Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra descargo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra descargo en el contexto de una oración.

Término descargo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "descargo" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra descargo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y hasta ahora, nada me ha dicho usted en su descargo.
  • Al llegar a tiro de fusil, orzó y nos descargó su andanada.
  • En cuanto me sintió, descargó tremendo bofetón sobre mi rostro.
  • Descargó un porrazo con el vaso en la mesa, y añadió sentenciosamente.
  • Y el Magistral descargó un puñetazo formidable sobre la mesa escritorio.
  • El Magistral se sacudió dentro de la sotana, como entre cadenas, y descargó un puñetazo de Hércules sobre el testero del sofá.
  • Cuando se vio solo en el portal, sin poder contenerse, descargó un puñetazo sobre el pasamano de mármol del último tramo de la suntuosa escalera.
  • Ella se llegó a mí furiosa, y sin previo aviso me descargó en la popa la andanada de su mano derecha con tan buena puntería, que me hizo ver las estrellas.
  • Pero si los resultados son desastrosos, quedará consignada para descargo nuestro la oposición que hemos hecho al insensato proyecto del jefe de la escuadra combinada.
  • El cochero, ante la perspectiva de una propina, descargó dos tremendos latigazos sobre los lomos del rocín, que vino a pagar así la ira concentrada por tantas horas en el pecho del Provisor.
  • Y diciendo verás, hizo con el brazo derecho un raudo y enérgico movimiento, y le descargó tan de lleno la mano sobre la cara, que la otra no pudo resistir el impulso, y dando un grito, se cayó al suelo.
  • Levantando bien el palo, pensando tenerla debajo y darle tal garrotazo que la matase, con toda su fuerza me descargó en la cabeza un tan gran golpe, que sin ningún sentido y muy mal descalabrado me dejó.
  • Pero diré también en descargo mío que aquella pena fue una sensación momentánea y fugaz como un relámpago, verdadero relámpago negro que obscureció mi alma, o mejor dicho, leve eclipse de la luz de mi conciencia, que no tardó en brillar con esplendorosa claridad.