Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "detuvo" aquí tienes una selección de 87 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra detuvo para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Se detuvo.
- Calló y se detuvo.
- Se detuvo, escuchó.
- El jinete se detuvo.
- Se detuvo el carruaje.
- Se detuvo en una puerta.
- Se detuvo, la tos le sofocaba.
- Pero, por su desgracia, se detuvo.
- Al llegar al portal Ana se detuvo.
- En la puerta se detuvo el cortejo.
- Él entonces detuvo un simón que pasaba.
- Batiste se detuvo ante la barraca cerrada.
- Pero al llegar cerca de su casa se detuvo.
- Por fin, se detuvo en un renglón que decía.
- Su marido la detuvo con una expresión de terror.
- De pronto, El Dragón se detuvo y se puso a oscilar.
- ¿Y no vio usted si el coche se detuvo en alguna parte?
- Pero se detuvo y acabó por reñir dulcemente á Roseta.
- El Magistral se detuvo, cruzó los brazos sobre el vientre.
- Se detuvo solo, completamente solo, en lo alto de la cuesta.
- Pero ante la vidriera que daba paso a la escalera, se detuvo.
- La monja no se detuvo a oír las injurias que la fiera le decía.
- El marqués se detuvo, con las manos sepultadas en los bolsillos.
- ¡pero cuán solo!, ¡cuán olvidado! Julián se detuvo ante la cruz.
- Al llegar a la Plaza Nueva se detuvo, miró desde lejos a la rinconada.
- Violo subir hasta Cuatro Caminos, donde se detuvo para encender las luces.
- Pero se detuvo al oír la voz cascada y chillona que sonó en la antesala.
- Doscientos metros antes detuvo Bautista los caballos y saltó del pescante.
- Para la araña! El feo insecto se detuvo a la entrada de la zona de sombra.
- Luego se detuvo junto a una de las puertas y tocó en ella con los nudillos.
- La muchacha suspiró más fuerte, y viendo que me disponía a salir, me detuvo.
- Éste detuvo su caballejo, y, sin apearse, contestó a las preguntas de Julián.
- Entonces se detuvo, volvió a mirar con ahínco, dio un paso dentro de la capilla.
- Fortunata se detuvo ante su amiga, y esta la obligó a sentarse otra vez a su lado.
- Cuando el coche se detuvo frente al convento, Bautista, al salir Zalacaín, le dijo.
- El tal pasó junto a ella, la miró, casi casi se detuvo un instante para verla mejor.
- En la sombra del Ministerio de Ultramar la esperaba un hombre que la detuvo un instante.
- Al día siguiente, al anochecer, se detuvo el Flying Fish y una barca vino a acercársele.
- ¡Alto! Anchusa y Luschía se agarraron a la cabezada de los caballos y el coche se detuvo.
- Se detuvo el buen mozo, miró a la Regenta inclinando el rostro y vio que estaba desmayada.
- Ana al llegar aquí notó que su lenguaje se hacía entonado, impropio de ella, y se detuvo.
- Llegamos cerca de la Aduana, y don Ciriaco se detuvo delante de una casa grande, con miradores.
- Fue a salir de la plaza, cuando otra vez la detuvo el escuadrón perseguido de chicuelas vendedoras.
- Cabra, por no gastar, detuvo el llamar médico hasta que ya él pedía confesión más que otra cosa.
- La subida por la Cuesta de los Perros era bastante fatigosa, y el viejo se detuvo varias veces a descansar.
- Don Víctor se detuvo pensativo, apoyó la culata de su escopeta en la arena húmeda del sendero y exclamó.
- Siguió adelante la ofendida señora, pero a los pocos pasos la detuvo el escándalo que estalló a su espalda.
- El carrito se detuvo frente a una casa baja encalada, con su puerta azul muy grande y tres ventanas muy chicas.
- Cuando, doblando la esquina, entraron los tres en la plaza del Mercado, doña Manuela se detuvo como desorientada.
- Pero antes, al pasar junto a la casa donde sonaba el violín, Barinaga, que venía hablando solo, se detuvo y calló.
