Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra debo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra debo en el contexto de una oración.

Término debo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "debo" aquí tienes una selección de 89 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra debo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Si debo.
  • Pero yo debo.
  • ¿A qué debo.
  • Qué debo temer.
  • ¿Debo despedirla?
  • Si debo despedirme.
  • A usted se la debo.
  • Hoy debo despedirme.
  • Y yo debo cuidarle.
  • ¡Debo tener una facha.
  • Yo no debo estar aquí.
  • No debo ir con ustedes.
  • Debo de estar borracho.
  • Pero debo decirlo todo.
  • Pero a él debo matarle.
  • Luego, no debo detenerme.
  • Debo de parecer un San José.
  • Yo sé bien lo que debo hacer.
  • No, no debo entrar en esa casa.
  • Debo de estar soñando todavía.
  • ¡Si te parece que no debo estarlo.
  • Debo de estar pálido, desencajado.
  • Debo llegar al pináculo de la gloria.
  • Debo huir de él, tiene razón Álvaro.
  • ¿No es verdad que no debo hacerla caso?
  • Ahora debo hacer lo que dice el Magistral.
  • ¿Qué debo hacer ahora que la he recobrado?
  • Debo contenerme pensaba ella, hasta que coma.
  • ¡Oh! no puede figurarse usted cuánto le debo.
  • Pero debo ir solo, enteramente solo, sí señor.
  • ¿Qué os debo yo para que vengáis a saquearme?
  • Yo no debo, en Torrijos, querer comer más cosas.
  • Me parece que debo empezar por comprarle una camita.
  • Porque me debo ir replicó la otra mirando al suelo.
  • De todos modos, debo traerla ¿no le parece a usted?
  • Debo hacerla mía por obra del espíritu y después.
  • Pero, si usted no habla más claro, yo no sé si debo.
  • Debo huir del Magistral, sí, pero más de don Álvaro.
  • A aquella guerra debo mi conocimiento de la artillería.
  • No sé lo que debo hacer, ni lo que debo pensar siquiera.
  • Yo sé lo que debo a usted, y que nunca podré pagárselo.
  • Pero a veces se me ocurre que no debo echarla, que no peco.
  • Nada debo a nadie exclamaba al regañar a sus dependientes.
  • Yo no puedo, yo no debo meterme en los negocios de Antonio.
  • Saber en qué puedo yo servir a ustedes a quien tanto debo.
  • Porque, hija mía, yo debo decirte que no podemos seguir así.
  • Y puesto que tengo estos hijos a que cuidar, no debo ya casarme.
  • Y sobre todo, yo no quiero, no debo darles madrasta a mis hijos.
  • Sea o no almirante, yo debo ir a la escuadra, Paquita dijo mi amo.
  • Pues no sé por qué no entro y armo la escandalera que debo armar.
  • Ya te tengo dicho que no debo casarme ni contigo ni con otro menos.
  • Y respecto a mí, debo decir que me creí cercano a un fin desastroso.
  • Yo no sé lo que debo ya a tu madre, Fermín, ¿debe de ser un dineral?
  • Debo advertir a usted que para mí un alma buena no es más que un alma sana.
  • ¿Debo casarme pronto para que mi mujer no llegue a mis brazos hecha una vieja?
  • Le he despedido porque me debo, ya te lo dije, a tus hijos, a los hijos de Rosa.
  • Por eso digo que debo de estar enferma, cuando me persiguen visiones y vestiglos.
  • Que debo condenar y condeno esta vida que haces, y desde mañana mismo otra nueva.
  • Si fue un bien que me adecentaras, estúpido, ya te lo he pagado y no te debo nada.
  • ¿Aquel gran sacrificio que yo andaba buscando para pagar lo que debo a ese hombre?
  • Y yo debo subir, y guardar para mí todos estos rencores, toda esta hiel tragármela.
  • Señora, le debo a usted dos cuartos de la limosna que dio usted por mí el otro día.
  • ¿Debo preferir tomarla vieja y ser libre más tiempo para disfrutar de otras lozanías?
  • Si Maximiliano quiere humillarse después de las atrocidades que pasaron, yo no debo meterme.
