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Ejemplos de oraciones con la palabra debilidad

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra debilidad en el contexto de una oración.

Término debilidad: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "debilidad" aquí tienes una selección de 64 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra debilidad para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Tiene esa debilidad.
  • Debilidad, dicen que es debilidad.
  • La debilidad hace sola esos milagros.
  • ¡Bah! todo eso es efecto de la debilidad.
  • Lulú quedó en un estado de debilidad grande.
  • Como que no puede hablar aún de pura debilidad.
  • Pero si me muero de debilidad, doctor decía él.
  • Nos casamos por debilidad tuya y equivocación mía.
  • La debilidad crecía atrozmente en las extremidades.
  • Un poco de debilidad nada más, y se estaba muriendo.
  • La debilidad había aguzado y exaltado sus facultades.
  • De pronto debió arrepentirse don Juan de su debilidad.
  • Tenía la lengua blanca, mucha debilidad y ningún apetito.
  • Tú estás mejor, eso que tienes es efecto de la debilidad.
  • Como mi debilidad es tan grande, apenas puedo tenerme de pie.
  • Siento tal debilidad que a veces me cuesta trabajo mover un dedo.
  • La debilidad la tenía aún más que rendida, exaltada y vidriosa.
  • Sintió además inesperada debilidad en las piernas y en el espíritu.
  • La tirantez, sequedad, dolor y debilidad de la cabeza son insufribles.
  • Porque yo sé lo que es la debilidad de estómago y cuánto hace sufrir.
  • No había podido menos, por una debilidad, y no quería más debilidades.
  • Le parecía una debilidad indigna de un marido de mundo regalarle ligas a su señora.
  • Ana oyó los gritos y se apresuró a perdonar aquella debilidad inocente de su esposo.
  • Porque la debilidad es lo que le pone así, y hay que meterle lastre en aquel pobre cuerpo.
  • Desalentado, en un momento de cansancio y de debilidad, me tendí al sol y quedé dormitando.
  • Feijoo hizo un mohín como de persona mayor que quiere dominar una debilidad pueril, y le dijo.
  • Le aseguro a usted que tiene una debilidad, y una tendencia a las convulsiones y a los síncopes, que.
  • Yo soy indulgente, soy hombre, en una palabra, y sé que decir humanidad es lo mismo que decir debilidad.
  • No podía saber De Pas hasta qué punto había llegado la debilidad de don Víctor, que se decía a sí mismo.
  • Tenía manías, y la más principal era combatir la debilidad de la vejez con un régimen de continua actividad.
  • La debilidad, el desgaste interior producido por la abrumadora lucha de varios años, se manifestó repentinamente.
  • ¡Con qué fervor predicaba el buen hombre después la castidad firme! ¡Un momento de debilidad te pierde, pecador.
  • El morir no la asustaba, lo que quería era morir sin desvanecerse en aquellas locuras de la debilidad de su cerebro.
  • Fué este empeño una lucha sorda, desesperada, tenaz, contra las necesidades de la vida y contra su propia debilidad.
  • El Magistral, mientras duraba la debilidad, le había prohibido incorporarse para rezar de rodillas sus oraciones de la mañana.
  • No sólo parecía recobrado de su debilidad, sino que estaba inquieto, ágil y como si acabara de tomar un excitante muy enérgico.
  • El clérigo salió y fue a casa de un amigo donde le solían dar, en aquella crítica hora, el remedio de su debilidad de estómago.
  • Y desde mañana empezarás a tomarme el aceite de hígado de bacalao, porque todo eso que te da no es más que debilidad del cerebro.
  • Mas a pesar de esto, el doctor puso muy mala cara, pronosticando que la debilidad cerebral y nerviosa acabaría pronto con el enfermo.
  • Entonces estaba enferma, la lectura de Santa Teresa, la debilidad, la tristeza, le habían encendido el alma con visiones de pura idealidad.
  • Esto no es más que debilidad decía poniendo una cara grave y a veces consternada, y no hay idea de los esfuerzos que he hecho por corregirla.
  • Sus piernas entumecidas negábanse a obedecerle, y la debilidad y el cansancio le producían, en ciertos momentos, algo así como asomos de vértigo.
  • No ya el hacerlo, sólo el pensar en hacerlo, en desmenuzar mis ideas, me da la aprensión de volver a sentir aquella horrorosa debilidad del cerebro.
  • Ahora mismo, no hace mucho, cuando vi a ese diablo de hombre cometiendo una nueva infamia, sentí otra vez la debilidad de espíritu que creía vencida.
