Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "desmayada" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra desmayada para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Su voz era desmayada y fatigosa.
- Rosita lanzó un grito terrible y cayó desmayada.
- Abrió, entró y reconoció a la Regenta desmayada.
- Algo dijo, sin embargo, que animó la desmayada conversación de aquella noche.
- Al ver que no le respondían, comprendió que estaba muerto, y cayó desmayada.
- Pero no pudieron marchar tan pronto porque la hija de don Santos cayó desmayada.
- Llámeme usted si para algo me necesita, señor marqués murmuró con desmayada voz.
- Se detuvo el buen mozo, miró a la Regenta inclinando el rostro y vio que estaba desmayada.
- La salida de la plaza era lenta, desmayada, contrastando con la llegada, ruidosa como una invasión.
- La Fenelón estaba como desmayada, y sus alumnas le desabrocharon el vestido para aflojarle el corsé.
- Me asomo al balcón, y ¡cataplum! allí está en la esquina mi hombre, con una cara tan desmayada, que da risa.
- Y sin más explicaciones, emprendió otra vez su desmayada faena, manejando el azadón lo mismo que si pesase cuatro arrobas.
- Sobre la sierra se dejaba arrastrar por el viento perezoso, la niebla lenta y desmayada, semejante a un penacho de pluma gris.
- Allí estaban las gallineras en sus mesas empavesadas de aves muertas colgando del pico, con la cresta desmayada, y cayéndoles como faldones de dorada casaca las rubias mantecas.
- Aquella mirada desmayada y vidriosa, fija con expresión agradecida en el grupo de mujeres, acabó con la falsa serenidad de éstas, y estallaron los sollozos y las exclamaciones de desconsuelo.
- Después de guardarlo con llave en un baúl lleno de cosas viejas, volvió al lado de su marido, que se había quedado absorto, midiendo sin duda con azorado pensamiento la enorme distancia que en su ser había entre los arranques de la voluntad y la ineficacia de su desmayada acción.