Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra defectos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra defectos en el contexto de una oración.

Término defectos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "defectos" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra defectos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero sus gracias son defectos.
  • Frígilis tiene también sus defectos.
  • De sus defectos su hija fue la víctima.
  • Sus defectos de pronunciación eran atroces.
  • En los conventos decía, se corrigen muchos defectos.
  • ¡Claro, sí! Pero los de él son defectos de hombre.
  • Pero los defectos de Ramiro no son los que Rosa dice.
  • ¡Qué hombres aquéllos! Tenían sus defectos, Juanito.
  • Sé que Ramiro podrá tener, como todo hombre, sus defectos.
  • Cada uno tiene sus defectos y sus pecados, y a Dios dará cuenta de ellos.
  • Los de Ramiro son defectos de hombre, o si quieres, pues que te empeñas, de zángano.
  • Notaba gozosa que empezaban a perder valor ante sus ojos los defectos físicos del apreciable joven.
  • Está tan malo el servicio en Madrid observó Juan Pablo, que no debe usted mirarle mucho los defectos.
  • Lo principal, lo primero era mostrarse discreto, desapasionado, superior a los defectos vulgares de la humanidad.
  • En el mundo, en el mundo, en medio de las circunstancias es donde se corrigen los defectos, bajo una dirección sabia.
  • Entre todos murmuraban de los ausentes, como si ellos no tuvieran defectos, estuvieran en el justo medio de todo y en la vida hubieran de separarse.
  • Mas le picaba tanto la comezón de la variedad que a poco de montar un caballo, ya empezaba a encontrarle defectos y quería venderlo para comprar otro.
  • Pero también es verdad que se iba acostumbrando a él, que sus defectos no le parecían ya tan grandes y que la gratitud iba ahondando mucho en su alma.
  • Pero a pesar cíe su tristeza, Juanito seguía adorando a aquel ídolo, ante el cual volvía la cabeza para no ver los defectos, recordando sólo lo que le parecía bueno.
  • Juanito, como esos desesperados que encuentran todavía en su miseria cosas agradables, reconocía en su madre grandes defectos, pero se extasiaba ante su honradez de mujer.
  • Y hacía una relación de periódico de modas ante sus hermanas, que prestaban oído sin dejar de engullir, y la mamá, que admiraba el talento de observación de su hijo y la gracia con que se burlaba de los defectos.
  • Que la privación absoluta de los apetitos alimentados por la costumbre más o menos viciosa, es el peor de los remedios, por engendrar la desesperación, y que para curar añejos defectos es conveniente permitirlos de vez en cuando con mucha medida.
  • Sus ojos azules, húmedos y sumisos, su color animado, su pelo castaño que se rizaba en conchas paralelas y caía en dos trenzas hasta más abajo del talle, embellecían mucho a la muchacha y disimulaban sus defectos, lo pomuloso de su cara, lo tozudo y bajo de su frente, lo sensual de su respingada y abierta nariz.
  • Como otras veces, Ana fue tan lejos en este vejamen de sí misma, que la exageración la obligó a retroceder y no paró hasta echar la culpa de todos sus males a Vetusta, a sus tías, a Don Víctor, a Frígilis, y concluyó por tenerse aquella lástima tierna y profunda que la hacía tan indulgente a ratos para con los propios defectos y culpas.