Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dirigiéndose

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dirigiéndose en el contexto de una oración.

Término dirigiéndose: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dirigiéndose" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dirigiéndose para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Gritó dirigiéndose a Sabel.
  • Dirigiéndose a las dos, les dijo.
  • No se puede esperar dijo Hurtado dirigiéndose a la madre.
  • Replicó Joshé y luego, dirigiéndose al señor, le preguntó.
  • Después se lanzó por las escaleras, dirigiéndose a la habitación de Nucha.
  • Bien por papá Ignacio añadía dirigiéndose al Santa Ana, que montaba Álava.
  • Martín abrió la portezuela, y, al sentarse, dirigiéndose a la superiora, dijo.
  • ¡Gracias! contestó el bajito, y añadió en inglés, dirigiéndose a su compañero.
  • Poco menos replicó el hablador entrando sin pedir permiso y dirigiéndose a la alcoba.
  • Puedes hacer reflexiones durante una temporada añadió, dirigiéndose a mí con ironía.
  • Sabel, que coma el chiquillo ordenó imperiosamente el marqués, dirigiéndose a la criada.
  • Ahora, vamos añadió el viejo, dirigiéndose al capitán de la Dama Zuri, a nuestros asuntos.
  • Una vez se le escapó lo de ¡bobadas de hombres! y no dirigiéndose a mí, no, pero yo le entiendo.
  • Y hablaban en voz baja, porque ya iban andando por la nave Sur de la catedral, dirigiéndose a la puerta.
  • No pudo entretenerse en contar su tesoro, porque entró doña Lupe, dirigiéndose inmediatamente a la cocina.
  • A ver añadió dirigiéndose a su marido, escribe a Gravina diciéndole que este joven no puede ir a la escuadra.
  • Y viendo que arreciaba el fuego, gritó dirigiéndose a un pañolero que se había convertido en cabo de cañón.
  • Obdulia, dirigiéndose a los atónitos caballeros, hizo ademán de retorcer el pescuezo a su víctima y gritó triunfante.
  • Sí, señora añadió dirigiéndose a Visita que lo diga este, no sé por qué se me figuró que debía volver más temprano a casa.
  • Oye, Juan añadió dirigiéndose a un marinero de feroz aspecto, súbeme a este galápago a la verga mayor para que se pasee por ella.
  • ¡La Gloriosa! ¡Valiente mamarrachada! ¡Qué estúpidas discusiones! decía Margarita con un mohín de desprecio, dirigiéndose a su hermano Andrés.
  • ) Bautista cantando de mozo y Dantchari de chica, dirigiéndose preguntas y respuestas de burlona ingenuidad, hicieron las delicias de la concurrencia.
  • Marcial continuó, a pesar de esto, su guerrera estadística, pero en voz baja, dirigiéndose sólo a mi amo, el cual no se atrevía a expresar su aprobación.
  • Al llegar cerca del puente sobre el Ebro, una porción de lavanderas y de mujeres de carabineros salieron a ver la extraña comitiva, y varias de ellas comenzaron a cantar, sobre todo dirigiéndose a la monja.
  • Figúrese usted, señora añadió dirigiéndose a Doña Francisca para obtener su benevolencia, que salimos de Cádiz para auxiliar a la escuadra francesa que se había refugiado en Algeciras, perseguida por los ingleses.
  • Y como La Cruz Roja no respondía, don Santos dirigiéndose a su propia sombra que se le iba subiendo a las barbas, según se acercaba a la puerta cerrada del comercio, tomándola por el mismísimo señor De Pas, le dijo.
  • Y el alegre enjambre transpuso la verja del jardincillo, dirigiéndose a lo que llamaban la montaña, árida colina, suave hinchazón del terreno, cariada como una muela vieja, rajada y perforada por las excavaciones de las canteras y las minas de greda.
  • Huyó de aquellos sitios, dirigiéndose al final de la feria, donde estaban los restaurants al aire libre, las buñolerías apestando el ambiente con el aceite frito de sus fogones, y las rifas, cuyos dueños atraían con furiosos gritos a la gente, prometiendo una fortuna.
  • Mudaron de rumbo, dirigiéndose al enorme caserón, donde penetraron por la puerta que daba al huerto, y habiendo recorrido el claustro formado por arcadas de sillería, cruzaron varios salones con destartalado mueblaje, sin vidrios en las vidrieras, cuyas descoloridas pinturas maltrataba la humedad, no siendo más clemente la polilla con el maderamen del piso.