Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra delicadas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra delicadas en el contexto de una oración.

Término delicadas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "delicadas" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra delicadas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era preciso dudar, porque estas cosas son muy delicadas.
  • Yo creo que en cosas tan delicadas se debe proceder con cierto ten con ten.
  • ¡Como no lo dé de más! Estas señoritas finas son muy delicadas y difíciles para todo.
  • ¿Quería satisfacer caprichos de la carne ahíta, gozar delicias delicadas de los sentidos?
  • Por medio de su pañuelo doblado, la limpiaba Julián del moho, tocándola con manos delicadas.
  • Hay ya en la vida sensaciones delicadas que no pueden ser expresadas con los vocablos corrientes.
  • Además, era demasiado madrugador y ni siquiera guardaba consideraciones a las señoras delicadas.
  • Hay bromas de bromas, y a mí me parecen delicadas para un sacerdote las que tocan a la honestidad y a la pureza.
  • ¡Oh estupideces de la moda! A las dos incomodábalas su color pálido de arroz, aquel color puramente valenciano que hace recordar las delicadas tintas de la camelia.
  • Aquel perfume de harapo lo respiraban muchas mujeres hermosas, unas fuertes, esbeltas, otras delicadas, dulces, pero todas mal vestidas, mal lavadas las más, mal peinadas algunas.
  • Las labores delicadas, como costura y bordados, de que había taller en la casa, eran las que menos agradaban a Fortunata, que tenía poca afición a los primores de aguja y los dedos muy torpes.
  • Si deseaba retirarse al campo, no le atraía tan sólo la perspectiva de dar rienda suelta a instintos selváticos, de andar sin corbata, de no pagar tributo a la sociedad, sino que le solicitaban aficiones más delicadas, de origen moderno.
  • Además ¡olía tan bien el primo y a cosas tan frescas y al mismo tiempo tan delicadas y elegantes! Allá, en su pueblo Edelmira había pensado mucho en el Marquesito, a quien había visto dos o tres veces siendo ella muy niña y él un adolescente.
  • Entre aquel cinismo aparente de los diálogos, de los roces bruscos, de los tropezones insolentes, de la brutalidad jactanciosa, había flores delicadas, verdadero pudor, ilusiones puras, ensueños amorosos que vivían allí sin conciencia de los miasmas de la miseria.
  • ¡Con qué tristeza pensaba la niña, sin querer pensarlo, que los amigos de su padre eran personas poco delicadas, habladores temerarios! Y su mismo papá, esto era lo peor, y había que pensarlo también, su querido papá que era un hombre de talento, capaz de inventar la pólvora, un reloj, el telégrafo, cualquier cosa, se iba volviendo loco a fuerza de filosofar, y no sabía vivir con una hija que ya entendía más que él de asuntos religiosos.