- Dos o tres veces miró hacia su cama, y otras tantas el recuerdo de la pobrecita, que sufría allá abajo, le detuvo.
- Se detuvo en su descenso y ya comenzaban a dejar de oirse los pasos cuando cayó a tierra, metiendo algún estrépito.
- Cuando Severiana y su sobrinita salían, entraba Moreno Isla, y Jacinta que le vio subir, se detuvo en el recibimiento.
- Cargóse el cántaro y subió los peldaños, pero en el postrero le detuvo la vocecita mimosa de la sobrina de Pimentó.
- De Pas no paró la atención en ellas, pero Ripamilán se detuvo, olfateando, y tendió el cuello en actitud de escuchar.
- Iba despacio por la calle de Santa Engracia, y se detuvo un instante en una tienda a comprar dátiles, que le gustaban mucho.
- Al fin se detuvo ante un rocín blanco, no muy gordo ni lustroso, con algunas rozaduras en las piernas y cierto aire de cansancio.
- El Marquesito las detuvo haciendo una cortesía exagerada, que era una de sus maneras de hacer esprit, como decía ya el mismo Ronzal.
- Petra se detuvo y se volvió para ver a don Fermín que hacía el ademán de arrojar una bola de roble por la cóncava bolera adelante.
- Pero aquella mañana, Pepeta, influída por su reciente encuentro, se fijó en la ruina y hasta se detuvo en el camino para verla mejor.
- El gas de los escaparates estaba ya encendido, pero Jacinta, que acostumbraba pararse a ver las novedades, no se detuvo en ninguna parte.
- Ilustración VII EL RECADO Una tarde de diciembre, al volver de la relojería, ya obscurecido, un chiquillo me detuvo y me entregó una carta.
- De Pas se detuvo, se descubrió, limpió el sudor de la frente y se quedó mirando a los astros que brillaban sobre su cabeza sumidos en el abismo de lo alto.
- ¡Oid! El domador se detuvo un momento y se oyeron en el interior de la barraca terribles rugidos, y como contestándolos, el ladrar feroz de una docena de perros.
- Al llegar a la esquina de la plazuela de Pontejos y cuando iba a atravesar la calle para entrar en el portal de su casa, que estaba enfrente, oyó algo que la detuvo.
- Al entrar, por la mañana, a eso de las ocho, don Pompeyo Guimarán, que venía soplándose los dedos, la beata le detuvo en la tienda abandonada, fría, llena de ratones.
- La graciosa sevillana paró en seco, y las dos niñas abandonaron el salón seguidas del tío, que se detuvo en la puerta del comedor sonriendo al ver el aspecto de la mesa.
- En la puerta se detuvo, miró a Petra mientras se embozaba, y la vio con los ojos fijos en el suelo, con una llave grande en la mano, esperando a que pasara él para cerrar.
- El coche tomó por una calle ancha de casas bajas, luego cruzó varias encrucijadas y se detuvo en una plaza delante de un caserón blanco, en uno de cuyos balcones se leía.
- Julián se detuvo en lo alto de la escalera, contemplando las prácticas supersticiosas, que se interrumpirían de seguro si sus zapatillas hiciesen ruido y delatasen su presencia.
- Un día de los primeros de Marzo, Maxi, al dirigirse al café, vio a Izquierdo en los soportales de la Casa Panadería, y a punto que le saludaba, pasó y se detuvo el cobrador municipal.
- Este aprovechó un momento en que Visita se detuvo para saludar a una familia que ella había recomendado al Obispo, y acercándose al oído de la joven dijo en tono de paternal autoridad.
- Y de repente, como si se alzase sobre un pavés, apareció por encima de todo una caja negra, estrecha y larga, que al salir de la tienda se inclinó hacia adelante y se detuvo como vacilando.
- La víctima no daba acuerdo de sí, y aprovechando aquel momento el bárbaro señorito, que vio pasar su coche, lo detuvo, montose en él de un salto y ¡hala!, partieron los caballos a escape.
