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Ejemplos de oraciones con la palabra deprisa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra deprisa en el contexto de una oración.

Término deprisa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "deprisa" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra deprisa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Luego, deprisa, se dirigió por la calle de la Rua.
  • Nunca ha entendido mi letra cuando escribo deprisa.
  • Ibamos escalando el monte, deprisa, huyendo del agua.
  • Hecho esto, volvieron deprisa al punto por donde habían subido.
  • Los hombres honrados y cristianos no matan tanto ni tan deprisa.
  • Entonces, el Magistral se acercó a la Regenta y deprisa y en voz baja dijo.
  • Siguió el lápiz corriendo sobre el papel, pero siempre el alma iba más deprisa.
  • Frente a ella, el señorito vociferaba, muy deprisa y en ademán amenazador, cosas que no entendió el niño.
  • El extranjero montaba en un borriquillo, que marchaba casi más deprisa que los matalones en que iban Martín y Bautista.
  • Pasaron deprisa otra aldea, y cuando no tenían delante ni atrás pueblos ni casas próximos, Bautista aminoró la marcha.
  • Y resistió muchos días a las súplicas del amante que se quejaba de lo poco y deprisa y sin comodidad que gozaba de su amor.
  • Tal día y a tal hora, yendo ella y Barbarita por la calle de Preciados, se encontraron a Juan que venía deprisa y muy abstraído.
  • Paco le había saludado de lejos, deprisa y mal, porque en aquel momento huía con la petaca de Quintanar a esconderla en la huerta, seguido de Edelmira, su más rolliza y vivaracha y colorada prima.
  • Se vistió deprisa, cogió papel que tenía el mismo olor que el del Magistral, pero más fuerte, y escribió a don Fermín una carta muy dulce con mano trémula, turbada, como si cometiera una felonía.
  • Visitación lo aprobó en todas sus partes y juntos se fueron al tocador de Ana, que deprisa y como ocultándose, cerraba en aquel instante la carta que poco después don Fermín leía delante de su madre.
  • Se le antojó que bien podían ser las ocho, se vistió deprisa, cogió el frasco del anís, bebió un trago según acostumbraba cuando salía de caza aquel enemigo mortal del chocolate, y echándose al hombro el saco de las provisiones, repleto de ricos fiambres, bajó a la huerta por la escalera del corredor pisando de puntillas, como siempre, por no turbar el silencio de la casa.