Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "desgracia" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra desgracia para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Por desgracia.
- ¿Qué desgracia?
- ¿Alguna desgracia?
- ¿Alguna desgracia?
- La desgracia enseña.
- Te traerán desgracia.
- Le traerían desgracia.
- ¡te traerán desgracia!
- ¡Le traerían desgracia!
- Es una desgracia para él.
- En la desgracia se aprende.
- La desgracia le perseguía.
- La desgracia, un golpe rudo.
- Por desgracia, asunto no faltaba.
- Pero, por su desgracia, se detuvo.
- ¡Qué horrible desgracia! exclamé.
- Cuando entra la desgracia por una casa.
- Se me figura que anuncias una desgracia.
- Sobre su conciencia tiene esa desgracia.
- Usted comprende mi desgracia y me compadece.
- Porque me ha llegado al alma esta desgracia.
- ¡Ay sí! Demasiado cierto era por desgracia.
- Es la mayor desgracia ser así, tan simplona.
- ¡Oh!, la desgracia vuelve sabios a los tontos.
- Se habían acostumbrado ya á aquella desgracia.
- Para mayor desgracia, la joven seguía hablando.
- Después volvió a la desgracia de aquella casa.
- Es decir, si no quieres exponerte a una desgracia.
- Tal vez de esta desgracia nacían sus mayores pecados.
- La desgracia les hace olvidar, les aproxima á ustedes.
- Y para mayor desgracia, se engolosina ahora con Jacinta.
- Esto era lo peor, después de la desgracia en sí misma.
- No hay mayor desgracia que tener el corazón demasiado grande.
- De cómo tomó posada, y la desgracia que le sucedió en ella.
- A no ser por semejante desgracia, acaso hubiera tenido carrera.
- La desgracia nos ha traído aquí, pero hemos paleado las onzas.
- Pero, por mi desgracia, en todos vi señales de gran desaliento.
- Es imposible que cuando yo sea grande experimente desgracia mayor.
- Apenas reconoció á Batiste pareció comprender toda su desgracia.
- Aquella desgracia que había acabado con la felicidad para siempre.
- ¡Qué desgracia! ¡Qué desgracia! Y el médico se fué diciéndose.
- Ya ves cuánta desgracia, cuánta miseria hay en este mundo, niña mía.
- ¡Tal vez si él hubiera aceptado, se hubiese evitado aquella desgracia.
- En los pueblos no se reciben telegramas sino para anunciar una desgracia.
- ¡la has muerto! gritó Amparito, como si hubiese ocurrido una desgracia.
- ¡Hija de mi alma!, es una gran desgracia para todos que tú no nos des algo.
- Por eso sabía comprender la desgracia de ellos, que eran víctimas también.
- ¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?
- Facilillo era compaginar la lozanía de la señora de Rubín con su desgracia.
- No creo que sea ese, ni que haya en esta casa tanta desgracia como usted dice.
- El miedo me disculpó la ignorancia, y el sucederme la desgracia tan de repente.
- Los que tenemos esa desgracia, no podemos responder de aquel mandamiento que dice.
- Tan extremada como había sido hasta poco antes la desgracia, era ahora la fortuna.
- Bien venida, y si entraba para gozarse en su desgracia, podía reir cuanto quisiera.
- La desgracia me ha hecho a mí volver los ojos a las cosas que no se ven ni se tocan.
- Pero él, moviendo la cabeza con triste ademán, parecía presagiar alguna desgracia.
- Pero Juanito era de los que en la desgracia aguardan siempre una inesperada salvación.
- Precisamente lo que más prohibí, los dichosos rasgos, que siempre traen alguna desgracia.
- Porque deseando que volviese, al mismo tiempo tenía presentimientos de una nueva desgracia.
- No tenéis formado el criterio, hijo, no tenéis formado el criterio, ésa es vuestra desgracia.
- Dos días creyó Frígilis tenerla engañada, atribuyendo la desgracia a un accidente de la caza.
- La desgracia al herirle de repente le desteñía, como un chubasco, todas las canas del espíritu.
- El padre, presintiendo una nueva desgracia, corrió tras él, sin comprender sus atropelladas palabras.
- Por desgracia continuó la maledicencia se ha apoderado hace tiempo de ciertos rumores, de algo aparente.
- La desgracia reanimaba el sentimiento maternal, dormido durante tantos años en el pecho de doña Manuela.
- ¡Cuidado que es desgracia! repitió la señora de Santa Cruz dando un gran suspiro, ¡las tiendas cerradas hoy!
- Ser inteligente constituía una desgracia, y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia y de la locura.
- Necesitaba ver su campo, como los que necesitan contemplar su desgracia para anegarse en la voluptuosidad del dolor.
