Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra despedirse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra despedirse en el contexto de una oración.

Término despedirse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "despedirse" aquí tienes una selección de 33 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra despedirse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Iba a despedirse.
  • Salió sin despedirse.
  • Don Saturno se apresuró a despedirse.
  • No faltaba quien saliera sin despedirse.
  • Encontrar pretexto, despedirse, preparar el equipaje.
  • Al despedirse para volver a la botica, llevó a su mujer aparte y le dijo.
  • Dejose conducir hasta la puerta el pobre Don José sin decir una palabra, ni despedirse.
  • Se acercó a la Marquesa, pero no tuvo valor para despedirse y le habló de cualquier cosa.
  • Hablaban en el pórtico de la catedral mucho tiempo para despedirse, sin miedo de ser vistos.
  • Y cerrando puertas con estrépito salió, no sin despedirse hasta mañana temprano, desde lejos.
  • Guillermina había salido de la casa sin despedirse, y poco a poco se fueron marchando los demás.
  • Al despedirse, diole Juan Pablo un fuerte apretón de manos, diciéndole que asistiría a la boda.
  • Mientras duró aquella conversación, pensaba Moreno si iría o no a despedirse de los de Santa Cruz.
  • Quiso despedirse primero de ésta, a solas, y aprovechó un momento en que vino a traerle la medicina.
  • Pálido, sudoroso, hablando y gesticulando como un sonámbulo, casi echó a correr sin despedirse de la familia.
  • ¡Ea, ea, al monte! gritó en aquel momento Obdulia desde la huerta ¡al monte, al monte! a despedirse de los árboles.
  • Los hombres iban en busca de sus sombreros y las señoras besuqueábanse al despedirse, murmurando todas el mismo saludo.
  • Ea, chicos, que lo mandéis todo al momento a casa decía con despotismo Estupiñá al despedirse, señalando las compras.
  • A las seis de la madrugada, al despedirse Paco de Mesía con un apretón de manos, a la puerta del Casino, el Marquesito exclamó.
  • Y salieron por el postigo a despedirse de robles, encinas, espinos, zarzas, helechos, y de la yerba fresca y verde de la otoñada.
  • Tuvo valor para mostrarse fría con él, para cortar el paso a la confianza, para negarle la mano, para todo, hasta para verle despedirse.
  • Se retiró sin acercarse a su marido, que no la buscó tampoco para darle el beso en la frente con que solían despedirse todas las noches.
  • Sin que Ana sospechase nada, porque Mesía había cumplido su palabra, dada a Frígilis, de despedirse por escrito para un viaje electoral, urgentísimo y breve.
  • Al despedirse, saludaba con la mano a las imágenes, como se saluda a un amigo que está en el balcón, y luego tomaba su agua bendita, fuera gorro, y a la calle.
  • Llegó un día en que las recogidas se alzaban sobre las puntas de los pies o daban saltos para ver algo más y despedirse de aquellos amigos que se iban para siempre.
  • Y al despedirse, mientras Azorín estrechaba la mano de Pepita, esta mano tan blanca, tan carnosita, tan suave, con sus hoyuelos, con sus uñas combadas, Pepita ha dicho.
  • Como aún no habían encendido la luz del recibimiento, sólo columbró un bulto, una sobra y pudo oír dos o tres palabras que se dijeron, al despedirse, Jacinta y la rata eclesiástica.
  • Pero al despedirse los convidados, algunos caballeros recalcaron maliciosamente las buenas noches, mientras matronas y doncellas, besando con estrépito a la desposada, le chillaban al oído.
  • En poco tiempo le enseñó todas las fórmulas que se usan en una visita de cumplido, cómo se saluda al entrar y al despedirse, cómo se ofrece la casa y otras muchas particularidades del trato fino.
  • Visto por el asunto de mi amo lo que pasaba y que, aunque decía se fiaban por un año, no aprovechaba y que estaban tan rebeldes en tomarla y que su trabajo era perdido, hizo tocar las campanas para despedirse.
  • ¡Don Pompeyo, tiene usted razón! gritaba un perdido al despedirse de la última peseta ¡tiene usted razón, no hay Providencia! ¡Joven, no sea usted majadero, y no confunda las cosas! Y salía furioso del Casino.
  • Y cuando, al despedirse, Ido le dio su nombre, agregando que era profesor de primeras letras en las escuelas católicas, Maximiliano discurrió que no estaba en armonía la humildad del empleo con el saber y la destreza dialéctica que aquel individuo mostraba.
  • Concluida aquélla, se verificó la despedida, que fue tiernísima, y por un favor especial, propio de aquella ocasión solemne, los bondadosos padres dejaron solos a los novios, permitiéndoles despedirse a sus anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir algún accidente que fuera desahogo a su profunda pena.