Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "discurso" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra discurso para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Este discurso empezaba así.
- Don Saturno reanudó su discurso.
- Tengo que improvisar un discurso.
- El discurso de Salmerón fue admirable.
- Calló un poco, perdido el hilo del discurso, y añadió.
- Basta, no siga usted dijo Maxi, ceñudo, cortándole el discurso.
- Pero Barbarita le echó unas miradas que le cortaron el hilo de su discurso.
- Y continuaba su discurso incoherente, interrumpido por toses y por sollozos.
- El Magistral oyó con paciencia el discurso del médico y, por decir algo, dijo.
- Los viernes, al salir de la escuela, oían invariablemente todos ellos el mismo discurso.
- Cuando apareció levantando la cortina, Villalonga dio una brusca retorcedura a su discurso.
- Al ir hacia el café había preparado por el camino el discurso que le espetaría a Juan Pablo.
- Se había embrollado y esto era lo que más le irritaba siempre, perder el discurso a lo mejor.
- A todos había indignado su discurso, menos a Mesía que extendiendo su mano hacia él, exclamó.
- Al entrar en la casa, pasó insensiblemente del soliloquio al discurso, dando voz a sus meditaciones.
- Maldiga Dios dijo él tan mala gente como hay en ese pueblo, pues falta entre todos un hombre de discurso.
- En efecto, su discurso, que escuchaban con deleite curas y damas, se ahogó sin que nadie lo echase de menos.
- Tenía bien preparado todo el discurso, que confiaba en pronunciarlo entero sin el menor tropiezo y sin turbarse.
- Aunque maldiciente, no solía atreverse a insultar a los curas de tan desfachatada manera, y aquel discurso produjo asombro.
- Y el escandaloso chorizo, demagogo del cocido, que todo lo pinta de rojo, comunicando al caldo el ardor de un discurso de club.
- El buen señor comenzó un discurso de salutación a sus alumnos, muy enfático y altisonante, con algunos toques sentimentales.
- El Magistral al recordar este pasaje del discurso del Arcipreste se acordó también de que él se había puesto como una amapola.
- Fuimos a los estanques, vímoslo todo y en el discurso conocí que la mi desposada corría peligro en tiempo de Herodes, por inocente.
- Lástima grande, porque el discurso que llevaba preparado para convencer a la señora era admirable, y una roca se ablandaría oyéndolo.
- Pero a pesar de este discurso y otros por el estilo, a Foja no se le ocurría mandar una gallina a don Santos para que le hiciesen caldo.
- Es menester que usted se entere bien dijo Maximiliano al sentarse en el sillón, creyendo haber encontrado un buen cabo de discurso para empezar.
- Pero él no la dejaba meter baza, y como si trajera un discurso preparado y no quisiera dejar de pronunciar ninguna de sus partes, pegó en seguida la hebra.
- No estaba el suyo para escenas fuertes, le horrorizaba la idea de una filípica embozada, como solían ser las de su madre, de un discurso de moral utilitaria.
- De repente levantose Estupiñá el grande, copa en mano, y no puede formarse idea de la expectación y solemnísimo silencio que precedieron a su breve discurso.
- Como siempre sucedía en casos semejantes, yo pronuncié, en el acto de la distribución de premios, un breve discurso que produjo en Alicante un inmenso entusiasmo.
- Todo lo refería gritando bastante, a fin de que el punto de sordera del arcipreste, agravado por el viento, no le impidiese percibir lo más sustancial del discurso.
- Martín contaba bromeando a Catalina la boda de Bautista y de la Ignacia, en Zaro, el banquete celebrado en casa del padre del vasco francés, el discurso del alcalde del pueblecillo.
- Don Francisco de Paula Canalejas hizo el resumen de los debates, y en su discurso, al hablar de los diversos contendientes, puede verse (página 536 del Boletín ) cómo trata a Verdú.
- Y con tal motivo, en nombre de mis compañeros igualmente premiados (don Víctor Balaguer, don Teodoro Llorente, don Wenceslao Querol y don Fernando León y de Vera), y en nombre propio, pronuncié un discurso que me valió calurosos plácemes.
- Enterada doña Lupe, en aquellos secreteos que con su amiga Casta tenía, de que los de Santa Cruz se habían marchado a veranear, tomó pie de esta circunstancia para endilgarle a su sobrina otro discurso, aunque en tono menos catilinario que los anteriores.
- Pero como hubiera tenido el honor años atrás de ser elegido presidente de un Ateneo de infantería, y vístose en la necesidad de estudiar y pronunciar un discurso, se encontró con gran sorpresa excelente orador en su opinión y la de los jefes, y de una en otra vino a parar en hombre de letras, hasta el punto de jurarse solemnemente y con la energía que tan bien sienta en los defensores de la patria, ser un erudito.