Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dijeron

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dijeron en el contexto de una oración.

Término dijeron: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dijeron" aquí tienes una selección de 91 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dijeron para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Dijeron ellos.
  • Dijeron algunas.
  • Dijeron que sí.
  • Los rufianes dijeron.
  • Eso no dijeron ellos.
  • Ha salido le dijeron.
  • Me dijeron que estabas.
  • Los estudiantes dijeron.
  • Pusiéronmele, y dijeron.
  • ¡Lo que allí se dijeron!
  • ¡Ya, mátalo! dijeron todos.
  • Tú mandas me dijeron los dos.
  • En uno del Espolón le dijeron.
  • Peores cosas le dijeron a Cristo.
  • Pero sus canas no le dijeron nada.
  • ¡Hala! Nada, vamos dijeron todos.
  • La otra, según dijeron, se perdía.
  • Voluntarios realistas dijeron ellos.
  • Me dijeron que estabas algo delicado.
  • Las tres señoras dijeron a un tiempo.
  • A ver, a ver cómo fué dijeron todos.
  • Se ha volado un navío, dijeron todos.
  • No bien se lo dijeron, cuando se sentó.
  • Sí, canta dijeron las demás muchachas.
  • Pero me dijeron que había sido apresado.
  • Las vecinas, que estaban presentes, dijeron.
  • Me dijeron que podía hacerme rico, y yo dije.
  • ¡Quién sabe, Shanti, quién sabe! me dijeron.
  • Algunos amigos me dijeron que Machín me espiaba.
  • ¡Bien, muy bien! dijeron todos, incluso Joaquín.
  • Por Dios, que está bueno el negocio dijeron ellos.
  • Tía y esposa no le dijeron nada, y fueron tras él.
  • Dijeron al punto los rufianes, y le hemos de servir.
  • Pero como él no aparentó verlos, no le dijeron nada.
  • Llamó a Moyna, su segundo, y le dijeron que había muerto.
  • Sus hermanas se lo dijeron en otra carta fría y lacónica.
  • Levantaron las mesas y todos dijeron a don Diego que se acostase.
  • Y como me hallaron vuelto en mi sentido, holgáronse mucho y dijeron.
  • Me dijeron que me había comprometido la noche anterior en la taberna.
  • Y después de lo referido, los cuatro personajes no dijeron una palabra.
  • Dijeron que no Ronzal, Orgaz padre, el Marquesito, Mesía y otros cuatro.
  • Preguntóles, según se echó de ver después, mi nombre, y ellos dijeron.
  • Vi a tu abuela, a tu madre, a tu tía Úrsula, y, al marcharme, me dijeron.
  • Les dijeron que por allá andaba una partida, y prefirieron seguir adelante.
  • En cambio, los espiritualistas dijeron cosas atroces contra el materialismo.
  • Y a un tiempo, alegres todos con el hallazgo, dijeron los Marqueses y su hijo.
  • Y al fin me dijeron que habían leído las obras y que les parecían anticuadas.
  • Dijeron que allí estaba uno en que no lo haría, y era éste de este licenciado.
  • Revilla, Simarro, Reus, Montoro dijeron cosas estupendas en contra del espiritualismo.
  • Villasús, según le dijeron a Andrés, era un autor dramático que tenía dos hijas coristas.
  • Pero aquel día, al llamarle por la mañana temprano, dijeron en casa del médico que no estaba.
  • Pero Aracil y Casares supusieron que Victorio no les querría pagar la entrada, y dijeron que no.
  • Todos los vecinos dijeron que Fermín era hijo del cura, quien dotó al ama con buenas peluconas.
  • Hace unos catorce o quince años, Juan de Aguirre vivía, y estaba, según me dijeron, en Ilo Ilo.
  • Porque los estudiantes tomaron la ensalada, que era un razonable plato, y mirando a mi amo, dijeron.
  • Vio a Anita, le dijeron que aquella era la hermosura del pueblo y se sintió herido de punta de amor.
  • Hiciéronnos un gesto con la boca, y luego a mi amigo le dijeron, con voces mohínas, sisando palabras.
  • Varias veces me dijeron que fuera a ver los trabajos y excavaciones que se hacían en el pueblecito vecino.
  • ¡Ahí está! dijeron todos, y Barbarita miró al lugar vacío que estaba destinado a Villalonga en la mesa.
  • ¡Pues es muy bueno esto para haber de estudiar! Miraron las camas y quitáronlas para ver debajo, y dijeron.
  • ¡Eh, Shanti, hay que bailar! me dijeron varios viejos pescadores, algunos dándome una palmada en el hombro.
  • Ayer estuvieron aquí y me dijeron si les quería pespuntar y dobladillar unas tiras para tableado de vestidos.
  • Sólo añadió a la comida tocino en la olla, por no sé qué que le dijeron un día de hidalguía allá fuera.
  • Sentáronse los rufianes con medio cabrito asado y dos lonjas de tocino y un par de palomas cocidas, y dijeron.
  • Sus derechos de orfandad, que le dijeron que serían una ayuda irrisoria, poco más que nada, tardaría en cobrarlos.