- Una tarde Crespo, enterado de que la niña ya sabía algo, sin encomendarse a Dios ni al diablo, detuvo a las de Ozores en la carretera de Castilla y les presentó al señor don Víctor Quintanar, magistrado.
- ¡Don Fermín! ¡don Fermín! ¡espere usted en nombre de la humanidad! De Pas se detuvo, se volvió, le miró desde arriba con lástima y disimulando la ira, y le dijo lo menos malo de cuanto se le ocurría.
- En aquel momento se le ocurrió una frase y para exponerla a su auditorio con toda solemnidad se detuvo, extendió la mano, como separando a los otros dos, y echando el cuerpo del lado de Foja le dijo al oído, a voces.
- Nuevas compras fueron realizadas en aquella segunda parte de la mañana, y cuando regresaban, cargados ambos de paquetes, Barbarita se detuvo en la plazuela de Santa Cruz, mirando con atención de compradora los nacimientos.
- Al extremo del puente, en una planicie entre dos jardines, frente á las ochavadas torres que asomaban sobre la arboleda sus arcadas ojivales, sus barbacanas y la corona de sus almenas, se detuvo Batiste, pasándose las manos por el rostro.
- Al llegar a la plazoleta donde comienza la Rua Mayor del pueblo viejo, Martín se detuvo frente al palacio del duque de Granada, convertido en cárcel, a contemplar una fuente con un león tenante en medio, en cuyas garras sujeta un escudo de Navarra.
- CAPÍTULO V CÓMO LA PARTIDA DEL CURA DETUVO LA DILIGENCIA CERCA DE ANDOAIN Al tercer día de estar en la venta, la inacción era grande, y entre el Jabonero y Luschía acordaron detener aquella mañana la diligencia que iba desde San Sebastián a Tolosa.
- Don Pompeyo, que daba diente con diente, de frío con fiebre, se detuvo en lo más alto de la calle de la Rúa para contemplar aquella muchedumbre apiñada a los pies de la torre, en tan estrecho recinto, cuando podía extenderse a sus anchas por toda la plazuela.
- Batiste se detuvo, lamentando en su interior no llevar consigo ni una mala navaja, ni una hoz, pero sereno, tranquilo, irguiendo su cabeza redonda con la expresión imperiosa tan temida por su familia y cruzando sobre el pecho los forzudos brazos de antiguo mozo de molino.
- Frígilis se detuvo y contempló el monte Arco que tenía enfrente, el río ondulante que quedaba debajo y la franja del mar, azulada con pintas blancas, que se veía en un rincón del horizonte, en apariencia más alto que el río, como una pared obscura que subía hacia las nubes.
- Después de las hojas del libro de memorias que se referían, a su modo, a la materia que va reseñada brevemente, Ana encontró, y en ella se detuvo, la página en que rápidamente había reflejado sus impresiones al entrar en el Vivero en un día de Abril que parecía de Junio, alegre, ardiente, despejado.
- Pepeta pasó entre los obreros de los arrabales que llegaban con el saquito del almuerzo pendiente del cuello, se detuvo en el fielato de Consumos para tomar su resguardo unas cuantas monedas que todos los días le dolían en el alma, y se metió por las desiertas calles, que animaba el cencerro de la Ròcha con un badajeo de melodía bucólica, haciendo soñar á los adormecidos burgueses con verdes prados y escenas idílicas de pastores.
- Allí se detuvo el insecto, y allí también Julián, con el corazón palpitante, con la vista nublada, y el espíritu, por vez primera después de largos años, trastornado y enteramente fuera de quicio, al choque de una conmoción tan honda y extraordinaria, que él mismo no hubiera podido explicarse cómo le invadía, avasallándole y sacándole de su natural ser y estado, rompiendo diques, saltando vallas, venciendo obstáculos, atropellando por todo, imponiéndose con la sobrehumana potencia de los sentimientos largo tiempo comprimidos y al fin dueños absolutos del alma porque rebosan de ella, porque la inundan y sumergen.