Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dichosos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dichosos en el contexto de una oración.

Término dichosos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dichosos" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dichosos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Dichosos los ojos.
  • Entonces sí que habríamos sido dichosos.
  • Vaya que dan que hacer mis dichosos sobrinos.
  • A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de guerra.
  • A Rubín le cargaban también los dichosos bolsistas, que no hablaban más que de dinero.
  • Precisamente lo que más prohibí, los dichosos rasgos, que siempre traen alguna desgracia.
  • El pobre labrador ni se fijó en los miles de reales á que subía su deuda con los dichosos réditos.
  • Y por cierto que, a pretexto de no sé qué enredo o dificultad en los tales papeles dichosos, no se hizo la cosa todavía.
  • ¡Dichosos los que se consuelan así! ¡Dichosos mil veces, amigo mío! exclamó Rubín con entusiasmo, los que han llegado, como yo, a este grado de serenidad en el pensamiento.
  • Pasaron ratos muy dichosos visitando las soberbias fábricas de Batlló y de Sert, y admirando sin cesar, de taller en taller, las maravillosas armas que ha discurrido el hombre para someter a la Naturaleza.
  • Nada, nada, señores, ya lo oyen ustedes dijo el Provisor en voz alta, para que se enterasen todos los presentes y no le aburrieran más en las oficinas del gobierno civil dicen que se resolverán los expedientes uno a uno, porque no hay criterio general aplicable, es decir, que no se resolverán nunca los expedientes dichosos.
  • ¡Qué tiempos tan dichosos los transcurridos siendo ella dueña de la tienda de Las Tres Rosas ! Si el dinero es la felicidad, nunca había tenido tanta como en los últimos años que pasó entre mantas e indianas, sedas y percalinas, arrullada a todas horas por el estrépito del Mercado y viendo por las mañanas, al levantarse, el pardalót de San Juan.