Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra diablos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra diablos en el contexto de una oración.

Término diablos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "diablos" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra diablos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡diablos coronados!
  • ¿Qué diablos tenía su mujer?
  • ¿Quién diablos ha andado aquí?
  • ¿Dónde diablos están los otros?
  • ¿Cómo diablos se llama este hombre?
  • ¡Qué diablos es esto! pensó De Pas.
  • ¿pero quién diablos le dio el dinero?
  • ¡diablos coronados! Dios la perdonara.
  • No había diablos que me moviesen de un lado.
  • No sé adónde diablos se me ha ido la razón.
  • ¡Tu honor! ¿Pero quién diablos se ha metido con él?
  • Rodaban poleas y tornos con un estrépito de mil diablos.
  • ¡Qué diablos! cómo ha de contestar si ya no está en casa.
  • Vi Estuvo con un humor de mil diablos todo el Jueves y Viernes Santo.
  • Los otros, que habían perdido cuanto tenían, dábanse a mil diablos.
  • ¡quién diablos iba ahora a arriesgar un ataque personal y pedestre !
  • Diablos verdes silbando con furia y azotando con el rabo a los papanatas.
  • ¡Otra farsa! No sé quién diablos ha enseñado a mi prima esta comedia.
  • La imposibilidad de salir de casa le pone de un humor de doscientos mil diablos.
  • Pero, chico, ¿cómo diablos dejaste a esa mujer siendo tan hermosa, influyente.
  • Don Álvaro, a solas entre aquellos pobres diablos, soñaba despierto, enternecido.
  • Juan no supo contestar, porque tampoco él sabía de dónde diablos salían las chufas.
  • El huésped se daba a los diablos de que lo despertase, y tanto le molestó que le llamó loco.
  • Y como la bolsa del otro era respetada y sólo se atrevían a visitarla personas de posición, a Ronzal le llevaban los diablos.
  • No hay Dios, es claro, iba pensando, pero si le hubiera, podría creerse que nos está dando azotes con estos diablos de aguaceros.
  • Mandaba a la tienda por azúcar, pasas, pimienta, sal, ¡diablos coronados! si el señor Pedro no abría los cajones de sus armarios.
  • Atravesaron la oficina, donde media docena de pobres diablos plumeaban encorvados, levantando la cabeza para lanzar a Tónica una mirada rápida.
  • Otro día fue por el señor mi amo visto el daño así del pan como del agujero que yo había hecho, y comenzó a dar a los diablos los ratones y decir.
  • A la hora del café don Fermín no pudo resistir más, se escapó como pudo y volvió a la casa nueva, donde la algazara había llegado a ser estrépito de los diablos.
  • Y a mí además, por la carne aterida y erizada me pasaban llagas asquerosas unos fantasmas que eran diablos vestidos por irrisión, de clérigos, con casullas y capas pluviales.
  • Fue a la catedral, pero no pudo parar allí y a las nueve y media ya estaba en medio de la carretera de Santianes o del Vivero paseándola a lo ancho, agitado, pálido, de un humor de mil diablos.
  • Concha y Amparo recibían una ovación y doña Manuela, roja de orgullo, repartía sonrisas y pesetas a todo el enjambre de diablos negros, voceadores y gesticuladores que se agolpaba bajo el balcón.
  • Al terminar el acto, armaban una algarabía de mil diablos, discutiendo e insultándose en un caló ininteligible, y sacando a colación la madera, el metal y la cuerda, como si tratasen de construir un navio.
  • Y atravesando el arroyo, pasaron a la acera de enfrente, a la del Principal, donde estaban los vendedores del casquijo, ¡Vaya un estrépito de mil diablos! Bien se conocía la proximidad de las escalerillas de San Juan, con sus lóbregas cuevas, abrigo de los ruidosos hojalateros.
  • Pero advirtiendo con ojos de piedad a que hay tres géneros de gentes en la república tan sumamente miserables que no pueden vivir sin los tales poetas, como son farsantes, ciegos y sacristanes, mandamos que pueda haber algunos oficiales públicos de esta arte, con tal que puedan tener carta de examen de los caciques de los poetas que fueren en aquellas partes, limitando a los poetas de farsantes que no acaben los entremeses con palos ni diablos, ni las comedias en casamientos, ni hagan las trazas con papeles o cintas, y a los de ciegos, que no sucedan en Tetuán los casos, desterrándoles estos vocablos.