  • En fin, dijeron que se querían ir al Prado a bureo un poco, y yo, que si no lo tenían a enfado, que los acompañaría.
  • Los de la lancha me dijeron que me limpiara la frente, pues la tenía manchada de gotas de sangre por los pinchazos de las zarzas.
  • Hecho por la mañana el zafarrancho, preparado ya todo lo concerniente al servicio de piezas y lo relativo a maniobras, oí que dijeron.
  • Entonces las viejas, tía y madre, dijeron que cómo era posible que a un caballero tan principal se pareciese un pícaro tan bajo como aquél.
  • Cien voces dijeron ¡ fuego !, repitiendo como un eco infernal la del comandante, y la andanada lanzó cincuenta proyectiles sobre el navío inglés.
  • Pero a los dos días de ocurrida la riña le dijeron que Rafael y Roberto iban juntos otra vez, apuntando sobre el tapete verde en fraternal combinación.
  • Varias veces, al oir a don Pedro quejarse del cuidado que le proporcionaba el manejo de la casa, sus hijos le dijeron que lo dejara en manos de Margarita.
  • Pregunté por el Santa Ana, y me dijeron que había llegado felizmente a Cádiz, por cuya noticia resolví ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo.
  • A pesar de estas tendencias enfrenadoras, durante muchos días estuvo Andrés impresionado por lo que dijeron varios obreros en un mitin de anarquistas del Liceo Ríus.
  • Preguntólas que qué era la merienda y el estar conmigo, y la madre y tía dijeron cómo yo era un mayorazgo de tantos ducados de renta y que me quería casar con Anica.
  • Mas nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca había muerto, y que su navío, después de batirse con gloria, había caído en poder de los enemigos.
  • ¡Pobre imbécil! Siete u ocho días después, al volver a visitar al niño enfermo, que había recaído, le dijeron que el vecino de la guardilla, Villasús, había muerto.
  • Luego era puesto en pie, y con un garrote que a la cabacera, desde que aquello le dijeron, ponía, daba en la pecadora del arca grandes garrotazos, pensando espantar la culebra.
  • Según allí me dijeron, además del Trinidad, se habían ido a pique el Argonauta, de 92, mandado por Don Antonio Pareja, y el San Agustín, de 80, mandado por Don Felipe Cajigal.
  • Sin duda a mí no me destinaban a la marinería, porque me llevaron a la cámara de popa, me mostraron mi hamaca y un cofre de cinc y me dijeron que me explicarían mis obligaciones.
  • ¡Buena gana de gastar el dinero en tonto! había dicho un niño que tenía varios hermanos y a quien le dijeron que a un amiguito suyo le iban a traer pronto un hermanito sus padres.
  • Como aún no habían encendido la luz del recibimiento, sólo columbró un bulto, una sobra y pudo oír dos o tres palabras que se dijeron, al despedirse, Jacinta y la rata eclesiástica.
  • A las palabras que dijeron, impregnadas de esa cortesía dulzona que informa el estilo y el metal de voz de las religiosas del día, iba la neófita a contestar alguna cosa apropiada al caso.
  • Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a reconocer los restos del Rayo, y los de un navío francés que corrió igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme la vida.
  • Allá van los buenos días le dijeron los chulos alegremente, y a Ido se le puso la carne como la de las gallinas, porque se acordó del duro y temió que se lo garfiñaran si entraba en parola con ellos.
  • Parecieron en la mesa cinco pasteles de a cuatro, y tomando un hisopo, después de haber quitado las hojaldres, dijeron un responso todos, con su requiem aeternam, por el ánima del difunto cuyas eran aquellas carnes.
  • Envié los amigos delante, entraron en la pieza, y dijeron si gustarían de jugar con un fraile que acababa de llegar a curarse en casa de unas primas suyas, que venía enfermo y traía talegos como el brazo y una calza de doblones.
  • Ya saben que Don Alonso insistía en poner en ejecución tan atrevido pensamiento, acompañado de su paje, y ahora me resta referir lo que todos dijeron cuando Marcial se presentó a defender la guerra contra el vergonzoso statu quo de Doña Francisca.
  • Al parecer, por lo que dijeron, exhibía en el balcón, para que rabiaran las muchachas de la vecindad, medias negras caladas, camisas de seda llenas de lacitos y otra porción de prendas interiores lujosas y espléndidas que no podían proceder más que de un comercio poco honorable.
  • Se trasladó a la madre de Martín a su casa, y fuera que las contusiones y la herida tuviesen gravedad, fuera como dijeron algunos que no estuviese bien atendida, el caso fué que la pobre mujer murió a la semana del accidente de la barraca, dejando huérfanos a Martín y a la Ignacia.
  • Durante el paseo, mi amo, después de haber asegurado con su habitual aplomo que si el almirante Córdova, en vez de mandar virar a estribor hubiera mandado virar a babor, la batalla del 14 no se habría perdido, entabló la conversación sobre el famoso proyecto, y aunque no dijeron claramente su propósito, sin duda por estar yo delante, comprendí por algunas palabras sueltas que trataban de ponerlo en ejecución a cencerros tapados, marchándose de la casa lindamente una mañana, sin que mi ama lo advirtiese.