Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra declarado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra declarado en el contexto de una oración.

Término declarado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "declarado" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra declarado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Todos los testigos habían declarado a su favor.
  • La patrulla se había declarado en fuga, dejando un fusil en el suelo.
  • Y entonces Barbacana ¿por qué se ha declarado a favor del señorito?
  • El profesor dice que soy demasiado aturdida, y me ha declarado incapaz.
  • IV ARDIDES DE GUERRA Al ver a Machín de nuevo, comprendí que se había declarado entre los dos una guerra a muerte.
  • Ya no había tía, ni hermanos, ni familia, ni nada, y quien quiera que se le atravesase en su camino era declarado enemigo.
  • Y si no fuera porque los partidos avanzados nunca son poder o lo son poco tiempo, se hubiera declarado demagogo y enemigo de la religión del Estado.
  • Mira, el dogma de la solidaridad de sustancia ha sido declarado cursi por todos los sabios de la época, congregados en un concilio ecuménico, que acaba de celebrarse en.
  • El doctor, viéndole siempre callado, contemplando a su madre con estúpida adoración, había declarado que el niño era tan bruto como su padre, y cuando más, podría servir para el comercio.
  • Si no le quería bien, era por considerar peligrosa para la propia la influencia del otro en Vetusta, y porque sabía que sin ser adversario declarado y boquirroto de la Iglesia, no la estimaba.
  • Ana veía a Edelmira y a Obdulia, que se había declarado maestra de la niña colorada y fuerte, correr como locas por el bosque de robles seculares perseguidas por Paco Vegallana, Joaquín Orgaz y otros íntimos.
  • Que, como tenemos por enemigo declarado al sol, por cuanto nos descubre los remiendos, puntadas y trapos, nos ponemos, abiertas las piernas, a la mañana, a su rayo, y en la sombra del suelo vemos las que hacen los andrajos y hilachas de las entrepiernas.