Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra devorar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra devorar en el contexto de una oración.

Término devorar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "devorar" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra devorar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Para que vivan unos hay que devorar a otros.
  • Era una presa que le disputaban, pero que acabaría de devorar él solo.
  • La presa lo comprendió así, apresurándose a devorar la cena para abreviar.
  • Era preciso devorar, aunque costase un poco de llanto al principio el pasar los bocados.
  • Llegó mayo y Andrés se puso a devorar los libros a ver si podía resarcirse del tiempo perdido.
  • En el aire gris, una nube de cuervos avanzaba en el aire, siguiendo aquel ejército funesto, para devorar sus despojos.
  • Era como una de esas arañas panzudas que están en su agujero, pero que, cuando sienten la tela que se mueve, salen en seguida a devorar la presa.
  • Vendió fincas, canceló hipotecas, pagó a los usureros con harto pesar de éstos, que querían ver correr los intereses hasta devorar al cliente, y al fin, un día pudo decir a su hermana.
  • Ana que se dejaba devorar por los ojos grises del seductor y le enseñaba sin pestañear los suyos, dulces y apasionados, no pudo en su exaltación notar el amaneramiento, la falsedad del idealismo copiado de su interlocutor.
  • Este joven sentimental y amante del saber se cansó de devorar en silencio aquel amor único y procuró ser veleidoso, aturdirse, y esto último poco trabajo le costaba, porque nunca se vio hombre más aturdido que él en cuanto una mujer quería marearle con una o dos miradas.
  • Pero recobraba el sentido, y a riesgo de nuevo pasmo volvía a la lectura, a devorar aquellas páginas por las cuales en otro tiempo su espíritu distraído, creyéndose, vanamente, religioso, había pasado sin ver lo que allí estaba, con hastío, pensando que las visiones de una mística del siglo dieciséis no podían edificar su alma aprensiva, delicada, triste.