Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra dirigió

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra dirigió en el contexto de una oración.

Término dirigió: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "dirigió" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra dirigió para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Se dirigió a Palacio.
  • XIII La lancha se dirigió.
  • En cuanto entró, se dirigió al cenador.
  • Rubín se dirigió allá palpitante de emoción.
  • Luego, deprisa, se dirigió por la calle de la Rua.
  • Por fin se dirigió a las señoras que allí estaban.
  • Solamente me dirigió una frase, y ésta me escoció.
  • Bautista, sin replicar, se dirigió hacia el sitio indicado.
  • Y vuelta otra vez hacia su amiga, le dirigió estas palabras.
  • Don Víctor volvió del teatro y se dirigió al gabinete de su mujer.
  • Sin vacilar dirigió sus pasos al altar mayor, diciendo por el camino.
  • De pronto el capellán recordó algo también y se dirigió a la cocina.
  • Hecha esta recomendación, Martín, muy erguido, se dirigió al convento.
  • Estábamos convertidos en ladrones vulgares, Ugarte se dirigió al puerto.
  • Se levantó y se dirigió a la puerta llevando como a remolque a la de Páez.
  • No! Si cuando se dirigió a su hermana, la difunta, se hubiera dirigido a usted.
  • Llegados al puerto, se dirigió a un quechemarín que estaba atado a una argolla, y bajó a él.
  • Lope asesinó también al teniente Vargas y dirigió un manifiesto a los rebeldes, que le siguieron.
  • Y se puso de pies, escondió la carta en un bolsillo interior, y se dirigió a la puerta con paso firme.
  • En seguida de recibir el nombramiento, Andrés hizo su equipaje y se dirigió a la estación del Mediodía.
  • Rendido el Bucentauro, todo el fuego enemigo se dirigió contra nuestro navío, cuya pérdida era ya segura.
  • El pueblo entero y mucha gente de los alrededores se dirigió al juego de pelota a presenciar el espectáculo.
  • La primera noticia que de la herencia tuvo Juan Pablo diósela su tía paterna por una carta que le dirigió a Bayona.
  • Pero Ramiro, que llevaba el alma toda a flor de los ojos, no creyó ver más que a Rosa, y a Rosa se dirigió desde luego.
  • Aquella tarde de Navidad, después de recoger el servicio del café, Petra salió de casa y se dirigió a la del Magistral.
  • Martín, viendo que no era difícil recorrer los caminos, tomó su cochecito y se dirigió hacia Urbia una mañana de invierno.
  • ¡Muchas gracias! Martín salió a la calle, y embozado y con aire conquistador se dirigió a la posada en donde vivía Bautista.
  • Se dirigió a la catedral y se sentó sobre la tarima que había en medio del crucero, desde el coro a la capilla del Altar mayor.
  • Ya saben ustedes que la columna mandada por Collingwood se dirigió a combatir la retaguardia, mientras Nelson marchó contra el centro.
  • Sobre todos mis sentimientos domina uno, el que dirigió siempre mis acciones durante aquel azaroso periodo comprendido entre 1805 y 1834.
  • A poco entró Don Basilio presuroso, de levita nueva, el palillo entre los dientes, y se dirigió al mostrador con ademanes gubernamentales.
  • Pero doña Lupe dirigió a la infantil tropa miradas y expresiones de desdén, diciendo que la culpa la tenían los padres que tal sacrilegio consentían.
  • Llevóse la taza a la boca para encubrir la turbación, y Sabel, creyendo terminado el coloquio, se retiraba despacio, cuando el capellán le dirigió una pregunta más.
  • No hizo caso de tales sofismas el cazador, y sin dejar de abrir la boca y estirar los brazos se dirigió al lavabo y de buenas a primeras zambulló la cabeza en agua fría.
  • Mi trabajo suscitó en el seno del jurado una discusión importantísima, de la cual se ocupó mi hermano Julio en la carta que con tal motivo dirigió al barón de Mayals.
  • El Magistral, como equivocando el camino, se dirigió hacia la puerta del patio, aunque parecía lo natural subir por la escalera de la galería y pasar por las habitaciones de Quintanar.
  • Terminadas las horas canónicas, el Magistral salió, se inclinó ante el Altar, se dirigió a la sacristía, y a poco volvió a verle la Regenta, sin roquete, muceta ni capa, con manteo y el sombrero en la mano.
  • De Álava, viendo que se aproximaban algunos navíos españoles, salidos de Cádiz, con objeto de represar los buques prisioneros y salvar la tripulación de los próximos a naufragar, se dirigió con lenguaje patriótico a su abatida tripulación.
  • Éste, conteniendo hasta el respirar, andando con paso furtivo, rápido y cauteloso el andar de la gata que lleva a sus cachorros entre los dientes, colgados de la piel del pescuezo, se dirigió a buscar la salida por el claustro, pues de cruzar la cocina era probable una sorpresa.
  • En un resto de arboladura puso Gravina la señal de retirada, y acompañado del San Justo, el San Leandro, el Montañés, el Indomptable, el Neptune y el Argonauta, se dirigió a Cádiz, con la pena de no haber podido rescatar el San Ildefonso, que ha quedado en poder de los enemigos.
  • Don Pompeyo se dirigió a la junta en papel de oficio citando los artículos del Reglamento que, en su opinión, prohibían semejantes muestras de júbilo por parte de una corporación que, por su calidad de círculo de recreo, no debía, no podía tener religión positiva determinada.
  • En seguida se dirigió a cortar la línea por la popa del Trinidad, y como el Bucentauro, durante el fuego, se había estrechado contra este hasta el punto de tocarse los penoles, resultó un gran claro, por donde se precipitó el Temerary, que viró prontamente, y colocándose a nuestra aleta de babor, nos disparó por aquel costado, hasta entonces ileso.
  • Dirigió algunas palabras a su cuñado Ruiz de Apodaca, y después de consagrar un recuerdo a su joven esposa, y de elevar el pensamiento a Dios, cuyo nombre oímos pronunciado varias veces tenuemente por sus secos labios, expiró con la tranquilidad de los justos y la entereza de los héroes, sin la satisfacción de la victoria, pero también sin el resentimiento del vencido.