Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "delirante" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra delirante para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Repetía la diabla con exaltación delirante.
- Maxi contestó con la misma risa insana y delirante.
- En sus ratos de alegría delirante, Fortunata se acordaba mucho de Estupiñá.
- Mas la realidad érale odiosa y trataba de mantenerse en aquel estado delirante.
- Levantose en actitud de desesperación y volvió a la inquietud delirante de sus paseos.
- Es como cuando tú te ponías enfermo y delirante esperando ver salir una carta que no salía nunca.
- Y en aquel silencio de la atención que esperaba, delirante, creía comprender y gustaba una adoración muda que subía a él.
- Doña Lupe empezó a tomar el chocolate que le trajo doña Fuensanta, y a renglón seguido continuó la relación, imitando la voz y la actitud de la delirante.
- Ana, casi delirante, veía su destino en aquellas apariencias nocturnas del cielo, y la luna era ella, y la nube la vejez, la vejez terrible, sin esperanza de ser amada.
- No se pensó más en los heridos, y muchos de éstos, sacados ya sobre cubierta, se arrastraban por ella con delirante extravío, buscando un portalón por donde arrojarse al mar.
- No sabía hablar de otra cosa, y aunque desmadejada ya y sin fuerzas a causa del trabajo y de los alumbramientos, cobraba nuevos bríos para entregarse con delirante actividad a los preparativos de boda, al equipo y demás cosas.
- Y delirante, sin conciencia de sí mismo ni del mundo ambiente, tropezando en todo, subió a su cuarto, buscó la cama a tientas, se desnudó por máquina, se envolvió entre las sábanas y se quedó dormido en un sopor de fiebre lleno de fantasmas ardientes, de monstruos dolorosos.
- ¡Si te viera ahora Doña Francisca! Confesaré que yo tenía momentos de un miedo terrible, en que me hubiera escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de mayor peligro aquel gran espectáculo.