- La trataba como si hubiera que consolarla de alguna desgracia de que en parte tuviera la misma doña Paula la culpa.
- La vivificante sangre de la huerta iba lejos, para otros campos cuyos dueños no tenían la desgracia de ser odiados.
- Yo me permití abogar por el capitán y decir que era un hombre caído en desgracia, pero honrado y justo como pocos.
- Achacaba el mayor de los Rubín su desgracia a la disparidad entre sus aptitudes innatas y los medios de exteriorizarse.
- El insufrible tacaño, el voraz usurero, al conocer su desgracia le ofreció ayuda con una bondad paternal y conmovedora.
- Muy contra su voluntad, a pesar de la desgracia que tenía encima, el cazador sintió el placer de la vanidad satisfecha.
- Estas manías iban de mal en peor, poniendo a doña Lupe de un humor acerbísimo y haciéndole presagiar alguna desgracia.
- La barraca sufrió una conmoción, y tal desgracia hasta hizo que la familia olvidase momentáneamente al pobre Pascualet.
- De las sentimentales ballenas, cuya desgracia es pensar que la humanidad estima más su aceite que su melancólico corazón.
- Pero mi desgracia quiso que él me tuviera en más de lo que yo valía, y la emprendió conmigo en los siguientes términos.
- Y no protestaron, porque la desgracia necesita consuelo, pero tampoco agradecieron el inesperado movimiento de aproximación.
- ¡Oh, no no, tampoco! Entonces el viejo ha movido la cabeza como conformándose con su desgracia, y ha exclamado tristemente.
- Mucho tendríamos que decir si quisiéramos hacernos eco de todos los comentarios a que ha dado lugar esta desgracia inopinada.
- Y si Petra no hubiera adelantado el reloj o si él no lo hubiese creído, tal vez ignoraría toda la vida la desgracia horrible.
- ¡Qué aspecto el de Las Tres Rosas ! Parecía la tienda un ser animado que acogía la desgracia con un gesto de resignado dolor.
- ¿No le parece a usted que puede ser el señor Escosura, ese Torquemada pour rire, el que ha traído a esta casa tanta desgracia?
- En aquel tiempo la Regenta hubiera mirado esto como una desgracia suya, que le mandaba exprofeso el destino para ponerla a prueba.
- Unos carreteros de la vecindad le hablaron para compadecer su desgracia, invitándole á tomar algo, y él se apresuró á aceptar.
- ¡Ah, qué desgracia! ¡Qué desgracia! y por primera vez se le vió a aquella mujer tener que sentarse y sufrir un desvanecimiento.
- Al ver que llegaba la mañana y no aparecía, la pobre estaría desesperada, pensando que quizá me habría ocurrido alguna desgracia.
- La desgracia de Malespina no fue la única después del rescate, y Dios quiso que otra persona para mí muy querida sufriese igual suerte.
- ¡Los hombres, los hombres eran los que habían engendrado los odios, las traiciones, las leyes convencionales que atan a la desgracia el corazón!
- Pues no me acuse usted si oye que he cometido un crimen (hablándole al oído), porque los que tenemos la desgracia de ser esposos de una adúltera.
- Pero dentro de la barraca era donde temía encontrar á la desgracia, eterna compañera de su existencia, esperándole para clavar en él sus uñas.
- Quiso la desgracia que al otro día Primitivo descubriese en un maizal próximo un bando entero de perdices entretenido en comerse la espiga madura.
- Tenía un ídolo y era feliz entre sobresaltos nerviosos, punzadas de la carne enferma, miserias del barro humano de que, por su desgracia, estaba hecha.
- Eran algo antiguo y profundo, sedimentado en su alma, su tradicional desgracia, el despecho combinado con un vago deseo de ser buena, sin poderlo conseguir.
- Total, que si por desgracia llegaba a faltar Don Basilio del Ministerio de Hacienda, este se venía abajo de golpe como un edificio al cual falta el cimiento.
- Pero apuesto a que cuantos lean esto sospechan que algún estupendo embuste del viejo Malespina hizo llegar a mis oídos la noticia de una desgracia supuesta.
- He visto con estos ojos al padre de ese joven, quejándose amargamente, y refiriendo los pormenores de la desgracia con tanta angustia que partía el corazón.
- Servíalo Adela, una muchacha remilgada y no mal parecida, que imitaba a sus señoritas en el peinado, afectando un aire de aristócrata caída en la desgracia.
- Pero se salvó, pues de repente, las nubes rojas que la envolvían se rasgaron, al furor sucedió la debilidad, y viendo toda su desgracia, se sintió anonadado.