Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "derechos" aquí tienes una selección de 38 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra derechos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Qué derechos ni qué pamplinas?
- La naturaleza recobraba sus derechos.
- ¿De manera que usted me cede sus derechos?
- ¿Qué derechos tenía él sobre aquella mujer?
- Lulú no aceptaba derechos ni prácticas sociales.
- ¡Ah!, que no me venga ahora hablando de sus derechos.
- Mucho de revolución, de libertad, de derechos individuales.
- ¿Quiere usted coartar el albedrío, los derechos individuales?
- Lo que importa es que conozca sus derechos y que los conquiste.
- El derecho a nacer, ¿no es el más sagrado de todos los derechos?
- Pero como aquí se hacen mangas y capirotes de los derechos adquiridos.
- Adulaba a Glocester y le animaba a luchar por la justa causa de sus derechos.
- Y sobre todo, los derechos que usted podría tener, los ha perdido con su mala conducta.
- Y Frígilis invocaba esto y los derechos del marido ultrajado para obligar a Mesía a huir.
- No había costado a nadie un cartucho la conquista de los derechos inalienables del hombre.
- Don Horacio dijo que nones y que haría valer sus derechos luteranos ante el mismo Tribunal Supremo.
- Defendí siempre los derechos e intereses provinciales de una manera que no está bien que yo lo diga.
- Y descontadas las mandas y los derechos de traslación de dominio, quedaban unos veintisiete mil duros.
- No daba nombre a su pasión, pero reconocía todos sus derechos y estaba muy lejos de sentir remordimientos.
- Sus derechos de orfandad, que le dijeron que serían una ayuda irrisoria, poco más que nada, tardaría en cobrarlos.
- Tan pronto sentía en su espíritu, sin saber por qué ni por qué no, frenético entusiasmo por los derechos del hombre.
- No bastó la tradicional benevolencia de los profesores para que Trabuco consiguiera hacerse licenciado en ambos derechos.
- Primero morir de hambre! Y en efecto, sí, el hambre, una pobreza triste y molesta amenazaba a la viuda si no solicitaba sus derechos pasivos.
- Tan pronto se le inundaba el alma de gozo oyendo decir que el Gobierno iba a dar mucho estacazo y a pasarse los tales derechos por las narices.
- Espolios, vacantes, medias annatas, patronato, congruas, capellanías, estola, pie de altar, licencias, dispensas, derechos, cuartas parroquiales.
- ¿Y por qué alegué derechos de mi edad para no servir como soldado del matrimonio y pretendí después batirme como contrabandista del adulterio?
- Su mujer le estaba gustando más, mucho más que aquella situación revolucionaria que había implantado, pisoteando los derechos de dos matrimonios.
- Pues era don Saturnino Bermúdez, doctor en teología, en ambos derechos, civil y canónico, licenciado en filosofía y letras y bachiller en ciencias.
- El vicario no tiene sueldo fijo, pero cobra el aprovechamiento de los derechos de su judicatura, y para que sean crecidos y suculentos sabrá ingeniarse sagazmente.
- Guillermina las gastaba así, y lo que hizo con Felisa habíalo hecho con otras muchas, sin dar explicaciones a nadie de aquel atentado contra los derechos individuales.
- Sentía en las entrañas gritos de protesta, que le parecía que reclamaban con suprema elocuencia, inspirados por la justicia, derechos de la carne, derechos de la hermosura.
- En las tabernas de Cebre, el día de la feria, se oía hablar de libertad de cultos, de derechos individuales, de abolición de quintas, de federación, de plebiscito pronunciación no garantizada, por supuesto.
- Y el alguacil y el escribano piden al hombre y a la mujer sus derechos, sobre lo cual tuvieron gran contienda y ruido, porque ellos alegaron no ser obligados a pagar, pues no había de qué ni se hacía el embargo.
- Pero, sin pensarlo, daba una intención lúbrica y cínica a su mirada, como una meretriz de calleja, que anuncia su triste comercio con los ojos, sin que la policía pueda reivindicar los derechos de la moral pública.
- Toda la huerta que tenía agravios que vengar estaba allí, gesticulante y ceñuda, hablando de sus derechos, impaciente por soltar ante los síndicos ó jueces de las siete acequias el interminable rosario de sus quejas.
- Era un rayo de sol en una cerrazón de la niebla, era la viva reivindicación de sus derechos, una protesta alegre y estrepitosa contra la apatía convencional, contra el silencio de muerte de las calles y contra el ruido necio de los campanarios.
- Si algo en ella temía el engaño, veía el sofisma debajo de aquella gárrula turba de ideas sublevadas, que reclamaban supuestos derechos, Ana procuraba ahogarlo, y como engañándose a sí misma, la voluntad tomaba la resolución cobarde, egoísta, de dejarse ir.
- Fué varias veces á Valencia á la casa del amo para hablarle de sus antepasados, de los derechos morales que tenía sobre aquellas tierras, á pedirle un poco de paciencia, afirmando con loca esperanza que él pagaría, y al fin el avaro acabó por no abrirle su puerta.