Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra demostrando

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra demostrando en el contexto de una oración.

Término demostrando: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "demostrando" aquí tienes una selección de 14 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra demostrando para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Cuidado que lo vengo demostrando como tres y dos son cinco! Pero nada.
  • Demostrando que Espartero debía ir necesariamente por aquí y Villarreal por allá.
  • No me fío, no me fío (meditaba, demostrando en el tono que no las tenía todas consigo).
  • Hasta me parece que la regaló algunas fruslerías, demostrando en todos sus actos el deseo de tenerla contenta.
  • Y las correligionarias de don Pompeyo reían a carcajadas, demostrando así lo poco arraigado de sus convicciones.
  • Me siento tan bien como nunca me he sentido, créanmelo (demostrando en su tono y semblante la placidez de su alma).
  • Pues allí estaba él para ayudarle, demostrando con esto cuán injustos eran los que le odiaban y hablaban mal de su persona.
  • Yo atacaba valientemente la medida de la expulsión, demostrando hasta la evidencia que fue injusta y cruel, aparte de antieconómica y antisocial.
  • Una salvaje le había trastornado el seso, demostrando que en las islas de la Polinesia se dan casos de coquetería no menos refinada que la de los salones europeos.
  • Iriartea y Cisneros recibieron aquella noticia con calma y serenidad, demostrando que no hallaban gran diferencia entre morir en la casa propia o ser prisioneros en la extraña.
  • Sin abandonar aquella actitud de desconfianza y miedo, Fortunata pareció alegrarse de ver a Guillermina, que la saludó con extremada amabilidad, demostrando un gran interés por ella y por su niño.
  • Pero yo, bien porque la sangre juvenil no podía aplacarse fácilmente, bien porque no observé a tiempo la entrada de mi ama, seguí en medio del cuarto demostrando mi enajenación con frases como éstas, pronunciadas con el mayor desparpajo.
  • Pero bueno sería que un hombre de tanta inteligencia como el Magistral la defendiera contra los ataques más o menos temibles del buen mozo, que tampoco era rana, que estaba demostrando mucho tacto, gran prudencia y lo que era peor, un interés verdadero por ella.
  • Después de cumplir una condena, lo que ocurría infaliblemente una vez cada treinta o cuarenta días, la mujer napoleónica estaba cohibida y como avergonzada entre sus compañeras, poniendo toda su atención en las obligaciones, demostrando un celo y obediencia que encantaban a las madres.