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Ejemplos de oraciones con la palabra destino

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra destino en el contexto de una oración.

Término destino: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "destino" aquí tienes una selección de 58 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra destino para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es mi destino.
  • , ¿un destino?
  • Otro era su destino.
  • Cada cual tiene su destino.
  • Mi destino, hijo, mi destino.
  • ¿Con que destino, y si no no?
  • Su destino es el destino de las perras.
  • Debía usted dejar ese destino le decía.
  • Yo no le puedo dar a usted ningún destino.
  • Pero el materialismo del destino no importa.
  • Vamos a cambiar de destino y de estado civil.
  • Y volviendo a lamentarse de su destino, se dejó decir.
  • Aquel destino no era de su ramo, y por tanto, no lo envidiaba.
  • Usted no puede desempeñar ningún destino, porque no sabe leer.
  • Después se rehízo con un destino en la administración de Cuba.
  • Ni ¿qué destino le van a dar a un hombre que firma con una cruz?
  • Pasó la existencia creyendo que sufrir era el destino natural de la mujer.
  • De veras que no tenían por qué quejarse de su destino aquellas cuatro personas.
  • Parecía que el destino de los dos era estorbarse y chocar el uno contra el otro.
  • Mi destino me ligaba a ella, y hubiéramos sido felices, sí, felices, créalo usted.
  • Habló de que si Julio no encontraba destino, de que si no le convenía ir a un pueblo.
  • Y como entiendo que usted sabrá desenvolverse en el destino delicadísimo que le pienso dar.
  • A cuenta que yo no pido más que un triste destino pa portear el correo a cualsiquiera parte, y na.
  • Esta idea la mortificó mucho, haciéndole ver la cruel insistencia con que su destino la maltrataba.
  • Son anfibios que se preparan a vivir debajo del agua la temporada que su destino les condena a este elemento.
  • ¡Si su gusto fue siempre la oscuridad y la paz, y su maldito destino la llevaba a la publicidad y a la inquietud!
  • Don Pedro se había encargado de hablar a sus amigos influyentes, a ver si encontraba algún destino para su hijo.
  • Su primer destino se lo dio Mon, y estuvo en Hacienda con ciertas alternativas hasta el periodo largo de la Unión Liberal.
  • Entregó a Petra el papel embustero y la dio orden de llevarlo a su destino inmediatamente, y sin que el señor se enterase.
  • Parecía como si un destino fatal persiguiese a algunos individuos de la familia, a través del tiempo y de las generaciones.
  • Creía en una atención directa, ostensible y singular de Dios a los actos de su vida, a su destino, a sus dolores y placeres.
  • En aquel tiempo la Regenta hubiera mirado esto como una desgracia suya, que le mandaba exprofeso el destino para ponerla a prueba.
  • Quedose meditando en que su destino no le permitía salir de aquel círculo de personas que en los últimos tiempos la había rodeado.
  • Se le destinó el Chonito, perdiguero infatigable, recastado, de hocico partido, el más ardiente y seguro de cuantos canes iban allí.
  • IV ENCUENTRO CON LULÚ UN amigo del padre de Hurtado, alto empleado en Gobernación, había prometido encontrar un destino para Andrés.
  • Oyendo estas ponderaciones orgullosas, Fortunata se echaba a pensar qué cosa tan empingorotada sería aquel destino del papá de su amiga.
  • Considerábase como si hubiera estado durmiendo hasta el momento en que su destino le puso delante la mujer aquella y el problema de la redención.
  • El Destino, en su misterioso molde, vaciaba esta humanidad y sacaba intrépidos mareantes o feroces negreros, exploradores audaces o vendedores de chinos.
  • ¡Cuántas veces sentía tentaciones de quemar aquellas cartas, no llevándolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad para dominar tan feo propósito.
  • ¡Qué iglesia tan pobre! Más bien parece la casuca de un aldeano, conociéndose únicamente su sagrado destino en la cruz que corona el tejadillo del pórtico.
  • Ana, casi delirante, veía su destino en aquellas apariencias nocturnas del cielo, y la luna era ella, y la nube la vejez, la vejez terrible, sin esperanza de ser amada.
