Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dijera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dijera en el contexto de una oración.

Término dijera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dijera" aquí tienes una selección de 50 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dijera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y me dijera.
  • Y hasta había quien dijera.
  • Que dijera todo lo que quisiese.
  • ¡Quién lo dijera! La bailarina.
  • Que lo dijera don Frutos Redondo.
  • Como si se lo dijera a este mármol.
  • Es como si a una mujer se le dijera.
  • ¡Lo digo yo! Como si lo dijera el gato.
  • Si al menos se llegara a mí y me dijera.
  • Y si ahora entrara por esa puerta y te dijera.
  • Vaya por Dios repitió Patria, como si dijera.
  • Si te la dijera, te parecería una barbaridad.
  • Pues si yo le dijera quién soy, la haría temblar.
  • ¡Pero ellos! Que me presentara yo mañana y dijera.
  • Mentiría si dijera que no me acordaba de Dolorcitas.
  • Sí, malorum signum repetía la baronesa, como si dijera.
  • ¿Y si despertara a mi tío y le dijera que viniese conmigo.
  • Pero después transcurrían algunos ratos sin que ninguno dijera una palabra.
  • Si yo te dijera ahora quién soy, padecerías quizás más de lo que yo padezco.
  • No tendría nada de particular que lo dijera, porque a primera vista es absurdo.
  • Si no tuviera a tan buen recaudo esta arca, yo dijera que me habían tomado della panes.
  • La romántica figura de Olimpia colgada en el balcón como una muestra o insignia que dijera.
  • ¡Si yo dijera a Quintanar o a Benítez el daño que me hace, sana y todo, repetir oraciones!
  • Oh, mi señor don Diego, ¿quién me dijera a mí, agora diez años, que había de ver yo a V.
  • Pues si le dijera yo que cada garbanzo, algunos días, tiempo ha, tenía el valor de una perla.
  • Nunca lo dijera, porque me dio dos libras de porrazos, dándome sobre los hombros con las pesas que tenía.
  • Se quedaría atónito exclamó Andrés, porque él pensaba que el día que lo dijera iba a haber un cataclismo en la familia.
  • Lo cual, como me lo dijo tan claro (que aun si lo dijera turbio no me diera por entendido) agarré una piedra y descalabréle.
  • Al que me dijera pensaba, cuál es la judía cosa pa que sirve este piazo de hombre, le querría, si es caso, más que a mi padre.
  • Añadí que estábamos muy contentos de su acogida y que le suplicábamos que, si le preguntaban algo de nosotros, no dijera nada.
  • Además, Frígilis tenía la convicción de que don Álvaro escaparía de Vetusta en cuanto él le dijera que Quintanar iba a desafiarle.
  • Que lo dijera su mujer, que mal de su grado subía colgada de su brazo, hermosísima, casi contenta, pese a todos los confesores del mundo.
  • Llegó el día y salí en uno como caballo, mejor dijera en un cofre vivo, que no anduvo en peores pasos Roberto el diablo, según andaba él.
  • Vi Miraba el hueso del dátil que se acababa de comer, y como si el hueso le dijera que sí, hizo ella un signo afirmativo y algo desconsolado.
  • ¡Gracias a mis botes! Y si no temiera que me habían de oír en la calle, yo dijera lo de cuando entré por la chimenea y os saqué por el tejado.
  • ¿Y si te dijera que la quería, que al poco tiempo de sacarla de su casa, se me ocurría la simpleza de cumplir la palabra de casamiento que le di?
  • Y la enana corrió hacia donde estaban las recogidas, y lo mismo que dijera a Sor Natividad se lo repitió a Fortunata, sin poner un freno a su ira.
  • ¿Creerán ustedes que aseguró que me quería mucho, y me dio como prueba algunos afectuosos abrazos y besos, ordenándome que no lo dijera a nadie?
  • Dentro de las blancas barracas había ojos que atisbaban curiosos por las rendijas, tal vez bocas que reían con un gozo infernal, pero ni una voz que dijera.
  • Y ¡quién lo dijera! la Marquesa misma, aquella doña Rufina tan liberal que con tanta magnanimidad se absolvía a sí misma de las ligerezas de la juventud.
  • Lo que más ensoberbecía a doña Lupe era el chasco que se había llevado, pues aunque dijera otra cosa, ello es que había creído a Fortunata radicalmente reformada.
  • Jacinta se quería comer con los ojos a su marido, adivinándole las palabras antes de que las dijera, y confrontándolas con la expresión de los ojos a ver si eran sinceras.
  • Cuando Álvaro, creyendo bastante cargada la mina, suplicó que se le dijera algo, por ejemplo, si se le perdonaba aquella declaración, si se le quería mal, si se había puesto en ridículo.
  • Ejercía sobre ella una atracción querenciosa, y como le dijera algún concepto lisonjero a su corazón, sentíalo retumbar en su mente cual si fuera verdad pronunciada por sobrenatural labio.
  • Cayóme en gracia la respuesta del hombre, y eché de ver que estos son de los que dijera algún bellaco que cumplen el precepto de San Pablo de tener mujeres como si no las tuviesen, torciendo la sentencia en malicia.
  • Pichía parecía natural que se indignara y no sólo no se indignaba como cerero y religioso, sino que azuzaba a su amigo para que dijera cosas más fuertes contra el vicario, los coadjutores, el sacristán o la cerora.
  • Al último, y después de grandes recomendaciones para que no dijera nada a mi madre, la Iñure me contó que mi tío Juan se había hecho pirata, que le habían llevado a un presidio de Inglaterra, donde estaba preso con cadenas en los pies y unas letras impresas con un hierro candente en la espalda.
  • La viuda de Jáuregui no hacía gran sacrificio, y su determinación estaba calculada con habilidad, pues como una de las vecinas le dijera que Guillermina pensaba echar un guante al día siguiente para atender a las apremiantes necesidades de algunos inquilinos de la casa, doña Lupe pensó de esta suerte.
  • Y tan amante era del trabajo y de la actividad, que por no estarse en los cafés charlando como un necio, pasaba los días y gran parte de las noches en los círculos recreativos, unas veces peinando barajas y otras sacrificando pesetas, para que no se dijera que en España todo decae, hasta el respetable gremio de los puntos.
  • Como en uno de los sucesivos jueves dijera algo acerca de lo que le había gustado la fiesta de Pentecostés, la principal del año en la comunidad, y después recayera la conversación sobre temas de iglesia y de culto, expresándose la neófita con bastante calor, Maximiliano volvió a sentirse atormentado por la idea aquella de que su querida se iba a volver mística y a enamorarse perdidamente de un rival tan temible como Jesucristo.