Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra descansar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra descansar en el contexto de una oración.

Término descansar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "descansar" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra descansar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Que debes descansar.
  • Pero debes descansar.
  • ¿Quieren ustedes subir a descansar?
  • ¿Creéis que no tengo ganas de descansar.
  • Se pasaba el día sin descansar un momento.
  • Ea, descansar, mientras yo echo de casa al abad de Ulloa.
  • ¡tiempo me queda para descansar! Pero no te destapes así.
  • Navegamos todo el día y toda la noche y pudimos comer y descansar.
  • Al anocher, para descansar un poco, hemos entrado en la Mallorquina.
  • Pensaba descansar un ratito y pasar luego a la habitación de Guillermina.
  • Mandaba descansar a los confesores y íbales alabando lo que decían bueno.
  • Iríamos dos remando y uno en el timón, y nos reemplazaríamos para descansar.
  • Me atendió, y de cuando en cuando los tres nos echábamos boca arriba para descansar.
  • Después de almorzar y descansar en la venta, me fuí por el borde de las dunas adelante.
  • Después entró un instante en la alcoba para preguntarles qué tal estaban, y se fue a descansar.
  • He pasado el charco siete veces, estoy sin sangre, y ya me corresponde retirarme a descansar con doce.
  • A pesar de que su imaginación se le insubordinaba, pudo conciliar el sueño y descansar profundamente.
  • La subida por la Cuesta de los Perros era bastante fatigosa, y el viejo se detuvo varias veces a descansar.
  • Por esta razón trabajaban con tanto ahínco en las bombas noche y día, permitiéndonos descansar algún rato.
  • Era la de su principal, la que tantas veces le había rozado al descansar paternalmente la manga sobre su hombro.
  • Las niñas se habían retirado a descansar, fatigadas por el estertor incesante y penoso que las crispaba los nervios.
  • Yo temía que, de descansar, se apoderara de ellos la atonía y pereciéramos todos en aquellos parajes inhospitalarios.
  • Dos días antes había plantado en ellos maíz y judías, como muchos de sus vecinos, pues á la tierra no hay que dejarla descansar.
  • Se agitó tanto en aquel paseo vagabundo, que a las once ya no se podía tener en pie, y se arrimaba a las paredes para descansar un rato.
  • A pesar de que la tripulación quería descansar allí, yo decidí seguir adelante hasta recalar en la bahía de la Soledad de las islas Malvinas.
  • Por eso, y porque ansiaba retirarse y descansar, traspasó su establecimiento a los Chicos que habían sido deudos y dependientes suyos durante veinte años.
  • Creo yo que el pecador alfamar pagara por todos, y bien se empleaba, pues el tiempo que había de reposar y descansar de los trabajos pasados, se andaba alquilando.
  • No sabemos a qué época fija se referirían estos párrafos sueltos que al vuelo cogía Barbarita cuando, ya casada, entraba en la tienda a descansar un ratito, de vuelta de paseo o de compras.
  • La cabeza del músico oscilaba como la de esos muñecos que tienen por pescuezo una espiral de acero, y revolvía de un lado para otro los globos muertos de sus ojos cuajados, sin descansar un punto.
  • No amaba menos á las cuatro muchachas, unos ángeles de Dios, que se pasaban el día cantando y cosiendo á la puerta de la barraca, y algunas veces se metían en los campos para descansar un poco á su pobre padre.
  • Yo había perdido mi afición a andar por el combés y alcázar de proa, y así, desde que me encontré a bordo del Santa Ana, me refugié con mi amo en la cámara, donde pude descansar un poco y alimentarme, pues de ambas cosas estaba muy necesitado.
  • No quisimos entrar en el pueblecito con aquellas trazas, y subimos por el arenal, y escalando unas dunas, sin que nos viera nadie, nos metimos en el cementerio de la aldea, y tendidos entre dos sepulcros, resguardados del viento, pudimos descansar y dormir.
  • ¡Oh! ¡mucho! ¡evidentemente! ¡conforme! Después inclinó la cabeza hacia el pecho, como para meditar, pero en realidad de verdad estilo de Bermúdez para descansar, con una reacción proporcionada, de la postura incómoda en que el sabio le había tenido un cuarto de hora.
  • Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su vida nostalgia del regazo de su madre.