Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra decirse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra decirse en el contexto de una oración.

Término decirse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "decirse" aquí tienes una selección de 47 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra decirse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Quiere decirse, enteramente ciega.
  • ¡Oigámoslo todos! Quiere decirse.
  • Cerró los ojos al muerto, no sin decirse.
  • Por eso no puede decirse con exactitud que se ha curado.
  • No podía decirse la hora con exactitud más escrupulosa.
  • Pero debe decirse para que el lector vaya formando juicio.
  • Aunque estaban solos, ciertas cosas debían decirse en voz baja.
  • Quiere decirse que ya lo he tenido y bien podría volverlo a tener.
  • Cuando una se encuentra un botón, quiere decirse que a una le va a pasar algo.
  • Un instante se vieron solos Juanito y su mujer, y pudieron decirse cuatro palabras.
  • Los chicos innobles, que pudiera decirse, de Vetusta, no eran grandes proporciones.
  • Pudiera decirse, sin intención malévola, que la calabaza simboliza la diplomacia.
  • Quería decirse que aquella mujer le interesaba más de veras de lo que él creyera.
  • Verdad que no acababa de aborrecerla, quiere decirse, que la aborrecía y me gustaba.
  • Jacinta observó en su mirada una expresión tan tétrica, que no pudo menos de decirse.
  • Quiere decirse que te hará la rueda cuando venga y se entere de que ahora vas para santa.
  • Puede decirse que es una ironía de buen tiempo lo que se llama el veranillo de San Martín.
  • No debe decirse así interrumpió el Magistral, poniendo en la voz la mayor suavidad que pudo.
  • Porque en mi terreno, yo soy también virtuosa, quiere decirse que yo no le he faltado con nadie.
  • Si de la madre cualquiera hubiese dicho que le faltaba un tornillo, no podía decirse lo mismo de su hija.
  • Y los dos callan, sin saber lo que decirse en estos momentos supremos en que van a separarse acaso para siempre.
  • También puede decirse que otro más caballero y más generoso que Don Dionisio Alcalá Galiano no ha nacido en el mundo.
  • ¡Quiere decirse que le viste con ella y te quedaste tan fresco! gritó la joven, furibunda, echando llamaradas de los ojos.
  • Barbarita, que tanto apreciaba a su buen amigo, estaba, como suele decirse, al quite de estas bromas que tanto le molestaban.
  • Puede decirse que su vida era la historia de la marina española en la última parte del siglo pasado y principios del presente.
  • Bien podía decirse de ella que era también ganga como los muebles, porque el servicio estaba muy malo en Madrid, pero muy malo.
  • Si ha de decirse verdad, Maxi inspiraba aquel día a su novia un sentimiento de cariño dulce y sosegado, con su poquillo de lástima.
  • Enlazadas por la cintura, brazo con brazo, estuvieron un rato las dos mujeres sin decirse nada, comiéndose las yemas y mirando a la calle.
  • No volvieron á decirse que se querían, pero era cosa convenida el noviazgo, y Tonet no faltó ni una sola vez á acompañarla en su camino.
  • Amaba entrañablemente a don Pedro, a quien, como suele decirse, había visto nacer, y además profesaba el principio de respetar la alcurnia.
  • Debe decirse que aquella tarde, cuando Maximiliano habló a su futura de próxima salida, los sentimientos de ella experimentaron un retroceso.
  • No podía decirse que Nucha hubiese engruesado, pero sus formas se llenaban, volviéndose suaves curvas lo que antes eran ángulos y planicies.
  • Él fue, puede decirse, el último intérprete de la zarzuela clásica, de Barbieri, de Oudrid ¡cuánto me acuerdo yo de Oudrid!, de Gaztambide.
  • Puede decirse que lleva cuarenta y ocho horas sin probar alimento, pues me confesó que antes de avisar a su marido, mucho antes, ya se sintió mal y no pudo comer.
  • Fortunata parecía contenta, y deseaba que la hora llegase pronto para abreviar la expectación y perplejidad en que los dos amantes estaban, sin saber qué decirse.
  • Si tu marido es un alilao, quiere decirse, si se deja gobernar por ti y te pones tú los pantalones, puedes cantar el aleluya, porque eso y estar en la gloria es lo mismo.
  • La aborrezco y me agrada mirarla, quiere decirse, que me gustaría parecerme a ella, ser como ella, y que se me cambiara todo mi ser natural hasta volverme tal y como ella es.
  • Estaba él orgulloso de aquella pechera, de aquel frac madrileño, de aquellas botas sin tacones que eran la última moda, lo más chic, como ya empezaba a decirse en Vetusta.
  • Este innovador fue Senquá, del cual puede decirse que representaba con respecto a Ayún, en aquel arte budista, lo que en la música representaba Beethoven con respecto a Mozart.
  • Después de saludarse los dos antiguos amigos y hablar de algo, aunque no tenían que decirse nada (cosa que ocurre casi siempre que se encuentran dos amigos al cabo de largos años).
  • La señora se apresuró menos, pero, como suele decirse, no levantó cabeza, y de allí a pocos meses una apoplejía serosa le impidió seguir guardando onzas en un agujero mejor disimulado.
  • ¡Cuántos años habían vivido cerca uno de otro sin conocerse, sin sospechar lo que les guardaba el destino! Sí, el destino, pensaba el Magistral, no quería decirse a sí mismo la Providencia.
  • Llevola a las Micaelas doña Guillermina Pacheco, que la cazó, puede decirse, en las calles de Madrid, echándole una pareja de Orden Público, y sin más razón que su voluntad, se apoderó de ella.
  • Sí, porque así como hay cosas que no pueden decirse desde el púlpito, que exigen el confesonario o la conferencia familiar, hay otras que piden la cátedra, que sería ridículo decirlas de silla a silla.
  • Mientras el hijo de Sabel vestía ropa de buen paño, de hechura como entre aldeano acomodado y señorito, la hija de Nucha, cubierta con un traje de percal, asaz viejo, llevaba los zapatos tan rotos, que puede decirse que iba descalza.
  • Y cuando pasaban por aquel túnel, al extremo del cual se veía otra plazoleta tan solitaria y misteriosa como la anterior, los amantes, sin decirse una palabra, se abrazaron y estuvieron estrechamente unidos, besuqueándose por espacio de un buen minuto y diciéndose al oído las palabras más tiernas.
  • Los huesos crujieron, hizo diferentes contorsiones que parecían un trabajo de gimnasia, y luego volvió a sentarse, abrazando a su mujer y quedándose ante ella (pues estaba sentado en una banqueta junto al sofá) en actitud semejante a la que toman los amantes de teatro cuando van a decirse algo muy bonito en décimas o quintillas.