya un niño, y debes decidir por ti mismo estas cosas.
  • Si se te muere debes alegrarte, porque si vive te dará muchos disgustos.
  • Y ahora piénsalo, que si no haces lo que debes el escándalo le daré yo.
  • Y ahora lo que debes hacer es confesarte aquí, pero confesarte a ti misma.
  • Yo creo dijo Belén, después de una grave pausa, que eso debes consultarlo con el confesor.
  • Tú te debes al que llevas, a lo que llevas, y no es cosa de que por atender a ésta malogres lo otro.
  • Pues mira, Rosa, me parece que debes regalar el perrito, porque el que le mates me parece una crueldad.
  • Lo que debes hacer es preocuparte menos de tu familia, que nunca ha pensado en ti, y preparar tu porvenir.
  • Fíjate bien, hijo le decía y no te precipites, que una vez que hayas comprometido a una no debes dejarla.
  • ¡Vaya una conciencia la tuya, vaya una manera de pagarle su fidelidad, tirando por el suelo la que me debes a mí!
  • Vaya, muchacho, debes tener más alma o retirarte del negocio, ¿Crees tú que se pescan millones sin correr peligro?
  • Por nada de eso, ni aun por algo más, con tal que no sea mucho, debes asustarte, ni escandalizarte, ni darte por ofendida.
  • Hija, pues para acordarte de mí no debes necesitar que a Zorrilla se le haya ocurrido pintar los amores de una monja y un libertino.
  • ¡Qué horror! Por eso debes comprender, hombre linfático, que cuando se encuentra uno en el caso de morir o de matar, no puede uno andarse con tonterías ni con rezos.
  • Ya te daré una lección larga sobre el tole tole con que debes tratarla, una mezcla hábil de sumisión e independencia, haciéndole una raya, pero una raya bien clarita, y diciéndole.
  • Nosotras no te hemos recordado jamás lo que nos debes (se lo recordaban al comer y al cenar todos los días), nosotras hemos perdonado tu origen, es decir, el de tu desgraciada madre, todo, todo ha sido aquí olvidado.
  • ¡Y quién me había de decir a mí que le haría ascos a la comida, yo que jamás le he preguntado a ningún plato por sus intenciones! El estómago se me quiere jubilar antes que lo demás del cuerpo, y ya debes suponer que faltando el jefe de la oficina.
  • Y por mis entenado y difuntos, y así yo haya buen acabamiento, que aun lo que me debes de la posada no te lo pidiera agora, a no haberlo menester para unas candelicas y hierbas (que trataba en botes, sin ser boticaria, y si la untaban las manos, se untaba y salía de noche por la puerta del humo).