Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra discípulo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra discípulo en el contexto de una oración.

Término discípulo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "discípulo" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra discípulo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pues yo seré su discípulo.
  • Don Blas escuchaba a su discípulo sonriendo.
  • El cochero debía de ser discípulo del caballo.
  • Otro, ayudado por su discípulo, ató los cubiertos a la mesa.
  • El chico de Santa Cruz era discípulo de Novar, y Villalonga de Coronado.
  • El mismo Jáuregui había sido también, al decir de la gente, tan discípulo como marido.
  • Maestro y discípulo se pusieron las prendas femeninas, y armados de sendas escobas, fueron a la puerta de la iglesia.
  • Y Cuadros, furioso, iba de un extremo a otro del salón manoteando, gozándose cruelmente en pintar a su discípulo toda la grandeza de su ruina.
  • Al salir Arizmendi con su mujer y sus hijas de misa, Cacochipi y su discípulo cayeron sobre ellos y les dieron un sin fin de apretones y de golpes.
  • El Magistral, su maestro, y don Víctor, su discípulo, eran los compañeros de su vida al parecer sosa, monótona, pero por dentro llena de emociones.
  • El día de Carnaval, Joshé Cracasch tuvo una idea de las suyas y fué convencer a su discípulo para que sacara los trajes de su madre y de una hermana.
  • Pero Fedro y Cicerón no se hubieran incomodado si estuvieran oyendo por encima del hombro de la maestra, la cual sacaba inmenso partido de lo poco que el discípulo sabía.
  • Mas como yo este oficio le hobiese mamado en la leche, quiero decir que con el gran maestro el ciego lo aprendí, tan suficiente discípulo salí que, aunque en este pueblo no había caridad ni el año fuese muy abundante, tan buena maña me di que, antes que el reloj diese las cuatro, ya yo tenía otras tantas libras de pan ensiladas en el cuerpo y más de otras dos en las mangas y senos.