Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dedos" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dedos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- No agarrotes los dedos.
- Tenía unos dedos de hierro.
- Un paloteadico con los dedos.
- ¡Qué dedos los de esta chica!
- Y puso los dedos sobre los ojos.
- Y puso Paco dos dedos sobre los ojos.
- Y como si viese con los dedos, añadía.
- Él es torpe de dedos y tardo de ingenio.
- No volvió a tocarle aquellos dedos suaves.
- Y haciendo la cruz con dos dedos, se la besó.
- Igual defecto tenía en los dedos de los pies.
- Y le decía mostrándole dos dedos de la mano.
- (clavándole a su vez los dedos en la rodilla).
- Estuve a dos dedos del abismo, casi a dedo y medio.
- Jacinta mojaba sus dedos en ella diciendo con temor.
- Los dedos se enroscaban en los dedos dentro del agua.
- También pasó dos dedos por la tirilla de la camisola.
- Estaban ya muy duros aquellos dedos para tales primores.
- Lo hacía tan ricamente, que era para chuparse los dedos.
- Y sacóla de la vaina y tentóla con los dedos, diciendo.
- Lo saqué con las puntas de los dedos y lo estuve mirando.
- Entre los dedos cruzados se habían enredado algunos cabellos.
- Me he empeñado en que no coma con los dedos, y ¿qué conseguí?
- Vais a cogerlo, lo apañuscáis entre los dedos y lo soltáis aina.
- La cuestión es (y contaba por los dedos) si hay Dios o no hay Dios.
- Contaba esta niña la serie de sus novios por los dedos de las manos.
- Feijoo le cogió la barbilla entre sus dedos, diciéndole con cariño.
- Eso para que vuelvas, so tunanta, a meter tus dedos en el plato ajeno.
- Ya que aquel tontiloco se le metía entre los dedos, no sería en vano.
- ¡Ah!, por fin tropezaron sus dedos con el metálico pie de la custodia.
- Le habían quemado los dedos con fósforos para ver si tenía sensibilidad.
- XIX Pepita se halla en la entrada tramando sus encajes con sus dedos sutiles.
- Antes que ella quisiera, Ana sintió sus dedos entre los del enemigo tentador.
- Si hacemos y acontecemos en palacio (doña Paula empezó a contar por los dedos).
- Procuraba mostrarse a dos dedos de romper en llanto, y ponía una cara muy triste.
- Se tomó el pulso, y después se puso los dedos de ambas manos delante de los ojos.
- Arrodillóse, y rezó la media corona, contando por los dedos de la mano cada diez.
- En competencia con su mujer, pocos dedos conservaba en sus manos libres de sortijas.
- De vez en cuando, por vía de descanso, De Pas se entretenía en soplarse los dedos.
- él abría los brazos, ponía las manos sobre el corazón, besaba dos dedos en cruz.
- Y el gran mundo echaba por los dedos la cuenta de lo que le habría quedado a Anita.
- Se los frotó con los dedos, bostezó, luchó algunos minutos con el sueño invasor.
- Lo mejor que podía hacer en su situación desairada, era meterse los dedos en la boca.
- Por entre los dedos de la chica se escurrían aquellas babas gelatinosas y transparentes.
- Soltó un taco madrugador y cogió el guante con dos dedos, levantándolo hasta los ojos.
- Fortunata las examina, y coge algunas telas entre los dedos para apreciarlas por el tacto.
- Siga limpiando, trabaje, dé bofetadas a los muebles, fregotee hasta que le escuezan los dedos.
- Fortunata hizo con sus dos dedos índices un signo muy expresivo, poniéndolos punta con punta.
- Le molestaba mucho el pringue, y en el pilón de una de las fuentes se lavó un poco los dedos.
- Uno de los nudos debía de haberse soltado porque le quedaba un trozo de cuerda entre los dedos.
- Pero no era un tonto vulgar, era uno de esos tontos que tocan lo sublime con la punta de los dedos.
- A su vez tomó en brazos al niño y, mojando en agua fresca los dedos, se los pasó por las sienes.
- ¡Aquí! ¡aquí! ¡a trabajar todo el mundo! gritaba Visita chupándose los dedos llenos de almíbar.
- Adiós, rico dijo Rafaela pellizcándole los dedos de un pie que asomaban por las claraboyas del calzado.
- ¡Qué asno eres! exclamaba este, retirando al fin su mano magullada, con los dedos pegados unos a otros.
- Y olvidándose de los buenos modales, iba a hacer la cruz con los dedos y a besárselos jurando por esta.
- Creo que en Madrid tiene así los amantes (juntando y separando los dedos.) Si es claro, si genio y figura.
- Hizo con los dedos de su mano derecha un manojo, y llevándolos a la boca los apartó al instante, diciendo.
- Allí fue ella, que uno le halló el cogote a don Toribio y le levantó una pantorrilla en él de dos dedos.
- ¡Sant Juan y ciégale! Después que estuvo un gran rato echando la cuenta, por días y dedos contando, dijo.
- Y vuelve a suspirar y a invocar al Señor, mientras entre sus dedos secos van pasando los granos del rosario.
- Se estudiaron las huellas frescas de sangre de la badila, y se vió no coincidían con los dedos del prendero.
- Dos, señora, dos dijo Plácido corroborando con igual número de dedos muy estirados lo que la voz denunciaba.
