Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dejan" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dejan para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pero lo dejan.
- Las plantas se dejan seducir.
- Verá cómo no le dejan casar.
- Ratones, que no dejan cosa a vida.
- Corre, chiquillo, que te dejan aquí.
- ¿Pero cómo es que le dejan salir solo?
- ¡Qué caro se cotiza! Es que no me dejan vivir.
- Pero una de esas venganzas que dejan eterna memoria.
- Sí, Pepita, ésta es una iglesia a quien no dejan vivir en su soledad.
- Ellos riñen en el interior como perros y gatos, pero le dejan a uno en paz.
- Y ahora rabian porque no les dejan decir esas picardías en los periódicos.
- Claro replica una de las viejas, como que en la posada y el borrico se lo dejan todo.
- Si por un es caso nos dejan, tocayo, nos comemos el santísimo mundo y lo acantonamos toíto.
- Por cierto que no me explico, que no sé cómo ustedes dejan entrar aquí a ese materialista.
- Los muchachos dejan el luciente sombrero de copa, se embozan en la capa y se hacen jugadores.
- Se vuelven tan tontas digo, que en cuanto se les presenta un pillo cualquiera se dejan seducir.
- Estas imágenes, desprovistas de lo contingente, dejan un símbolo, un esquema, que debe ser la idea.
- Era de estos vascos que dejan todo su lastre de intolerancia y de fanatismo al pisar el primer barco.
- Se arrojan los cuerpos en la movible inmensidad, y parece que dejan de existir en el momento de caer.
- Pero señora, con que me dieran lo que gastan en aguardiente y lo que se dejan en la pastelería de Botín.
- De cuando en cuando profieren una exclamación, levantan el brazo y lo dejan caer pesadamente sobre el tapete.
- ¡Ay!, crea usted que si aquellos perros guindillas no me dejan venir a dar de mamar a mi hijo, no sé lo que me pasa.
- Las de empleados y estudiantes son las que más abundan, y los provincianos forasteros llenan los huecos que aquellos dejan.
- Ya no me quieres le dijo un día con inmensa tristeza, ya tu corazón voló, como el pajarito a quien le dejan abierta la jaula.
- Las mujeres de estos tiempos se dejan pervertir por las novelas y por las ideas falsas que otras mujeres les imbuyen acerca del amor.
- La impresión que estos letargos dejan suele ser más honda que la que nos queda de muchos fenómenos externos y apreciados por los sentidos.
- ¿Pues a cuenta qué hemos de juntarnos con franceses que no nos dejan hacer lo que nos sale de dentro, sino que hemos de ir al remolque de sus señorías?
- Hoy veo a estas gentes que huyen de la compostura de una prensa, y en cambio dejan fermentar la aceituna y pierden en la pasta comprimida una parte del jugo.
- Este hombre, además de ser obispo, es un poco sabio y un poco artista, y en los ratos que le dejan libre sus cuidados se asoma al río y va echando migajas a los patos.
- Mas malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo no sé qué, y sí sé qué, de que veen a mi mujer irle a hacer la cama y guisalle de comer.
- Los domingos, todos estos hombres, un poco encorvados, un poco pálidos, dejan sus mesillas terreras y se disgregan en grupos numerosos y alegres por los pueblos circunvecinos.
- ¡Madre! ¡Por una mala mujer! ¡Señora! Cien veces, mil veces peor, que esas que le tiran de la levita a don Saturno, porque esas cobran, y dejan en paz al que las ha buscado.
- La piedra de todos estos edificios está ennegrecida por los rigores de la intemperie que en Vetusta la húmeda no dejan nada claro mucho tiempo, ni consienten blancura duradera.
- En la chimenea, de ancho humero, puestos en el hogar ante el montón de brasas, cuatro o seis diminutos pucheros borbollean con imperceptible rezongeo y dejan escapar ligeras nubecillas blancas.
- ¡No la dejan tranquila! Y estos muros se hinchan en redondas tumefacciones, se desconchan en grandes claros, dejan caer sobre los colgadizos de las puertas una costra de tierra donde crece el musgo.
- Es una idea estólida y mezquina, muy frecuente en España, creer que se demuestra superioridad burlándose de una persona ingenua con frases de doble sentido que dejan estupefacto al que ignora su significado.
- Y entre la verdura húmeda, surcada del surco brillante que dejan tras sí el caracol y la babosa, torcíanse las cruces de madera negra fileteadas de blanco, con rótulos curiosos, cuajados de faltas de ortografía y peregrinos disparates.
- Eran los sencillos aragoneses, golondrinas de invierno que, al caer las primeras nieves que dejan el campo muerto y el hogar sin pan, levantan el vuelo con su cargamento de lana, y desde el fondo de la provincia de Teruel llegan, a Valencia, ofreciendo lo que la familia fabrica durante el año.
- Por fuera lo fregábamos todas las semanas, y cuando recalábamos en alguna bahía conocida por el capitán, lo primero que hacíamos era raspar los fondos para quitarles algas, hierbas y escaramujos que, principalmente en los mares tropicales, se adhieren en tal cantidad que dejan los fondos como una selva.
- Cierto inexplicable idealismo, algo de histórico y religioso a la vez, mezclado con la complicación de líneas y el juego de colores que combina a su capricho el sol, han determinado esta asociación extravagante, que yo me explico por la huella de romanticismo que dejan en el espíritu las impresiones de la niñez.
- Junto a este hermoso ejemplar de la burguesía próximo a la decadencia, Andresito Cuadros, el hijo del dueño de Las Tres Rosas, aparecía empequeñecido y aplastado, con la delgadez amarillenta de un crecimiento rápido y ese aire aviejado de todos los hijos únicos, a quienes las atenciones exageradas de sus padres no dejan robustecerse.
- Algunas señoritas, apasionadas por lo pintoresco, mientras el grueso papá escribe postales en el hotel, suben las escaleras del portal de la Antigua, recorren las dos calles principales de la ciudad y sacan fotografías de los rincones que les parecen románticos y de los grupos de alpargateros que se dejan retratar sonriendo burlonamente.