Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dejamos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dejamos en el contexto de una oración.

Término dejamos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dejamos" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dejamos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Entonces, la dejamos abierta.
  • La salud del cuerpo, ¿dónde la dejamos?
  • Me dijo anoche que si no le dejamos casar se muere.
  • Dejamos sueltos estos cabos para tomarlos más adelante.
  • Dejamos Frayburu a un lado y nos dirigimos hacia el Izarra.
  • Luego entramos en el pañol del pan y lo dejamos casi vacío.
  • Así dejamos el bote, medio atado, medio sostenido en el agua.
  • Al fin, tras muchas palabras, dejamos concertadas para Toledo las obras.
  • De paso dejamos sin un fruto los árboles de argán que fuimos encontrando.
  • Llegamos al Brasil, dejamos la carroña que llevábamos y volvimos al Africa.
  • Si dejamos que vuelvan esos accesos sin tenerles preparada tarea de virtud, ejercicio sano.
  • El doctor y yo nos levantamos, dejamos a Machín entregado a su desesperación, y nos fuimos.
  • Cuando le dejamos allí con los demás oficiales heridos, escuché una voz que reconocí, aunque al punto no pude darme cuenta de la persona a quien pertenecía.
  • Dejamos el bote atado a un árbol de la orilla, y escondiéndonos entre las peñas con grandes precauciones, subimos el cerro, hasta llegar al castillo arruinado.
  • El landó se dobló sin ruido, nos sacudió un poco, dejamos la carretera de Santianes y las ruedas rebotaron sobre la grava nueva de la carretera estrecha del Vivero.
  • Cruzamos por delante de la costa alta y escarpada de Orio, pasamos el arenal de Zarauz y dejamos atrás el monte de San Antón, que se dibujaba sobre el mar como una ballena de color gris.
  • Dejamos las gorras poco más o menos como los demás días, y cuando entró el master nos echamos en el suelo los tres, abrimos el boquete, pasamos primero los fardeles con las ropas y luego nosotros, como por una gatera, y salimos a cubierta.
  • Estuviste dos horas y media en el confesonario, y el señor Ronzal se cansó de esperar y no tuvo contestación que dar al señor Pablo, que se volvió al pueblo creyendo que tú y Ronzal y yo y todos somos unos mequetrefes sin palabra, que sabemos explotarlos cuando los necesitamos y cuando ellos nos necesitan los dejamos en la estacada.