- No pensaba en tal cosa el Magistral aquella mañana fría de octubre, mientras se soplaba los dedos meditabundo.
- Parecía que los dedos eran bocas, y que estas bocas tenían hambre atrasada por las muchas notas que se comían.
- Un apretón de manos, al parecer casual, al remover una masa misma, al meter los dedos en el mismo recipiente, v.
- La prójima le clavó sus dedos en los brazos, y Jacinta la miró aterrada, como quien está delante de una fiera.
- Julián iba perdiendo el miedo a la nena, que al principio creía fácil de deshacer entre los dedos como merengue.
- Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo huérfano y solo que estaba en el suelo.
- Su autoridad, que era absoluta casi, no conseguía sujetar aquel azogue que se le marchaba por las junturas de los dedos.
- Y las manitas, cuyo pellejo rellenaba ya suave grasa, y cuyos dedos se redondeaban como los del niño Dios cuando bendice.
- Ahí tienes le dijo doña Lupe moviendo la mano derecha, con dos dedos de ella muy tiesos, en ademán enteramente episcopal.
- Mire usted lo que me encontrado aquí dijo y sacó del bolsillo, entre dos dedos, una liga de seda roja con hebilla de plata.
- Ana veía, sin poder remediarlo, unos dedos largos, finos, de cutis blanco, venas azules y uñas pulidas ovaladas y bien cortadas.
- Mire usted, doña Lupe dijo Torquemada, haciendo una perfecta o con los dedos pulgar e índice y enseñándosela a su interlocutora.
- El domador era un verdadero canalla y pegaba al animal en los dedos de las patas, y el oso babeaba y gemía con unos gemidos ahogados.
- Tú (vuelta a contar por los dedos, pero además con pataditas en el suelo, como llevando el compás) tienes fanatizado a medio pueblo.
- Sus dedos, larguiruchos y extremadamente abiertos por un continuo ejercicio, corrieron sobre las teclas, produciendo complicadas escalas.
- Veía la rolliza pantorrilla de una aldeana descalza de pie y pierna ¡y nada! ¡veía una media hasta ocho dedos más arriba del tobillo.
- Rompió el sobre con dedos que temblaban y leyó aquellas letras de tinta rosada que saltaban y se confundían enganchadas unas con otras.
- Pero del miedo salió al instante la reacción de valor, y apretó los puños debajo de la capa, los apretó tanto que le dolieron los dedos.
- Se filosofaba mientras se comía, tal vez con los dedos, salchichón o chorizos mal tostados, queso duro, o tortillas de jamón, lo que fuese.
- El problema que quedaba por resolver dijo Maxi acercándose a su tía y dando castañetazos con los dedos, era el de la emanación de las almas.
- Estaba limpiándose los dedos con el pañuelo, y Juanito discurriendo por dónde pegaría la hebra, cuando sonó abajo una voz terrible que dijo.
- Cortos eran los réditos del caudal de Moscoso que no se deslizaban de entre los dedos temblones de fray Venancio a las robustas palmas del tutor.
- Lo cierto es que el rapaz abrió la mano, separando mucho los dedos, y los ochavos apresados cayeron entre los restantes, con metálico retintín.
- Y el sastre, con las mejores maneras del mundo, pedía los cuartos en un papel sobado, lleno de letras gordas, que el Obispo tenía entre los dedos.
- Papitos alargó el brazo izquierdo en que tenía la media, y asomando sus dedos por los agujeros, le cogió la nariz al señorito y le tiró de ella.
- Digo que se ha atrevido, porque también antes de poner los dedos en el teclado parecía irresoluto, bien así como si fuese a cometer una enormidad.
- Dicho esto, trató de meterle los dedos en la boca para salir de dudas respecto a si había recibido o no alguna cantidad gruesa de manos de su amante.
- Quitó el codo de la mesa y apoyó en ella los dos brazos cruzando las manos, entre cuyos dedos oprimía el cigarro, cargado con una pulgada de ceniza.
- Pasado otro rato, y cuando los brazos soltaron las cinturas y ambas estaban limpiándose los dedos en sus respectivos pañuelos, Aurora volvió a decir.
- Papitos dormía como un ángel, apoyada la mejilla sobre el brazo tieso, y conservando en la mano de él la media, por cuyos agujeros asomaban los dedos.
- Sólo las magistraditas y las perchas de López comían con cierto dengue y lanzaban miradas escandalizadas cuando veían en sus copas dos dedos de vino.
- Y como nosotros no sabíamos la habilidad que tenía de los dedos a la muñeca, creímoslo, y el soldado juró de no jurar más, y yo de la misma suerte.
- Después de revolcarse como las fieras heridas, se puso boca abajo, oprimiendo el vientre contra los muelles del sofá, y clavando los dedos en un cojín.
- La gente joven mostraba arremangados los brazos nervudos y rojizos, y como contraste movía delgadas varitas de fresno entre sus dedos enormes y callosos.
- Don Basilio solía llevar en la boca un palillo de dientes, y tomándolo entre los dedos lo mostraba, accionando con él, como si formara parte del argumento.
- Muy elegante, muy chulo, con los bigotes retorcidos, los dedos llenos de alhajas y la sonrisa de hombre satisfecho, hacía estragos en los corazones femeninos.
- Luego se lo lleva a la boca, poniendo la muñeca casi a la altura de la frente, con el metacarpo diagonal y los dedos caídos, en un gesto de supremo cansancio.