Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dirigido

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dirigido en el contexto de una oración.

Término dirigido: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dirigido" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dirigido para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • A mí no se me ha dirigido.
  • ¿Y si se hubiera dirigido a ti?
  • Pero no se habían dirigido nunca la palabra.
  • Yo misma he dirigido el trabajo de la modista.
  • De modo que después de rezar otra vez se ha dirigido a la sala.
  • Porque yo te habría dirigido, yo te habría dado fortaleza, consuelo.
  • No! Si cuando se dirigió a su hermana, la difunta, se hubiera dirigido a usted.
  • Por eso, sin duda, ha dirigido al citado joven una mirada piadosa a través de su cristal.
  • Luego se ha dirigido a Azorín y le ha estrechado la mano con un apretón seco y nervioso.
  • Entonces don Álvaro, a quien Ana había dirigido una mirada animadora y suplicante, se decidió.
  • Respecto a lo que me dices de esa muchacha inglesa que es tu novia, no creo que se haya dirigido a ella.
  • Este adjetivo, dirigido a la madre de Isabel II, indicaba cómo había llegado el odio por María Cristina hasta los más alejados rincones de España.
  • Martín, aunque respecto a él no podía negar la exactitud del cargo, creyó no debía permitir este ultraje dirigido a los Zalacaín y, abalanzándose sobre el joven Ohando, le dió una bofetada morrocotuda.
  • ¡Y don Custodio sentía la alegórica baba de la envidia manar de sus labios! Después de haber tropezado en el trasaltar con el Provisor, se había dirigido hacia el trascoro, y dentro de la capilla del otro, había visto, mirando de soslayo, dos señoras.
  • Y cegadas por la vanidad herida, recordando sin duda las burlas que ellas habían dirigido a otras familias, turbábanse por momentos, creyendo ver miles de ojos rijos en ellas y que las señoras desde los carruajes las sonreían desdeñosamente, como si fuesen criadas disfrazadas.