Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "decente" aquí tienes una selección de 47 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra decente para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Por decente.
- Persona decente.
- Una persona decente.
- Una persona decente.
- ¡Persona decente tú!
- Yo soy todo lo decente.
- Porque él es bueno y decente.
- Me vestiré decente y modestita.
- No andas muy decente que digamos.
- El tal Joaquinito Pez es una persona decente.
- Pero a persona decente no me gana nadie ahora.
- Deseaba hablar bien y ser persona fina y decente.
- , batirme en las barricadas como una presona decente.
- Pero, mujer, si ni siquiera viste de persona decente.
- Vivir con una persona decente despertaba un poco su curiosidad.
- Buenas personas los dos, porque lo protestante no quita lo decente.
- ¡Casarme yo, y casarme con un hombre de bien, con una persona decente.
- Teníale ella por la persona más decente que había tratado en su vida.
- También era natural que ninguna persona decente se quisiera casar conmigo.
- Una vida arreglada, gastando conforme a la renta, es lo decente y lo digno.
- No se sabe si viste de artesano o de persona decente, como dicen en Vetusta.
- Ésta es mi habitación, y no me parece decente que te estés metido en ella.
- Don Pedro aseguraba que una persona decente no podía ser más que conservador.
- Ni con Micaelas ni sin Micaelas, podremos hacer de una mujer mala una esposa decente.
- Me he propuesto hacer de ti una persona decente y lo serás, lo serás si tú quieres.
- Para una persona decente (así había dicho) una necesidad de las más imperiosas de la vida.
- Yo pensé que debía poner a aquella infeliz en camino de adquirir una posición decente y estable.
- Una persona decente, que he venido a ajustarle la cuenta a este serpentón que tiene usted en su casa.
- ¡claro! era imposible que una persona decente saliese a la calle sin que la pillería le diera que sentir.
- ¡Qué manera de pagarme! ¡Yo, que lo dejé todo por él, y a los que me habían hecho decente les di una patada!
- Pero en sus palabras y en sus acciones había visto desde el primer momento la persona decente, novedad grande para ella.
- Si no fuera por el macho, que es, ahí donde usted lo ve, toda una persona decente, los pobrecitos se morirían de hambre.
- Esa doña Clara es una tal, que sólo va donde puede sacar, y vuelve las espaldas a una persona decente al verla en un apuro.
- Puedes hacer rabiar al chico de Santa Cruz, porque en cuanto te vea hecha una persona decente se ha de ir a ti como el gato a la carne.
- Si Visita no se ingeniara ¿cómo se mantendría aquel decente pasar que era indispensable para continuar siendo parientes de la nobleza?
- Me reía, créelo, me divertía viéndote entre esa aristocracia, hecho un caballero, una persona decente, vamos, con el pelito sobre la oreja.
- ¡Gracias a Dios que encontraba en su camino una persona decente! Sentíase Maximiliano poseedor de una fuerza redentora, hermana de las fuerzas creadoras de la Naturaleza.
- Lo más particular era que doña Lupe, por impulsos de tolerancia que habían surgido bruscamente en su espíritu, se esforzaba en suponer a aquel caudal una procedencia decente.
- Al menos el distrito de Cebre enviará al congreso una persona decente, hijo del país, jefe de una casa respetable y antigua, que nos conoce mejor que esos pillastres venidos de fuera.
- Observó la de Rubín el trajecito azul de Adoración, sus botas, todo su decente atavío, y en aquella inspección fisgona que hizo, sus miradas y las de Jacinta se encontraron alguna vez.
- De tener un marido, un nombre, una casa decente, a andar con la alquila levantada, como los simones, a éste tomo, a éste dejo, va mucha diferencia para que no te pares a pensar bien lo que haces.
- Por eso alguna vez que el esposo se deslizaba a familiaridades más despóticas que tiernas, parecíale al capellán que la esposa sufría mucho, herida en su cándida modestia, en su decente compostura.
- Impresionó penosamente a la compasiva Jacinta aquella estampa de miseria en traje de persona decente, y más lástima tuvo cuando le vio saludar con urbanidad y sin encogimiento, como hombre muy hecho al trato social.
- No le contaba el lance de la deshonra c por b, porque ni sabía cómo había sido, ni era decente referir a un padre tales escándalos, ni una señorita, una soltera, aunque tuviese más de cuarenta años, podía descender a ciertos pormenores.
- Pues lo que yo necesito ahora agregó Rubín terciándose el manteo sobre las piernas, y accionando como un hombre que necesita tener los brazos libres para una gran faena, es ver en usted señales claras de arrepentimiento y deseo de una vida regular y decente.
- Ahora se trataba de miles de pesetas, de miles de duros, y era preciso pagar o resignarse a que la situación de la familia se hiciese pública, pues los acreedores, gente grosera y sin entrañas, sin otra pasión que la del dinero, eran capaces de desacreditar por dos cuartos a una señora decente.
- Comprimiéndose con dos dedos de la mano la ceja izquierda, habló a Fortunata de lo buenas que debían de ser aquellas madres Micaelas, de lo bonito que sería el convento, y de las preciosas y utilísimas cosas que allí aprendería, soltando como por ensalmo la cáscara amarga y trocándose en señora, sí, en señora tan decente, que habría otras lo mismo, pero más no.