Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra decide

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra decide en el contexto de una oración.

Término decide: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "decide" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra decide para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Que si se decide a quererme.
  • ¿No se decide usted a darle eso que decía?
  • Benítez cuando se decide a hablar parece también un confesor.
  • Entonces, ¿quieres que yo se lo diga a la señora para ver qué decide?
  • Usted no se decidirá, pero si se decide, tenga cuidado de no decírmelo de sopetón.
  • Visitación siempre tiene que hacer un mandilón para la criada, pero no se decide nunca.
  • No hacía más que morder el palillo y gruñir como un mastín que no se decide a ladrar ni quiere tampoco callarse.
  • Resulta que cuando se encuentran dudan si hablarse o no, y al fin no se hablan, porque ninguna se decide a ser la primera.
  • Vamos a dar una vuelta por la galería de los perales, mientras la señora torre de la catedral se decide a cantar la hora.
  • Si se decide a salir por la noche, a la salida del pueblo, en la herrería de Aspillaga, le esperará un amigo con un caballo.
  • Eso no puede continuar de ese modo! Y decide construir en un templo de Roma una suntuosa capilla, a la cual dota de espléndidos ornamentos para que el Señor sea llevado con decoro.
  • Realmente es muy ridícula la situación de un hombre que se tiñe, el día en que se decide a renunciar a la pintura, porque la edad lo exige o porque se convence de que nadie cree en el engaño.
  • Y mañana, cuando salga en los periódicos la extensa relación de lo ocurrido, no podréis imaginaros que la fiera en figura humana que mató al rival, a la novia y hasta a la mamá, si es que se decide a bajar, era el joven dulce y simpático que, pálido como un muerto, estaba hecho un poste cerca del cafetín.
  • Y cada quince días o cada mes, se agitaban, se debatían, se querían resolver definitivamente cuestiones hondas, problemas que el legislador, el estadista y el sociólogo necesitan madurar lentamente, meditar quizás años enteros antes de descifrarlos, y que una multitud en revolución decide en pocas horas, mediante una acalorada discusión parlamentaria, o una manifestación clamorosa y callejera.