Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra desaliento

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra desaliento en el contexto de una oración.

Término desaliento: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "desaliento" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra desaliento para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Mas no por esto sintió desaliento.
  • ¡Oh!, esto parece grave dijo Don Alonso con desaliento.
  • ¡ingrato! dijo Barinaga cayendo en profundo desaliento.
  • Don Pedro apoyaba con desaliento la cabeza en el cerrado puño.
  • Pero, por mi desgracia, en todos vi señales de gran desaliento.
  • Hace poco dijo con desaliento amargo, perdí la memoria de tal modo.
  • Sí que la tengo replicó él con desaliento, llevándose la mano a los ojos.
  • ¡Qué miserable soy en estas horas de desaliento! ¡Qué infamias estoy pensando!
  • Exageraba sin duda su inferioridad, y su desaliento le hacía huir del trato social.
  • Al principio es un gran peligro el desaliento que produce la comparación entre la propia vida y la de los santos.
  • La carga de la bebida en su estómago no tuvo poca parte en aquel desaliento horrible, durante el cual vio desfilar ante su mente los treinta años de fracasos que formaban su historia activa.
  • Como los seres nerviosos que después de un esfuerzo extraordinario caen en desaliento mortal, él, tras la tarde de agitación y la noche pasada en los bancos del paseo, sufriendo el húmedo relente, sentíase enfermo.
  • El desaliento las tuvo hasta bien entrada la noche clavadas en sus asientos del salón, silenciosas, sin otra luz que el escaso resplandor de los reverberos públicos que entraba por los balcones abiertos, produciendo una débil penumbra.
  • Después de acariciarle su enorme cabeza, volvió a recuperar lo que había dejado sobre el banco y prosiguió su marcha, siempre abrumada por la fatiga, poseída por triste desaliento, pero satisfecha y sonriente al mirar a sus dos pequeñuelos, cruz abrumadora que arrastraba en el calvario de la miseria.
  • Misas a centenares, funerales a toda orquesta, limosnas a porrillo, y lágrimas y lamentos que afortunadamente tenía el poder de evitar con sus frases chistosas el doctor don Rafael Pajares, quien, como médico de alguna fama, había sido llamado en los últimos días de la enfermedad del marido, lo que aumentó la languidez de éste y su desesperado desaliento.