  • La perspectiva de los viernes con vigilias y abstinencias, que me prometía el destino, de unirme con Barbarita, así se llamaba la candidata de mi madre, no me sonreía.
  • Daba dolor ver las anatomías de aquellos pobres animales, que apenas desplumados eran suspendidos por la cabeza, conservando la cola como un sarcasmo de su mísero destino.
  • Quintanar había llegado a viejo sin saber cuál era su destino en la tierra, como él decía, usando el lenguaje del tiempo romántico, del que le quedaban algunos resabios.
  • Sentía que el terreno se solidificaba bajo sus plantas, y se reconocía más árbitro de su destino, y casi triunfante en la descomunal batalla que estaba dando a su familia.
  • Y allí estaba él, plantado en el balcón, paciente y resignado, como si su destino fuese aguantar desdenes de aquella a quien había maldecido e insultado en toda clase de metros.
  • Aquel desventurado era como otros muchos seres que se pasan la mayor parte de la vida fuera de su sitio, rodando, rodando, sin llegar a fijarse en la casilla que su destino les ha marcado.
  • ¡Cuántos años habían vivido cerca uno de otro sin conocerse, sin sospechar lo que les guardaba el destino! Sí, el destino, pensaba el Magistral, no quería decirse a sí mismo la Providencia.
  • Y desde aquel día, ¡cuántas cosas me han pasado dignas de ser referidas! Mi destino, que ya me había llevado a Trafalgar, llevome después a otros escenarios gloriosos o menguados, pero todos dignos de memoria.
  • Yo participé de la general tristeza, y en mis adentros consideraba cuán fácilmente se burla el destino de nuestras previsiones mejor fundadas, y con cuánta rapidez se pasa de la mayor suerte a la última desgracia.
  • Porque si cada cual en sí tenía el desarrollo moral que era propio de sus veinte años, uno frente a otro continuaban en la edad del pavo, muy lejos de sospechar que su destino les aproximaría cuando menos lo pensasen.
  • Mientras había escrito, casi por máquina, una defensa, calamo currente, de la Infalibilidad, con destino a cierta Revista Católica que leían católicos convencidos nada más, había estado madurando su plan de ataque.
  • Ahora se ha descubierto que el tal don Ramón no compraba papel, y cuando le daban una cantidad con tal destino la dedicaba a la Bolsa, cuidando de entregar los intereses al cliente, como si en realidad existiesen los títulos.
  • Aquellas bruscas transformaciones del ánimo, las atribuía supersticiosamente a una voluntad superior, que regía la marcha de los sucesos preparándolos, como experto autor de comedias, según convenía al destino de los seres.
  • Pero ello es que la lisonja y la envidia, la codicia ambiciosa, la curiosidad y la novelería aumentaban considerablemente el personal de la tertulia en el tiempo que medió entre el nombramiento y la salida de Rubín para su destino.
  • ¡Yo que siento este desprecio por la sociedad se decía a sí mismo, teniendo que reconocer y dar patentes a las prostitutas! ¡Yo que me alegraría que cada una de ellas llevara una toxina que envenenara a doscientos hijos de familia! Andrés se quedó en el destino, en parte por curiosidad, en parte también para que el que se lo había dado no le considerara como un fatuo.
  • Aquellas paredes frías, aquella especie de descanso de los santos a las horas en que cesa la adoración, le recordaban por extrañas analogías que establecía el cerebro, enfermo acaso, le recordaban la fatiga de los reyes, la fatiga de los monstruos de ferias, la fatiga de cómicos, políticos, y cuantos seres tienen por destino darse en público espectáculo a la admiración material y boquiabierta de la necia multitud.
  • Pero acordándose de lo que debía a su esposa, de lo que se debía a sí mismo, de lo que debía a sus años, y de otra porción de deudas, y sobre todo, por fatalidad de su destino que nunca le había permitido llevar a término natural cierta clase de empresas, era lo cierto que había retrocedido en aquel camino de perdición desde el día en que una tentativa de seducción se le frustó, por fingido pudor de la criada.