  • Durante aquellas largas horas de cama, con la debilidad que sucedió a la calentura vinieron accesos de melancolía, y meditaciones filosófico religiosas.
  • No creo, como podrían creerlo otras personas, que tu debilidad es interesada, y que quieres a ese hombre porque es rico, y que no lo querrías si fuese pobre.
  • Pero se salvó, pues de repente, las nubes rojas que la envolvían se rasgaron, al furor sucedió la debilidad, y viendo toda su desgracia, se sintió anonadado.
  • Al avalar el pagaré de su madre, había pensado revelar a su tío esta debilidad, pues incapaz de hacer nada por cuenta propia, se lo consultaba todo a don Juan.
  • Doña Hortensia sentía una extremada debilidad por las preeminencias nobiliarias, y resultó cosa no muy rara entre vascongados, que teníamos un apellido común.
  • La pereza y la debilidad le retenían en el lecho por las mañanas más tiempo del regular, y la pobre doña Lupe pasaba la pena negra para sacarle de las sábanas.
  • Había habido un soplo, cosa de envidiosos, y el Provisor sabía que Contracayes (el cura) tenía la debilidad de convertir el confesonario en escuela de seducción.
  • Fué una sensación de debilidad, como si de repente le abandonaran sus fuerzas, y se metió en su barraca, no respirando normalmente hasta que vió la puerta con el cerrojo echado y encendido el candil.
  • Tomó un coche y apenas entró en él se sintió tan mareada, a causa del movimiento y de su propia debilidad, que hubo de cerrar los ojos e inclinar la cabeza para no ver las casas volteando en torno suyo.
  • La aridez del alma de que ella se había quejado a Don Fermín, y que este, citando a San Alfonso Ligorio, le había demostrado ser debilidad común, y hasta de los santos, y general duelo de los místicos.
  • Fuera de estas tonterías de la crítica, es un alma de Dios, muy agradecido, muy delicado, sin más debilidad que la de querer a Olimpia y figurarse que un hombre de sesos se puede casar con semejante inutilidad.
  • El Fraile, avaro y sin entrañas hasta con sus hijos, sentía gran debilidad por el estudiante, tal vez por el contraste entre su carácter austero y regañón y la alegría desenfadada de aquel cabeza a pájaros.
  • A Andrés le asombraba una filosofía tan extraña, por la cual el que posee salud, fuerza, belleza y privilegios tiene más derecho a otras ventajas que el que no conoce más que la enfermedad, la debilidad, lo feo y lo sucio.
  • Pero la debilidad de su carácter, sus pocas luces naturales y la mala intención de los que le rodeaban, convertían su piedad en fuente de disgustos para el mismo don Francisco de Asís, para los suyos y para muchos de fuera.
  • Se veía con la imaginación vistiendo el trajecito escocés de su niñez, cuando su madre, con tocas de viuda, le llevaba a la Glorieta a que jugase con las niñas, pues su timidez y debilidad no le permitían alternar con los revoltosos muchachos.
  • Esto causó cierta impresión en el viejo, y mientras las niñas, de pie junto a la cama, contemplaban con el ceño fruncido y los labios apretados la agonía del pobre enfermo, don Juan dijo a su hermana en voz muy baja y titubeando como si se arrepintiera de su debilidad.
  • Yo presumí por sus últimas palabras que mi amo había perdido el seso, y viéndole rezar me hice cargo de la debilidad de su espíritu, que en vano se había esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no pudiendo sostener la lucha, se dirigía a Dios en busca de misericordia.
  • Ana, a quien tanto molestaba aquel abandono en los momentos de debilidad en que los nervios exaltados la mortificaban con tristeza y desconsuelo, cuando estaba serena, sobre todo después de dormir algunas horas o de tomar alimento con gusto, llegaba a sentir un placer sutil, casi voluptuoso en aquella soledad.
  • Esta alianza con Francia, y el maldito tratado de San Ildefonso, que por la astucia de Bonaparte y la debilidad de Godoy se ha convertido en tratado de subsidios, serán nuestra ruina, serán la ruina de nuestra escuadra, si Dios no lo remedia, y, por tanto, la ruina de nuestras colonias y del comercio español en América.
  • Pepeta, insensible á este despertar que presenciaba diariamente, seguía su marcha, cada vez con más prisa, el estómago vacío, las piernas doloridas y las ropas interiores impregnadas de un sudor de debilidad propio de su sangre blanca y pobre, que á lo mejor se escapaba durante semanas enteras, contraviniendo las reglas de la naturaleza.