Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra deseado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra deseado en el contexto de una oración.

Término deseado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "deseado" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra deseado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Hubiera deseado verla por un agujerito.
  • Por allí no se iba a donde ella había deseado.
  • ¡Si era lo que ella había deseado toda su vida!
  • Don Fermín hubiera deseado a su madre a cien leguas.
  • Fortunata habría deseado que su marido se durmiese y la dejase en paz.
  • Apuntó Maximiliano, que habría deseado que todas las hembras lo fueran.
  • Examinaba la habitación y habría deseado poder escudriñar la casa toda.
  • Habría deseado que no se apartara de ella, pero que se estuviera quietecito.
  • Pasamos por el Cabo Deseado y el de la Desolación, con un frío muy intenso y tiempo claro.
  • Don Fermín hubiera deseado que la estación no pasara, que los ausentes se quedaran por allá.
  • Pero por causa de mi poca fuerza, no eran aquellos auxilios tan eficaces como yo habría deseado.
  • Habría deseado que le acompañase algún tiempo más, pues sus palabras le producían mucho bien.
  • No se hacía completamente montaraz y salvaje como hubiera deseado Andrés, pero estaba sano y fuerte.
  • Allí pasó la niñez y llegó a la adolescencia Fermín, a quien su madre había deseado hacer clérigo.
  • Pero a mí me ofendían los aplausos de sus admiradores, y hubiera deseado que enmudeciera para los demás.
  • El falso gozo que la hacía reír a cada instante no era buena señal, y hubiera él deseado que hablase menos.
  • ¡Un hombre que quería ser de ciencia y se incomodaba porque las cosas no eran como él hubiese deseado! Era absurdo.
  • El nuevo pretendiente era el americano deseado y temido, don Frutos Redondo, procedente de Matanzas con cargamento de millones.
  • Habría deseado tener una campanilla para ir tocando por aquellos corredores a fin de que supieran todos qué gran visita venía a la casa.
  • Cuanto más nos acercamos al término de nuestra ambición, más distante parece el objeto deseado, porque no está en lo porvenir, sino en lo pasado.
  • De repente noté que aquel valor tan deseado entraba en mí, pero un valor tremendo, como el de los soldados cuando se arrojan sobre los cañones enemigos.
  • La hilandera, que en sus noches pavorosas tanto había deseado la llegada de la primavera, vio con inquietud desarrollarse los crepúsculos largos y luminosos.
  • El temerario contrabandista, no obstante, hubiera deseado tener un mal encuentro para probar al mundo entero que era hombre capaz de arruinar la Renta si se lo proponía.
  • Pensaba que si las madres de aquellos desgraciados que iban al spoliarium, hubiesen vislumbrado el final miserable de sus hijos, hubieran deseado seguramente parirlos muertos.
  • No recordaba don Álvaro haber deseado tanto a una mujer ni haber gozado con los amores platónicos, según él llamaba a todos los no consumados, como estaba gozando entonces.
  • ¡O mala cosa, peor que tienes la hechura! ¡De cuántos eres deseado poner tu nombre sobre cabeza ajena y de cuán pocos tenerte ni aun oír tu nombre, por ninguna vía! Como le oí lo que decía, dije.
  • La gratitud que hacia Feijoo sentía, era más viva aún que antes, y habría deseado que la vida que con él llevaba continuase, pues aunque algo tediosa, era tan pacífica que no debía ambicionar otra mejor.
  • Ilustración La preocupación por conseguir un fin nos intranquiliza a todos los hombres, aun a los más desaprensivos, aun a los más indolentes, y yo, por mi parte, hubiera deseado vivir todavía más en cada hora, en cada minuto, sin la nostalgia del pasado ni la ansiedad por el porvenir.
  • Le acompañaba en tan dulce ocupación un criado de su prima, y en tanto yo, sin libertad para correr por Cádiz, como hubiera deseado, me aburría en la casa, en compañía del loro de Doña Flora y de los señores que iban allá por las tardes a decir si saldría o no la escuadra, y otras cosas menos manoseadas, si bien más frívolas.