  • Yo le debo a usted la vida, y aunque usted se empeñe en reñir conmigo, no lo ha de conseguir.
  • ¡Qué tontito! Pero en resumidas cuentas, si te parece que no debo recibirle, no lo haré más.
  • En honor a la verdad, debo decir que los desvaríos de Juanito no eran ninguna cosa del otro jueves.
  • ¡Salud, salve! A ti debo las ideas nuevas, este vigor del alma, este olvido de larvas y aprensiones.
  • ¡Soy tan feliz! ¡y debo en tanta parte a usted mi felicidad! Quise contener aquel impulso y no pude.
  • Ahora, por lo que a mí toca, señores, debo declarar que no puedo romper un voto solemne, un juramento.
  • Al extremo a que han llegado las cosas, me parece que no debo intervenir ya, ni tomar vela en ese entierro.
  • Y para decirlo todo, sepa que en mucho, en mucho, debo al afán de no ser ingrata esta voluntad firme de hacerme buena.
  • Ahora se les ocurre decir que el socio que tengo en la clínica, le hace el amor a mi mujer y que no le debo tener en casa.
  • Debo advertir que nada refería Feijoo que no fuese verdad, porque ni siquiera recargaba sus cuadros y retratos del natural.
  • De eso me puedo alabar yo dijo mi buen tío entre cuantos manejan la zurriaga, que al que se me encomienda hago lo que debo.
  • Ahora se me ocurre que debo empezar por darle una embestida a mi amiga Guillermina, que se hará cargo de la justicia del caso.
  • Debo de haber dicho que Malespina era oficial de Artillería, pero no que estaba de guarnición en Cádiz y con licencia en Vejer.
  • Transcurrió algún tiempo sin que yo pensara en semejante cosa, y no debo ocultarte que sentía cierto escozorcillo aquí, en la conciencia.
  • No tengo la cabeza para cuentas, pero he calculado a la ligera lo que debo a los corredores, y ni con la tienda ni con mis fincas tendré para pagar la mitad.
  • Yo debo de ser muy bruta pensó, alejándose, porque me gusta más esta música de los pianitos de la calle que la pieza que toca Olimpia, y que dicen que es cosa tan buena.
  • Yo soy un pecador replicó Julián, solamente que veo claro en este asunto, y por los favores que debo a usted, y el pan que le he comido, estoy obligado a decirle la verdad.
  • Es que de tanto pensar me ha entrado talento, como a Maximiliano le entró de tanto quererme, y este talento es el que me dice que me debo casar, que seré tonta de remate si no me caso.
  • Señorito dijo Petra, que a pesar de su resolución reciente, sintió en el orgullo una herida de tres pulgadas no necesita apurarse tanto para convencerme de que debo irme de esta casa.
  • Porque sus ojos se clavaban en los míos y me llamaban hermano mayor del alma al compás de sus labios que también lo decían sonriendo, mato porque debo, mato porque puedo, porque soy fuerte, porque soy hombre.
  • Señores, yo me debo a la causa que defiendo, y veo con tristeza, con grande, con profunda tristeza que esa señora, la Marquesa, doña Rufina, en una palabra, desacredita el partido conservador dinástico de Vetusta.
  • Como Fortunata hacía cada día nuevas relaciones de amistad entre las Filomenas, debo mencionar aquí a dos de estas, quizás las más jóvenes, que se distinguían por la exageración de sus manifestaciones religiosas.
  • En honor del pueblo de Cádiz, debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el amplio pabellón de la caridad.
  • Si no me prohibiera usted filosofar, aquí le explicaría por qué estoy segura de que debo al plan de vida que me impuso la felicidad inefable de esta salud serena, de este placer refinado de vivir con sangre pura y corriente en medio de la atmósfera saludable.
  • Y debo advertir, para que se tenga idea de la obstinación de mi amo, que éste no tenía miedo a los ingleses, ni a los franceses, ni a los argelinos, ni a los salvajes del estrecho de Magallanes, ni al mar irritado, ni a los monstruos acuáticos, ni a la ruidosa tempestad, ni al cielo, ni a la tierra.