Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "difunta" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra difunta para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Se había sentado sobre la cama de la difunta.
- La voz era enteramente igual a la de su difunta amiga.
- Una lápida preciosa, con el nombre de la difunta y una corona de rosas.
- No! Si cuando se dirigió a su hermana, la difunta, se hubiera dirigido a usted.
- Doña Lupe, que pasó a ver a la difunta, se afectó tanto, que no pudo permanecer allí.
- Probablemente la difunta emplearía algún dinero en préstamos, que es como tirarlo al viento.
- En la oscuridad, que surcaban rayas luminosas, veía las botas elegantes y pequeñas de la difunta.
- En casa de Visita faltaban los moldes de cierto flan invención de la difunta doña Águeda Ozores.
- Sentada en la butaca en que solía sentarse la difunta, contemplaba los juegos de los pequeñuelos.
- Después de muerta, don Pedro Hurtado hacía el honor a la difunta de reconocer sus grandes virtudes.
- Foja, los Orgaz echaban lodo con las dos manos sobre la honra difunta de aquella pobre viuda encerrada entre cuatro paredes.
- Un rato hablaron, y como ella se mostrase recelosa de que el marido de la difunta fuese por allá y armara un escándalo, el farmacéutico la tranquilizó diciéndole.
- Sabía que su difunta esposa era una humilde modista, y ella, doña Camila Portocarrero que se creía descendiente de nobles, bien podía aspirar a la sucesión de la italiana.
- A Fortunata, sin mentarle la herencia por respeto a la difunta, le dijo algo de sus fincas de Molina de Aragón, y de que si el dinero en hipotecas era el mejor dinero del mundo.
- Las exigencias de sus parroquianas, los consejos de las señoritas, que eran las hijas de su difunta protectora, y hasta las dolencias de aquella mujer casi ciega que vivía con ella, sirviéndola de madre.
- La difunta señora, una condesa anciana, había sido su madrina, costeando su educación en un colegio modesto, y todavía Antonia iba a visitar algunas veces a las señoritas, las hijas de su protectora, que se habían casado.
- Sucedió que el Arcipreste de Loiro, que había conocido y tratado mucho a la señora doña Micaela, madre de don Pedro, quiso ver otra vez toda la casa, y también la capilla, donde algunas veces había dicho misa en vida de la difunta, que esté en gloria.